Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Memoria, fruición y Olvido en el Gijón republicano

Selección de los testimonios recibidos acerca de la novela "De los sueños hicimos pesadilla", que alcanza su segunda edición

Las tropas de Franco, por la calle Begoña de Gijón, el 27 de octubre de 1937. Fotograma de las tomas hechas  por los reporteros estadounidenses tras la caída de la ciudad.

Las tropas de Franco, por la calle Begoña de Gijón, el 27 de octubre de 1937. Fotograma de las tomas hechas por los reporteros estadounidenses tras la caída de la ciudad.

Xuan Xosé Sánchez Vicente

Xuan Xosé Sánchez Vicente

Me consta la buena recepción de mi última novela en castellano, "De los sueños hicimos pesadilla", tanto a través de comentarios escritos remitidos por los lectores como por opiniones de gente desconocida que me ha detenido por la calle para mostrar su satisfacción con la obra. Así, a finales de diciembre, me para una mujer: "Perdone, estoy pasándolo fenomenal con su novela". Y por las redes, desde Sevilla: "Voy por la 60, pero pásolo de miedo. ¡Qué bien escrita!".

De entre los comentarios que me mandan por las redes, quizás este, emitido por un profesor de Literatura es el más sintético: "No creo que nadie pudiera contar el período de 1930 a 1945, especialmente en lo relativo al 34 y la Guerra Civil, en Gijón como lo has hecho tú. En realidad, de no haber hecho tú ese relato dramático, minucioso y preciso, no creo que lo hubiese hecho nadie. De hecho, no se ha hecho".

Pero la materia de la novela, el período que transcurre en esos años de ilusiones, sangre y pesadillas que se originan en todas las clases sociales y a todas envuelven, ha provocado reacciones que no tienen que ver estrictamente con la fruición de la novela, sino con los recuerdos (o desconocimientos) de esa época por parte de los hijos y nietos de aquellos compatriotas nuestros.

La memoria

Uno de mis comunicantes me cuenta una historia familiar de dos tíos suyos que se corresponde con uno de los momentos que se narran en "De los sueños…", la huida a Francia, en barcos, de combatientes y dirigentes asturianos al caer Xixón, la detención de algunos de estos barcos por el crucero Almirante Cervera, la intervención de buques ingleses salvando a otros de su apresamiento (en la novela se narra también, además de estas huidas y caídas, el viaje a Francia, algún tiempo antes, por mar, desde Xixón, de Angelita, una de las protagonistas, acompañada de Eleuterio Quintanilla, la hija de este, la efigie de la Santina y algunos tesoros del arte popular).

En vísperas de la festividad de Begoña (14 de agosto) de 1936, la aviación franquista bombardeó la población de Xixón, ocasionando cientos de heridos y muertos. Por la tarde, se produjeron sacas de prisioneros que estaban recluidos en la iglesia de San José, fusilándolos sin instrucción de causa. En medio de la matanza, apareció uno de los protagonistas -un personaje real-, Benigno Fernández, que logró contenerla y salvar a algunos a los que ya se llevaban al paredón.

Una comunicante me dice: "He terminado tu libro hace unos días. Me gustó mucho. Es, en mi opinión, la mejor de tus novelas hasta ahora. Mi abuelo por parte de padre estuvo en San José. Afortunadamente respondieron por él. Enhorabuena una vez más". Tal vez, su abuelo, salvado de la masacre, fue uno de los que el personaje real novelado por mí libró de la muerte.

(Un inciso de política e identidad. Muchos meses más tarde del de Xixón, el 27 de abril de 1937, se produce el bombardeo de Guernica. ¿Alguien en el mundo ha oído hablar de la masacre criminal de Xixón?).

De forma esperable, la novela suscitó recuerdos en muchos ámbitos, los resucitó. Los de las familias de la "otra memoria democrática", los que fueron asesinados durante la República y por los republicanos sin instrucción de causa. En mi novela se cuenta una historia real, la de una hermana -comunista- que denuncia al hermano -falangista- para que lo liquiden. Dejó viuda y dos hijas y su cadáver nunca apareció. Pues bien, una de las personas que acudieron a informarme de lo de la "otra memoria democrática" me contó el caso de un hombre que invitó a cenar a un hermano que andaba escondido para que lo prendiesen y lo ejecutasen.

Portada del libro.

Portada del libro / .

El olvido

Una de las reflexiones más llamativas, pero nada sorprendentes, es el asombro de los descendientes de alguno de los protagonistas que, a través de la novela, descubren la historia de sus familiares, la cual desconocían a pesar de su convivencia a lo largo de los años: "En lo que me toca, ha sido una lectura emotiva, pues en la novela aparece como uno de los protagonistas mi abuelo materno, Benigno Fernández, pero además he comprendido mejor el desarrollo de unos acontecimientos que, al menos en mi generación, no nos han contado en condiciones ni en casa ni durante nuestra época de estudiantes".

Y una hija: "Tardé mucho en ponerme a contestarte, porque aunque te parezca mentira sigo impresionada por la tremenda historia de mi familia, desconocida para mí. No solo nuestros mayores no hablaban de lo vivido en esos años oscuros, sino que tampoco nosotros, los jóvenes, nos atrevíamos a preguntar. Y así pasó que fue transcurriendo el tiempo sumida en la supina ignorancia del tema. No cansaré de darte las gracias por este libro, que abrió mis ojos".

Otro corresponsal me dice: "Yo estes histories, que no se contaben en casa por mieu, siempre les tuve como algo de verdá novelada". Sin embargo no era solo el miedo lo que impedía hablar, sino el horror que a todos atenazaba y la conciencia de responsabilidad compartida en la tragedia. Por eso, ya a partir de 1942, empiezan los contactos entre la oposición en el exilio, republicanos y monárquicos, y más tarde el PCE proclamará la Política de Reconciliación Nacional.

Esa conciencia de culpa y necesidad de reparación será la que alumbre la Constitución de 1978. Es más, ese silencio sobre el pasado, ese no hablar de ello a los hijos, se da también en muchas de las familias que han librado la guerra en el bando franquista, como me ha confesado uno de los asistentes a la presentación de mi libro en el mes de enero en LA NUEVA ESPAÑA.

Los anteriores comentarios, como otros muchos, me han llegado vía interné. El primero de los que a mí aportaron, sin embargo, fueron dos hojas redactadas a máquina por uno de los más importantes empresarios del país. En ellas, sobre el elogio de la novela, expone algunas cuestiones de política e historia que ahora verán:

"En estos momentos acabo de terminar de leer ‘De los sueños hicimos pesadilla’. El libro, el sobrecogedor libro, plantea, desde luego, abundantes reflexiones y decepciones mezcladas, dado que la coherencia y el saber de rumbos políticos y también de modales no fueron precisamente nuestro fuerte en aquella Asturias que pedía la República muy poco antes de alzarse contra ella".

"Probablemente, resultaría poco objetable afirmar que la Asturias revolucionaria de entonces, que quería la República, no estaba compuesta por gentes confiables. ¿Cómo iban a serlo aquellos que salían del burdel más próximo para ir a robar dinamita a las minas donde decían que trabajaban? ¿Y cómo pretendían convencer a las gentes normales que los cartuchos mortíferos eran de verdad un argumento respetable? Todo aquello fracasó en 1934 y volvió a hacerlo poco después, de paso que nos instalábamos en una guerra civil que fue de las más inciviles producidas por el hombre".

"Como es natural, el odio sembrado resultante de ir a la muerte los unos contra los otros no solamente representa el triunfo de las más bajas pasiones, sino que rebaja la calidad humana y las perspectivas en el tramo histórico que vino después y del que, a mi edad, guardo una muy clara memoria. Clara, sí, pero no buena".

"¿Y los intelectuales de aquel tiempo? ¿Fueron de verdad gentes cuyo pensamiento resultó bueno para España? ¿no sentirían algún cargo de conciencia cuando exclamaron “no es esto, no es esto”? Pues, si no era “esto”, ¿qué era lo que se creían? Te pido perdón por el énfasis. Cabe decir que Ortega “dijo” siempre bien, pero pensó muy mal en lo esencial. Ese es el problema".

"En los finales del libro haces una interesantísima observación sobre la repercusión que la guerra del Rif, contra Marruecos, pudo tener sobre la España que nos encontramos al nacer medio siglo más tarde. Ciertamente, se nos explicó poco sobre nuestras andanzas africanas. Solo sabemos que fueron muchos los muertos y muchos los que buscaron cobijo tras lejanas fronteras".

(La referencia tiene como pie la historia de Marcelino, uno de los protagonistas principales de "De los sueños…").

"Enhorabuena por el libro. Es de valientes escribir así. Y también es digno de que se agradezca exponer la verdad de lo que fue la Asturias de 1930. Ojalá, leyéndolo, haya mucha gente que se dé cuenta de que el odio es el peor consejero. Lo saben bien en la familia de Conchita, esa señora que tanto quería a su hermano Melchor [dos personajes de la novela, hijos de Marcelino].

Un muy fuerte abrazo".

El autor de la misiva, por cierto, tuvo a bien, con una generosidad admirable, elogiar y recomendar encendidamente la lectura de "De los sueños hicimos pesadilla" a un grupo de notables asturianos, entre los cuales se encontraba el recién fallecido Evaristo Arce Piniella, cuya persona y memoria aprovecho para honrar aquí.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents