Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Dos décadas con nueva imagen y el sabor y la calidad de siempre

El Olivo presenta una cara renovada para seguir ofreciendo los deliciosos pinchos de tortilla famosos en toda la ciudad y una larga lista de consumiciones que hacen el día más agradable

Clientes en el bar. | |  PABLO SOLARES

Clientes en el bar. | | PABLO SOLARES

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

R. S.

No hay que caminar mucho por el barrio para notar que algo ha cambiado en Bar El Olivo. El emblemático local de la calle Antonio Cachero 5, que lleva dos décadas siendo punto de encuentro para vecinos, la comunidad del colegio La Inmaculada, deportistas y policías locales, reabre sus puertas con instalaciones completamente renovadas, pero con la esencia intacta: calidad, cercanía y ese sabor inconfundible que lo ha convertido en uno de los bares más queridos de la ciudad.

Equipo de profesionales de El Olivo y El Jardín. | |  PABLO SOLARES

Equipo de profesionales de El Olivo y El Jardín. | | PABLO SOLARES

Con motivo de su 20º aniversario, El Olivo ha dado un paso adelante: cambios estructurales importantes como la renovación total de la fontanería, la electricidad, los cuartos de baño y una cocina nueva para seguir dando lo mejor. Además, el lavado de cara del local se nota desde que uno cruza la puerta, con un aire moderno que respeta su historia.

Ambiente en El Olivo. | |  PABLO SOLARES

Ambiente en El Olivo. | | PABLO SOLARES

"Ha habido momentos duros, especialmente durante la crisis de 2008", recuerda su propietaria, Patricia Fernández Menéndez, "pero con trabajo, constancia y mucha ayuda, lo sacamos adelante". En ese recorrido, la propietaria no olvida mencionar la ayuda "inestimable" de su mano derecha, Mario Rico, su socio, que lleva con ella e n el local desde que tenía 17 años, así como el apoyo constante de sus padres y de "un gran equipo de profesionales, tanto aquí como en El Jardín", el otro establecimiento regentado por Patricia Fernández, al lado de El Olivo. Lo cierto es que El Olivo no es solo un bar: es un lugar de referencia. Nunca cierra, excepto los domingos de julio y agosto, y su actividad no se detiene en todo el día.

Mario Rico y Patricia Fernández. | |  PABLO SOLARES

Mario Rico y Patricia Fernández. | | PABLO SOLARES

Por las mañanas, se sirven desayunos que ya son leyenda: bizcochos caseros, pinchos variados —más de 200 al día— y, por supuesto, la tortilla de patata, considerada por muchos como la mejor de la ciudad. Todo acompañado de consumiciones con tapa gratuito, como manda la tradición.

Por las tardes, el ambiente cambia y se llena de juventud, con un aire fresco y dinámico que demuestra que El Olivo sabe adaptarse a cada momento del día.

Además, su implicación en el barrio va más allá del mostrador: patrocinan equipos locales de fútbol, baloncesto y voleibol, reforzando su compromiso con la comunidad. Con esta reinauguración, Bar El Olivo no solo celebra su historia, sino que se prepara para muchos años más al servicio de su gente.

Y es que si algo ha demostrado este local a lo largo del tiempo, es que la receta del éxito combina trabajo duro, buena compañía y una barra siempre llena de vida.

Tracking Pixel Contents