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Dos playas secretas a un paso de Gijón: ni San Lorenzo ni Poniente, estas son las joyas ocultas que casi nadie pisa

Opciones ideales para quienes buscan desconexión total junto al mar

Volando en parapente sobre la costa de Gijón Asturias

Volando en parapente sobre la costa de Gijón Asturias / Víctor Gómez - http://machbel.com

Apenas a cinco kilómetros del centro urbano de Gijón se esconden dos playas que parecen resistirse al paso del tiempo: Serín y La Cagonera, dos arenales, aunque con presencia de roca, que ofrecen al visitante un entorno natural casi virgen, muy alejado del bullicio de San Lorenzo o Poniente. Ambas, situadas en la parroquia de Somió, son perfectas para quienes desean disfrutar del mar Cantábrico en su versión más tranquila y salvaje. Y sin tener que alejarse casi anda de una gran ciudad que es destino turístico: Gijón.

Un rincón natural entre acantilados

Según la información del Principado de Asturias y del Ayuntamiento de Gijón, la playa de Serín es una ensenada aislada, de unos 610 metros de longitud y 25 de anchura media, formada por arena dorada, cantos y roca. A su lado, hacia el oeste, se abre la diminuta playa (hermana) de La Cagonera, más recogida y escondida entre acantilados. Ambas están consideradas “playas semiurbanas” por su cercanía a la ciudad, pero su entorno y difícil acceso las mantiene como auténticos refugios naturales.

El paisaje que las rodea es típicamente cantábrico: impactantes acantilados verdes, praderas que se precipitan al mar y un oleaje que moldea constantemente el litoral. En días muy despejados, desde la zona las vistas hacia el este alcanzan el cabo de San Lorenzo y parte de la costa de Villaviciosa, mientras que al oeste se divisa la rasa de Castrillón.

Características de Serín: discreta, tranquila y con presencia de naturistas

La Playa de Serín es la más conocida de las dos. El portal turístico del Principado la describe como una “ensenada aislada de acceso algo difícil”, pero muy apreciada por su ambiente tranquilo y natural. El fondo rocoso obliga a extremar la precaución en el baño, aunque su oleaje suele ser moderado.

En los últimos años, Serín se ha hecho conocida además por acoger zonas frecuentadas por naturistas, lo que la convierte en una opción discreta para quienes buscan intimidad y contacto directo con la naturaleza. No dispone de vigilancia ni equipamientos, por lo que es fundamental llevar agua, comida y protección solar.

La Cagonera, la cala más salvaje de Gijón

A pocos metros de Serín, pero más oculta, se encuentra La Cagonera, un pequeño arenal que en su día sirvió como refugio de pescadores y embarcaciones. Al igual que en el caso de Serín, su acceso tiene algo de complicación: escalones y un sendero irregular y con pendiente.

Las guías oficiales advierten de que el camino puede encontrarse en mal estado y no se recomienda para niños o personas con movilidad reducida. Sin embargo, quienes se atreven con el descenso son recompensados con una cala de gran belleza, ideal para buceo, pesca submarina o fotografía, donde el silencio solo lo rompen las olas.

Hay que estar atentos a las recomendaciones de las autoridades, pues en ocasiones esta parte de la costa gijonesa sufre derrumbes de piedras dado lo escarpado que es su paisaje de acantilados.

CARTEL DE "ACCESO PEATONAL" la playa gijonesa de Serín. PLAYA DE SERIN. GIJON

CARTEL DE "ACCESO PEATONAL" la playa gijonesa de Serín. PLAYA DE SERIN. GIJON / MARCOS LEON / LNE

Cómo llegar

Ambas playas se encuentran a unos cinco kilómetros del centro de Gijón. En coche se puede acceder por la carretera en dirección a La Providencia. Pero tan solo podremos acercarnos a los accesos a pie a estos arenales, que siempre habrá que completar con una caminata.

Igualmente, la línea 25 del autobús urbano EMTUSA (Somió - Cerillero) permite acercarse hasta el barrio y desde allí continuar caminando. El sendero hacia Serín está señalizado, mientras que el de La Cagonera requiere de alguna orientación más. En todo caso, se aconseja calzado adecuado y precaución, especialmente en días de lluvia.

Otra forma interesante de acceder es completando parte del sendero costero de Gijón, que va desde El Rinconín hasta La Ñora. Y una vez se llega al punto intermedio, tomar el desvío de la escalinata que baja hasta la playa de Serín

Naturaleza sin servicios, pero con encanto

Ni Serín ni La Cagonera cuentan con duchas, socorristas o chiringuitos. Esa ausencia de infraestructuras es precisamente parte de su encanto. “Son playas de las que ya casi no quedan”, señalan desde portales turísticos. La pureza del entorno, la tranquilidad y la cercanía a la ciudad las convierten en una escapada ideal para desconectar unas horas o pasar un día de mar en plena calma.

Por su carácter aislado, conviene visitar estas playas con marea baja, especialmente en La Cagonera, donde el espacio de arena desaparece casi por completo cuando se acerca la pleamar. En Serín, el baño debe hacerse con cuidado por la presencia de piedras y corrientes. Ninguna cuenta con vigilancia, por lo que se recomienda prudencia y respeto al entorno.

Ambas playas son espacios no urbanizados y sensibles, por lo que los organismos turísticos recuerdan la importancia de no dejar residuos ni alterar el paisaje. Una de las claves de su encanto reside en la protección con la que cuenta la costa asturiana, sin apenas edificaciones en su entorno.

Serín y La Cagonera representan otro tipo de turismo costero: el del silencio, el del paseo tranquilo entre prados y acantilados, el del baño solitario en una cala apartada. Su cercanía a Gijón las hace especialmente atractivas para escapadas de medio día o para quienes desean redescubrir la costa más natural del concejo.

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