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Los duros testimonios de una mujer que recibió tocamientos en Gijón y un hombre que casi muere por defenderla: "No lo mató porque Dios no quiso"

Se celebró ayer el juicio del caso que ocurrió en enero de 2022

El acusado se enfrenta a once años de cárcel y la posibilidad de ser expulsado del país

Un instante del juicio.

Un instante del juicio. / LNE

"Lo acribilló, no lo mató porque Dios no quiso". De esta forma explicaba una de las víctimas de la pelea que sucedió en enero del 2022 en la calle Magnus Blikstad de Gijón, junto a la estación de autobuses, y que dejó a un hombre herido muy grave y que tuvo que ser operado de urgencia en Cabueñes. Estos hechos comenzaron a juzgarse este jueves en la Sección Octava de la Audiencia Provincial, con sede en Gijón. Al acusado por esta paliza le reclama la acusación particular nueve años por intento de homicidio, pero también se enfrenta a dos más por un delito de abuso sexual al manosear a la joven que acompañaba a la víctima de la golpiza.

El día de autos se marca el 18 de enero sobre las 00:45 horas. Según afirmaron en juicio, las dos víctimas se encontraban en un banco junto a la estación de autobuses bebiendo cervezas y escuchando música en el móvil. En un momento dado, se les acercó un hombre "de unos veintipico años, alto y con acento marroquí", como expresó el varón herido, y que sujetaba una copa de balón. "Nos empezó a decir groserías", alegó la mujer, que tras decirle varias veces que se fuera este hizo caso omiso.

No solo eso, según recoge el escrito de la Fiscalía y defendieron en la vista oral las dos víctimas, llegó a agarrarle el glúteo a la mujer a la vez que le decía "pero, si te gusta". Este gesto provocó que el otro hombre, que se encontraba todavía sentado en el banco, se pusiera en pie para increpar la actitud del procesado. No le dio tiempo a mucho más, ya que al instante recibió un puñetazo en la cara que le hizo caer al suelo de espaldas.

"Estaba mareado", afirmó la víctima que, tirado en la calle, recibió patadas en el rostro y estómago. El resultado de esta brutal agresión se saldó con policontusiones en cara (con dolor y tumefacción en la pirámide nasal, dolor mandibular, pérdida de dos piezas dentales y movilidad una) y en el abdomen (pancreatitis aguda postraumática, laceración pancreática y hematoma), lesiones que hubieran comprometido la vida del mismo de no recibir asistencia inmediata, como recoge el Ministerio Fiscal. Tardó en curarse 289 días.

La llamada de una vecina

El revuelo a altas horas de la noche llamó la atención de una vecina que se encontraba en su domicilio. Al mirar por la ventana observó como un hombre golpeaba a otro en el suelo, por lo que llamó de inmediato a la Policía, así como grabó un vídeo que ha servido de prueba en el juicio.

La rápida intervención de esta testigo sirvió para que la paliza fuera cortada de inmediato, ya que en pocos minutos se presentó una patrulla de la Policía Nacional. El acusado huyó de la escena sin que pudiera ser atrapado en ese instante. Al poco tiempo, también llegó una Ambulancia que atendió al hombre malherido en el acto y lo trasladó de urgencia a Cabueñes.

Tras la denuncia, a los pocos días la Policía pudo localizar al individuo, una persona sin hogar y habitual de la zona de Sanz Crespo. El 26 de enero de 2022, pasó a disposición judicial donde el Juzgado de Instrucción nº 2 de Gijón le prohibió aproximarse a menos de 300 metros a la pareja, a sus domicilios, lugares de trabajo y cualesquiera otros en que se encuentren, así como la prohibición de comunicar con ellos por cualquier medio. El procesado se encuentra en situación administrativa irregular y sin arraigo en territorio nacional.

Posible expulsión del país

Por estos hechos, el Ministerio Fiscal solicitó una pena de siete años y seis meses de prisión, más otros cinco años de libertad vigilada por un delito de tentativa de homicidio. A esto, también suma otra condena por un delito de abuso sexual de dos años de cárcel junto a la prohibición de aproximarse a la víctima que manoseó, a su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro frecuentado por la misma, a menos de 300 metros, así como la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio. En ambos casos durante 3 años y 6 meses. También la inhabilitación especial para cualquier profesión, oficio o actividades, sean o no retribuidos, que conlleve contacto regular y directo con personas menores de edad durante 4 años; y la medida de libertad vigilada durante 4 años, a ejecutar con posterioridad a la pena privativa de libertad.

La Fiscalía también solicitó a los magistrados que, una vez el procesado haya cumplido las tres cuartas partes de la pena impuesta, se le sustituya la pena de prisión restante por la expulsión del territorio nacional y la prohibición de entrada en el mismo por un periodo de ocho años desde la fecha de su expulsión.

Por su parte, la defensa de la víctima que recibió la tremenda paliza aumenta la pena de tentativa de homicidio hasta los nueve años, mientras que la abogada de la mujer que recibió el abuso sexual reclama otros dos años.

Juicio suspendido

Pese a que tanto las dos víctimas como el acusado declararon, así como la testigo que alertó a la Policía, uno de los agentes que llevó la instrucción, una trabajadora social que elaboró un informe sobre el procesado y un doctor que corroboró que las lesiones podían haber supuesto la muerte, la vista oral tuvo que ser suspendida por la incomparecencia de varias personas claves.

En primer lugar, los dos forenses que se encargaron del informe de lesiones, así como de la psicóloga que elaboró un estudio acerca de la posible dependencia al alcohol y las sustancias por parte del procesado. Se espera que en las próximas semanas se emita una nueva fecha que deje visto para sentencia este caso.

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