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Cerca de 21 asaltos, cambios de matrículas, un zulo y un piso en el centro de Gijón: así ha sido el juicio a la banda de butroneros que asoló las gasolineras de Asturias

La Fiscalía acusaba a cuatro miembros de una banda de siete, pero solo estuvieron dos en el juicio: "Ni siquiera estuvimos en Gijón cuando se produjeron los robos"

Un vigilante de una gran superficie de Nuevo Roces puso tras la pista a los investigadores: vio que "ciudadanos del Este" compraban hachas y discos con guantes ya puestos

La defensa pide la libre absolución para los procesados por falta de pruebas

Los dos acusados, sentados, esta mañana en la Audiencia Provincial

Los dos acusados, sentados, esta mañana en la Audiencia Provincial / Marcos León

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

"Ni siquiera estábamos en Gijón". Estas fueron casi las únicas palabras que pronunciaron este viernes en la Audiencia Provincial de Gijón M. H. y A. K., dos de los supuestos miembros de una banda de butroneros kosovares que atracó varias gasolineras y sucursales bancarias de Asturias en el 2018. Los dos se sentaron ayer en el banquillo de los acusados, a donde estaban llamados otros dos integrantes de este supuesto grupo criminal que, si bien, no estaban esta mañana en el Palacio de Justicia de Gijón. La banda, "muy profesional", como la describió uno de los líderes de la investigación llevada a cabo por la Guardia Civil, estaría compuesta por un total de siete integrantes que tenían diferentes teléfonos móviles, identidades, un modus operandi bien definido para apenas dejar pruebas y hasta matrículas diferentes para volar por debajo del radar de las autoridades.

El caso quedó visto para sentencia tras una sesión que se prolongó por algo más de tres horas. La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de tres delitos. Uno de robo continuado con fuerza, otro de pertenencia a grupo criminal y otro de falsedad documental por el asunto de las matrículas. Pide, para cada uno de ellos, nueve años y ocho meses de cárcel. El Ministerio Público elevó a definitivas sus conclusiones manteniendo la condena para los dos procesados. La fiscal reconoció que no había pruebas lo suficientemente sólidas, pero sí una serie de indicios lo suficientemente poderosos como para enervar la presunción de inocencia de los acusados. La defensa, lógicamente, pide la libre absolución. Los dos implicados negaron en todo momento los hechos y dijeron que ni siquiera se encontraban en Gijón cuando todo pasó.

Y esto es así porque, en la sesión celebrada este viernes, los afectados que declararon, así como los guardias civiles y policías nacionales que estuvieron en el operativo dejaron claro que, durante los asaltos, apenas dejaban rastro más allá de los daños provocados en los establecimientos. A ellos accedían haciendo butrones en el techo o en paredes y equipados con hachas y sierras para hacer ceder las cajas fuertes. Se calcula que ,en total, entre daños y robos, generaron un coste de 47.000 euros. Vivían, según afirma la Fiscalía, en un piso alquilado de la calle Santa Doradía, cerca de la plazuela de San Miguel, en Gijón, y tenían un zulo en el camino de La Perdiz, en la parroquia de Granda, muy cerca de donde ahora está la ITV, donde escondían los aperos que, supuestamente, empleaban para los robos.

La Fiscalía, en una nota remitida a los medios, habla de tres atracos: uno en un banco de Las Vegas-Figaredo (Mieres), otro en la gasolinera de El Montico I (Carreño) y otro en una empresa del polígono de Los Campones (Gijón). Sin embargo, en la sesión de ayer se hablaron de otros muchos en gasolineras de Pravia y de Carreño. Los acusados declararon en último lugar. Antes que ellos pasaron ante los magistrados un conjunto de testigos y de agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. Estos últimos fueron los que o bien revisaron ocularmente los negocios afectados o los que revisaron las cámaras de seguridad. "Encontramos huellas de pisadas y de guantes", expresaron. Poco más encontraron en esas inspecciones lo que da una muestra de lo extremadamente preparados que estaban los asaltantes.

La declaración más larga fue el del líder de la investigación

Los agentes que fueron declarando se ratificaron en los atestados que se hicieron en el momento de los hechos si bien, dado que todo había ocurrido en 2018 apenas pudieron aportar más datos. Todo cambió, sin embargo, con la declaración de uno los agentes que lideró la investigación. Durante casi una hora de declaración, la más larga de toda la sesión, fue desmenuzando punto por punto cómo dieron con ellos. "Se trata de un grupo organizado criminal altamente profesionalizado", contó.

Este agente explicó que tuvieron noticias de ellos con el asalto a la gasolinera del Montico I, el 16 de abril de 2018. "Habían hecho un butrón en el techo y desactivado las alarmas. Sabíamos que había casos similares en Mieres y en Tudela Veguín. También, vimos que habían abierto la caja fuerte con una sierra", detalló este agente, muy prolijo en detalles. Este investigador contó también como empezaron a sospechar de que se trataba de una banda de Europa del Este. Según afirmó, un vigilante de una superficie comercial de bricolaje de Nuevo Roces avisó de que había visto por las cámaras de seguridad "a unos compradores que parecían del Este" que estaban "comprando discos y hachas". Un detalle le llamó la atención: habían comprado guantes y los llevaban puestos cuando pasaron por cajas.

El investigador explicó que se hicieron vigilancias y que identificaron varios coches que podrían pertenecer a la banda. Un Seat Ibiza, una Picasso y un Audi A4. Añadió que se dieron cuenta de que los miembros de la banda les hacían contravigilancias y que al citado A4 le hicieron hasta tres cambios de matrícula. También que descubrieron que el cabecilla de la banda tenía hasta cinco identidades diferentes y que de esta forma llegaron al zulo, donde tenían diferentes teléfonos móviles y al piso. Además, fueron colocando balizas y cámaras de seguridad y revisando varias grabaciones pudieron ver como uno de los acusados presentes esta mañana en el juicio dejaba ver parte de su barbilla, por la cual, a juicio de este investigador, se le podría identificar. Este agente afirmó que estarían detrás de 21 golpes en total y que algunos de los miembros de la banda estarían activos desde por lo menos el 2011.

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