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Mercedes Luján, guitarrista flamenca, llega este sábado a GIjón: "Si al tocar se mide todo la música pierde la emoción"

La talentosa solista y compositora participa en un concierto solidario este sábado, en la iglesia de San Pedro, con la Coral Polifónica Gijonesa, a favor de la ONGD Harambee y su proyecto de cooperación en África

La guitarrista flamenca Mercedes Luján.

La guitarrista flamenca Mercedes Luján. / Ghia Alen Camargo

Mercedes Luján (Lorca, 1987) es la única mujer en España solista y compositora de guitarra flamenca. La iglesia de San Pedro de Gijón tendrá el lujo de escuchar sonar sus cuerdas este sábado, día 8, a las 20.00 horas, en un concierto con la Coral Polifónica Gijonesa "Anselmo Solar"; será para dar visibilidad al proyecto que Harambee ONGD está desarrollando en R.D. del Congo, gracias a la financiación de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo del Principado de Asturias, para mejorar la atención sanitaria a mujeres con sida.

¿Cómo nace esta colaboración?

Surge por mediación de Santi Novoa (director de la Polifónica) que me lo propone y me habla de la causa y para algo así benéfico uno no se puede negar. A mí me encanta el norte. No soy la única artista que lo dice, pero en el norte se nos trata muy bien y si es para ayudar, mejor. Estoy implicada en causas solidarias y en el disco que acabo de lanzar hay una canción que se llama “Corazón de Dios” que está dedicado a la esclavitud infantil. Todo lo que se recaude con ese tema irá destinado a una asociación que actúa en Burundi. En Asturias estuve hace mucho tiempo como músico, en el Jovellanos. Cada vez que tengo ocasión me escapo.

Actúa con Jessie Estévez y Santi Novoa hijo al viento metal.

Sí, ellos han grabado conmigo el disco y vienen conmigo de gira. Santi es un fichaje nuevo del año pasado.

¿Cómo será el repertorio del concierto? ¿Cómo se coordina una guitarra flamenca con un coro?

Aparte de mi nuevo disco, será bastante ameno y creo que irá muy de la mano con el que ofrece el coro. Estaremos muy bien compenetrados, pero la verdad es que no se preparan, porque nosotros como músicos también disfrutamos mucho cuando es improvisado. Es parte del ADN de la música. Cuando todo es medido se pierde un poco la emoción de qué pasará. Nos gusta jugar, como cuando eres niño y te encuentras con otro y llegamos a un acuerdo de qué hacer. En el flamenco de raíz todo es improvisado, vas a acompañar a un cantaor y solo sabes que tocará una soleá, una bulería, una alegría; pero no sabes ni las letras, ni las sabe él, porque las va cantando improvisadas. De hecho, el flamenco es tradición oral y de oído, todo es orgánico.

¿Cómo empezó a tocar la guitarra?

Empecé en casa, me enseñó mi abuelo (el Maestro Palmita) y vengo de una familia de artistas y tradición flamenca. Nunca pisé un conservatorio. El flamenco era parte más del día a día y formaba parte de la casa. Con tres años ya me subía al escenario a cantar con mi madre (Rosa María Luján) y empecé en serio con 14 años con la guitarra. De aquellas no estaban las cosas tan a la mano, que hoy que coges un móvil se accede tan a los referentes, no había muchas mujeres y las que había no estaban documentadas. Al no tener un referente mujer no sabía que yo podía tocar. Era una cosa prohibida. Yo empecé a tocar a escondidas, hasta que mi abuelo me sorprendió y empezó a enseñarme. Me contó que él sí había visto a mujeres tocar la guitarra y que era algo natural que quisiera aprender. Fue mi fan número uno hasta el último día de su vida.

¿Era tabú que la mujer tocará la guitarra flamenca?

Y sigue siéndolo. La única mujer concertista y compositora que hay en España soy yo, para que veas como está la cosa. Hombres hay muchísimos, por desgracia no hay muchas que se dediquen a ella. La norma que había era la sociedad, es un instrumento al que hay que dedicarle muchas horas diarias y es incompatible con muchas cosas. Antiguamente las mujeres mantenían la casa y a los hijos y, ¿en qué momento le decían al marido que no podías fregar platos porque si se te mojan las uñas no puedes tocar? No era para nosotras. Había mujeres cantaoras, bailaoras, pero no guitarristas porque hay que dedicarle una vida entera al instrumento.

¿Usted es la punta de lanza, pero la cuestión está mejorando?

Viene una generación de mujeres jóvenes empujando, espectaculares, con muy buena formación y casi todas estudian en el conservatorio, las que no tienen la dicha de nacer en una casa donde el flamenco sea un miembro más de la familia. Hay futuro en la guitarra femenina y se ve más natural. En mi tierra hay mucha afición al flamenco, pero poca gente se dedica a ello en vez de a la guitarra clásica. Mi abuelo aprendió en la escuela clásica de Jerez, que era como tocaban hace 150 años. Me oían tocar y sonaba como un señor de cien años, pero era una niña de quince. Era extraño para el flamenco de hace veinte años y lo tuve complicado, pero el país ha evolucionado mucho.

¿Entonces, de cara al arte, mejor conservatorio o no?

Depende de a qué te quieras dedicar con la guitarra. Hay varias disciplinas en la guitarra flamenca. Solista, la que ejerzo yo; la de acompañar al cante, la más primitiva, y la de acompañar al baile, que tiene unos códigos universales y si los aprendes te puedes defender. El cante no, cada estilo es un palo. Y si eres solista, tienes el don de componer y te has formado en el conservatorio para eso sí que puede tener una ventaja a la tradición oral, aunque es más cuadriculado. Todo tiene su importancia y su labor, aunque, eso sí, los conservatorios hacen una labor espectacular y cada vez más gente de fuera de España aprende flamenco gracias a ellos.

También ha sido la primera mujer guitarrista flamenca galardonada.

Sí, con el premio Paco de Lucía de la SGAE a la composición para instrumentistas flamencos. Que te premien precisamente a la composición cuando te dedicas a la guitarra solista es un honorazo, me sentí muy privilegiada.

Presenta hoy su disco en Lorca.

En mi tierra. Salió hace dos semanas, todo es composición propia. Se llama “Origen y Revolución” y eso es exactamente lo que tiene. Hay desde el flamenco más tradicional y hondo, hasta el más contemporáneo. Hace una narrativa cronológica de lo que el flamenco era, es y hacia donde se dirige. La primera parte del primer tema es el primer fragmento de guitarra del que se tiene constancia que existe dentro de la soleá; desde la falseta hasta últimas composiciones mías. Fue el último tema que grabé del álbum, porque quería que todo estuviera lo más fresco posible. Es como un trailer que te dice todo lo que va a venir en el disco.

¿Y hacia dónde va el flamenco?

Está vivo y por ello evoluciona, no es una belleza embalsamada en una urna de oro. Va en función de lo que se escucha hoy en día. Empiezo el disco con la guitarra sola con un poco de pie, que refleja la verdad; pasa por percusión con cuero, palmas, hasta cajón flamenco, bajo o vientos como flauta, saxo, trompeta y trombón, juntos, que no es usual. No es que haya una versión futurista dentro del disco, pero que la revolución la haga una mujer, que nunca lo ha hecho.

¿Qué espera que se lleve el público del concierto?

Este formato será la primera vez que experimentará. Tengo mucha ilusión. Con el público aún mejor, porque el que es artista de verdad, cuando se sube al escenario y tiene el público delante es cuando da el cien por cien. Habrá pocas ocasiones de verme hacer el recital de guitarra sola, sin percusión ni acompañamiento. Será bonito, especial y único, como la ocasión.

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