De barrios a parroquias: Porceyo, la ambición de una mejor conexión en fin de semana
Ampliar el recorrido del bus municipal los sábados y domingos y extender el saneamiento, las prioridades vecinales en la parroquia

Delante, por la izquierda, Marta Martínez, Virginia Fernández y Sofía Rodríguez. Detrás, Ana Rivero y Roberto Sánchez, en la entrada de la sede vecinal de Porceyo. | ÁNGEL GONZÁLEZ
"Estamos a 10 minutos de Gijón, a 15 de Oviedo, a 20 de Avilés y Pola de Siero y a 25 de Villaviciosa", presume Marta Martínez, presidenta de la asociación vecinal "San Félix", sobre la ubicación geográfica de Porceyo, una parroquia con más de 600 habitantes censados, una autovía, la AS-II, que la "divide", y una demanda por encima del resto, la mejora de la conexión en autobús con otras zonas del concejo. Los vecinos quieren que la línea 6 llegue al corazón de la parroquia los fines de semana, que no culmine su trayecto en la zona del Alcampo. Eso ocurre los sábados. Los domingos, el recorrido finaliza en la plaza de Europa. Pero hay otras solicitudes, como extender el saneamiento, un mayor mantenimiento de los caminos o pulir algunos detalles en la sede social, reformada recientemente.
Instalar contenedores destinados a la recogida de siega y poda también figura en la lista de deberes que ponen los residentes. "La gente, cuando limpia las fincas, lo tira a los contenedores normales", expone Marta Martínez, que cuenta que, en Porceyo, alrededor de un 60 % tiene saneamiento. Insta, por tanto, a acometer el del 40 % restante de una parroquia compuesta por los barrios de Cerca de Arriba, Cerca de Abajo, La Ería y Casares. También está La Vega, aunque prácticamente "desapareció con la expansión del polígono industrial", matiza Martínez.

Maxi Gago y Seve Villarejo, junto a una parada de autobús, en el camino de la Iglesia. / Ángel González
En Porceyo, al preguntar por la cuestión más perentoria, la respuesta es casi unánime: el transporte. "Por aquí pasa el 6 de lunes a viernes cada 20 minutos pero no los fines de semana y es algo que reivindicamos desde hace años", subraya la líder vecinal. "Por semana casi tenemos en exceso", bromea Ana Rivero, responsable de la vocalía de la mujer de una asociación vecinal cuya sede, en las antiguas escuelas, experimentó un lavado de cara hace unos meses merced a las obras del Ayuntamiento. Hubo labores de pintura, se repararon humedades y se cambiaron las puertas y ventanas. La entidad reclama unos radiadores para rematar la faena en el local, situado en el camino de Sotiello a Porceyo, que décadas atrás, recuerda, era "de los de toda la vida, de piedra y con baches".
Ensalza Roberto Sánchez la "tranquilidad absoluta" que se respira en Porceyo, un lugar en el que la ganadería da sus últimos coletazos. "Hay gente que tiene animales, pero como ayuda de su trabajo o por hobby", afirma Marta Martínez. La problemática del autobús los sábados y domingos la sufre en sus carnes Virginia Fernández. "Soy la única de mis amigas que, si sale, no tiene búho para volver; eso limita la vida social", asevera Fernández, vecina del entorno de la iglesia de San Félix de Porceyo, parroquia con una cierta actividad a nivel asociativo. Además del colectivo vecinal, está la comisión de fiestas, la Coral de Porceyo o el grupo de Coros y Danzas "La Alegría".

Patricia Vargas, en un tramo del camino de Sotiello a Porceyo. / Ángel González
"No podemos decir que seamos una parroquia especialmente envejecida", comenta Marta Martínez mientras echa un ojo a la pista polideportiva, que se encuentra junto a la sede vecinal. El objetivo es lograr el cierre de la misma para evitar las corrientes. Rememora Martínez que la pista se habilitó "cuando en los consejos de distrito daban un millón para cada uno". "Es muy bonita y puede utilizarla quien quiera", remarca. Respecto a juegos infantiles, hay en los parques de La Rebollada y La Llana.
Para Marta Martínez, si algo ha perdido Porceyo con el paso del tiempo es esa "esencia" de vida vecinal, de verse las caras, de reuniones en el autobús para hablar cada uno de sus cosas. Quienes últimamente parecen unos "vecinos" más son los jabalíes. Hay resoplidos cuando surge en la conversación el tema de los suidos. "Ya conviven con nosotros, no se asustan como antes", esgrime Martínez, que saca a colación asimismo las elevadas velocidades que se dan en algunas carreteras. El principal foco de conflicto, el camino de Sotiello a Porceyo. "No tocan con las ruedas el suelo", dice de manera irónica. Los vecinos abogan por la colocación de badenes para mitigar ese peligro.

Victoria Perandones, con la iglesia de San Félix de Porceyo al fondo. / Ángel González
Impulsar la conservación de fuentes y lavaderos o urgir a los propietarios de los terrenos de la antigua fábrica de chocolates La Herminia comparecen en la ristra de reivindicaciones de Porceyo. Allí vive, desde hace más de una década, el matrimonio formado por Seve Villarejo y Maxi Gago. Esta última pide contenedores para reciclaje. "No podemos hacerlo porque no tenemos dónde llevarlo", sostiene.
Limpieza de calles y una "curva peligrosa"
Al darse un paseo por Porceyo es habitual escuchar ladridos de perros que ejercen de "guardianes" de sus viviendas. Unos cuantos tiene Victoria Perandones, que lleva 32 años en la parroquia. "Lo que más echo de menos es que haya autobús cada menos tiempo", declara Perandones, que incide en que, los fines de semana, quienes no tienen vehículo propio las pasan canutas. "O tienes coche o te encierras en casa", manifiesta. Por lo demás, la vecina apenas alberga quejas sobre el día a día. "Nos limpian un terreno que hay frente a casa de vez en cuando, nos pasan la desbrozadora para limpiar las calles...", explica Victoria Perandones.

La fuente de San Feliz. / Ángel González
"Lo del bus los fines de semana es una de las grandes desventajas que tenemos", recalca Patricia Vargas, preocupada también por una curva que considera "muy peligrosa" en el camino de Sotiello a Porceyo. "Es muy estrecho", asegura Vargas, que ensalza la unidad vecinal de Porceyo. "Estamos muy pendientes unos de otros; cuando uno está de viaje, nos controlamos y tenemos un grupo de chat para comunicarnos si ocurre algo importante o vemos algo sospechoso", proclama Vargas, que antes residía en El Llano y que, como muchos otros, enfatiza en la necesidad de que el autobús de Emtusa llegue hasta Porceyo, parroquia que, pese a estar a tiro de piedra de todo, anhela impulsar esas conexiones.
El decálogo de Porceyo
- Habilitar el servicio de autobús de la línea 6 los fines de semana.
- Extender el saneamiento a toda la parroquia.
- Colocar radiadores y rematar labores de electricidad en la sede vecinal.
- Cerrar la pista deportiva para evitar las corrientes.
- Mayor mantenimiento de caminos.
- Mejorar la conexión de fibra óptica.
- Adecentar el terreno de la antigua fábrica de chocolates La Herminia.
- Conservación de fuentes y lavaderos.
- Instalar badenes para limitar las velocidades del tráfico rodado.
- Arreglar el entorno de la farmacia de Pinzales.
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