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El Chas se aferra a un plan de reestructuración para evitar disolverse

El club creará una nueva sociedad para absorber a la gestora y comprar la unidad productiva al tiempo que propondrá a los socios una ampliación de capital de un millón y medio de euros

Una competición de hípica en el Chas.  | JUAN PLAZA

Una competición de hípica en el Chas. | JUAN PLAZA

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

El Club Hípico Astur busca su salvación. El presidente del Chas, Mario Vigil, informará a los socios en la próxima asamblea de una importante maniobra para evitar la disolución de la entidad. El club ya ha puesto en marcha un plan de reestructuración, una figura contemplada en la Ley Concursal, para crear una nueva sociedad que tendrá un doble objetivo. Por un lado, absorberá la gestora que, desde hace años, asume las obligaciones económicas y también comprará la unidad productiva del Chas para seguir con su actividad hípica.

Esto se hará con la puesta en marcha de una ampliación de capital de casi un millón y medio de euros a la que tendrán preferencia total y absoluta los socios. Con ello, se busca dotar a la nueva sociedad de músculo económico para liquidar deudas con proveedores pero también afrontar obras de casi un millón en materia de saneamiento y de accesibilidad. Las primeras las exige la Confederación Hidrográfica del Cantábrico por unos vertidos y las segundas el Ayuntamiento para recuperar la licencia de actividad.

"Vamos a proteger, por encima de todo, a los socios", expuso ayer Vigil sobre este plan que ya está en marcha. De hecho, la nueva entidad, que será una Sociedad Limitada, ya está creada. El Chas, además, se ha puesto en contacto con el bufete Alvargonzález Asociados para tener asesoramiento en este proceso. Los pormenores de cómo se ejecutará el plan de reestructuración los va a comunicar Vigil en la próxima asamblea a título informativo. Aún no hay fecha, pero será la semana del 23 de junio.

Para entender cómo se ha llegado hasta este punto hay que fijarse primero en los estatutos del club y después en su historia reciente. Dichos estatutos han originado, explican desde Alvargonzález Asociados, un problema económico de importante calado en el Chas. Por la forma en que está redactados limitan mucho la capacidad de la entidad para conseguir acuerdos que pudieran dar solución a sus problemas financieros, tales como la concesión de un préstamo. Y tampoco se pueden cambiar fácilmente.

El club ya entró en un concurso de acreedores por este motivo en 2014. Para salvar esa situación, el acuerdo a que se llegó entonces fue la creación de una sociedad gestora que se encargara de poner el dinero para hacer crecer al club y, de paso, tomar las decisiones más importantes. A modo muy resumido, quedó entonces la gestora por un lado y el club deportivo por otro. En esta gestora hay socios del club. De hecho, Vigil es su presidente. Esta solución, sin embargo, ha caído en el mismo problema, al estar el Chas tan encorsetado por sus estatutos.

Según concretan desde el despacho de abogados, la cuenta de explotación de la gestora ha venido presentando déficits con el paso de los años. Hasta tal punto que en tiempos recientes ha tenido severos problemas para hacer frente al pago de algunas de sus obligaciones. A todo ello hay que sumarle dos importantes inversiones que tiene que hacer el Chas sí o sí. Por un lado, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico exige hacer obras de saneamiento para evitar vertidos. Y, por otro, el Ayuntamiento reclama actuaciones de accesibilidad en la piscina y los edificios para recuperar la licencia de actividad. Entre ambas, el monto supera el millón de euros.

El plan, avalado por un juez

Con esta tormenta perfecta, el Chas en una situación muy delicada. Estaría abocado a otro concurso. Si bien, ahora esta herramienta no sería efectiva por varios motivos, entre otros, porque las obligaciones de la gestora, en un 70 por ciento, repercutirían en el Chas. "Esta situación supondría la desaparición del club", concretan desde Alvargonzález Asociados. El Chas se aferra a ese plan para salir adelante. Este plan entraña llegar a acuerdos con los acreedores. Acuerdos que luego son avalados por un juez como si fueran una sentencia.

Para llegar a esos acuerdos, el club necesita liquidez. De ahí, la ampliación de capital para nutrir a la nueva sociedad. Ese proceso está dirigido a los socios. Se compara el número total de socios con la cantidad que se necesita. Y se busca la parte proporcional que cada uno tiene queaportar para llegar a esa cifra. Como hay que buscar casi un millón y medio de euros y hay pocos socios, podría darse el caso de que algunos quisieran colaborar pero no pudieran hacerlo por lo elevada de la cantidad.

Para ello se articula otro mecanismo. El Chas sacará participaciones sociales por valor de 500 euros de tal forma que cada socio puede adquirir tantas como quiera hasta llegar a ese tope máximo que le correspondería de su parte proporcional. En el caso de que no se llegue a la cantidad necesaria, se haría una segunda vuelta con los socios que han participado en la primera y luego una tercera con los que han ido a la segunda. De no conseguirlo, el proceso se abriría a inversores externos. De esta forma, se considera que el Chas puede salvar su comprometida situación garantizando en todo momento que los socios vayan a poder seguir manteniendo su club como siempre.

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