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Secciones

Estrella González Maroño, magistrada en Gijón: "Es muy fácil atacar a los jueces porque nos es difícil defendernos"

"Los políticos nos dan las leyes y nosotros las aplicamos, pero no deben decirnos cómo aplicarlas", defiende la magistrada ante un momento de profundos cambios

La titular del Juzgado de Violencia sobre la mujer asume la portavocía en Asturias de la asociación judicial "Francisco de Vitoria"

Estrella González Maroño, a la puerta del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Gijón.

Estrella González Maroño, a la puerta del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Gijón. / Marcos León

I. Peláez

I. Peláez

Gijón

En 2011 tomó posesión la magistrada Estrella González Maroño (Santiago de Compostela, 1976) del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Gijón, tiempo suficiente para ver cambios legislativos y, especialmente, de la sociedad. Ahora acaba de asumir la portavocía en Asturias de la Asociación Judicial "Francisco de Vitoria" en un tiempo de "ruido" mediático y de tensión por la profunda reforma del sistema judicial, con las nuevas secciones, que tiene que estar listo el 31 de diciembre y que, cuando menos, genera "inquietud" en los togados.

¿Cómo afronta el reto?

Con muchas ganas. Estoy superilusionada. Pero para mí es un reto muy grande, porque venimos de unos portavoces maravillosos, tanto Luis Ortiz en su momento como Fernando Ruiz Casas lucharon mucho y hasta llegaron a conseguir que la asamblea nacional de la asociación fuese en Asturias hace unos años. Espero estar a la altura de ellos.

Quizá no sea el momento más tranquilo para tomar las riendas por la cantidad de casos mediáticos.

No creo que haya momentos tranquilos (risas). Nosotros, el poder judicial, siempre hemos estado en el "pimpampum" de la política. No hay momento bueno y momento malo. Sí que es cierto que a lo mejor a día de hoy hay más casos mediáticos, y que hace unos años no existían las redes ni los "haters". Ahora sí, ahora cualquier persona puede decir cualquier cosa, pero nosotros tenemos que abstraernos de todo eso y saber cuál es nuestra función en el Estado: juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. Debemos quitarnos todo ese ruido mediático y hacer nuestro trabajo, que es para lo que nos han nombrado y para lo que estamos designados.

Cada vez son más las voces que les acusan de actuar por ideología política.

Nosotros tenemos que abstraernos completamente de esos ataques. Nuestro trabajo está en el despacho, con mis funcionarios y los LAJ (letrados de la administración de justicia). Todo lo demás es ruido. Nuestro trabajo no es acercarse a ese ruido, es otra cosa, es cumplir el mandato constitucional que tenemos y resolver los conflictos de los ciudadanos.

Con las nuevas secciones de Violencia es más territorio y más tipos de delitos; hay miedo sobre qué va a pasar

¿No es cierto que existan casos de "lawfer" en España?

Se ha cogido la palabra "lawfer" de manera machacona, y ya se sabe que una cosa repetida mil veces acaba calando. ¿"Lawfer" qué es? ¿Que los jueces actúan en contra de las leyes? Eso tiene otro nombre, que es prevaricar. Entonces, no hablen de "lawfer", hablen de que un juez prevarica, pero digan nombre y apellidos, y si un juez prevarica con nombre y apellidos, que vayan contra él, que se presente una denuncia. Pero eso no se está haciendo. Simplemente, se habla de forma genérica de que los jueces hacen "cosas", pero es una forma más de atacarnos y de meternos presión.

Casos de condena a magistrados ha habido.

Sí. Ha habido jueces condenados por prevaricar y ya no están en la carrera judicial. Pero como ha habido periodistas, médicos, taxistas o cualquier profesión. No se puede hablar a nivel general de que el poder judicial es corrupto porque hay "lawfer". El problema es que gotita a gotita va calando en la gente, y lo que genera es desafección. Eso es lo que más me preocupa.

¿En qué sentido?

La Justicia es un pilar del Estado, junto al legislativo y el ejecutivo. Pero nosotros somos el pilar más débil, porque no contamos con los mismos medios para defendernos. Nosotros estamos en nuestros despachos y hacemos nuestro trabajo. Es muy fácil atacarnos y es muy difícil defenderse. ¿Qué implica esa desafección? Que los ciudadanos busquen medios alternativos de solución de sus conflictos. Si eso ocurre, un pilar del Estado democrático se cae. Es uno de los miedos que tenemos, pero esperemos que no.

De los casos que ahora mismo son mediáticos, casos políticos, ¿cree que alguno puede encajar en esa prevaricación?

No, no, no. No lo puedo decir porque además sería superosada. Yo solo conozco mis asuntos. No sé ni lo que están instruyendo los jueces de instrucción que están aquí al lado. Terceros ajenos a esa causa no podemos saberlo. Como para saber de esas causas mediáticas. El problema es que a veces somos todos un poco osados.

Uno de los argumentos políticos como se ve a diario es "hay muchos jueces que ven que no hay nada en este caso".

Cuando yo era pequeña llegabas a casa y por la tarde tenías dibujos en la televisión. Ahora llegas y en todas las cadenas hay tertulias que pasan de contar lo que hizo Kiko Rivera a estar hablando de la mujer del presidente del Gobierno o del fiscal general a los cinco minutos. En este momento la política se ha convertido en un espectáculo, pero los jueces no podemos entrar en ese espectáculo.

Estrella González Maroño, en la sala de vistas del Juzgado de Violencia.

Estrella González Maroño, en la sala de vistas del Juzgado de Violencia. / Marcos León

¿Qué le parece el "plan Bolaños" para el cambio del acceso a la carrera judicial?

Voy a ser muy clara. El acceso a la carrera judicial tiene que cumplir los criterios de mérito y de capacidad. Habrá miles de sistemas, y, a lo mejor, en el sistema que hay ahora, puede modificarse alguna cosa, pero a día de hoy nueve de cada diez jueces no tienen padres que sean también jueces. Digo más, el 38 % de esos padres no tienen estudios superiores. El sistema que tenemos a día de hoy garantiza eso. Lo que pasa es que, a lo mejor, por otro tipo de motivos, no se quiere que estos datos se sepan.

Continúe.

Y luego, por otra parte, ¿qué pasa, que los médicos no tienen hijos médicos? ¿Los periodistas no tienen hijos periodistas? ¿Los profesores, hijos profesores? ¿O los catedráticos de Universidad? Parece que aquí los únicos que no podemos permitir que nuestros hijos quieran continuar nuestra carrera somos los jueces y los magistrados. Pero lo que sí que es cierto es que el sistema que existe a día de hoy es un sistema que garantiza el mérito y la capacidad. Hemos sido claros y hemos participado activamente en las huelgas.

Vamos, los jueces no son todos de derechas ni de familias de abolengo.

Ni tampoco somos todos señores mayores con toga. En la escuela judicial siete de cada diez estudiantes son mujeres. Ahí está mi orla (señalando a la pared de su despacho), de hace veinte años y ya había muchas. Otra cosa es que los hombres estén en las cúpulas, pero eso tendríamos que hacérnoslo mirar las mujeres, el por qué no queremos acceder a esos cargos. Pero eso afecta a toda la sociedad, no solo al poder judicial.

Por primera vez un fiscal general del Estado se sienta en el banquillo de los acusados.

Le digo lo mismo. No podemos hablar de un asunto que está "sub judice" y del que no conocemos la instrucción. Lo único claro aquí es que se han cumplido las normas procesales. Se está cumpliendo la legislación y da igual que te llames Álvaro García Ortiz o Pepito Pérez, que seas fiscal general o carpintero. Es un proceso con todas las garantías.

¿Cómo ve la justicia en Asturias y en concreto?

Vivimos en un paraíso judicial. O lo vivíamos hasta hace poco.

¿En qué sentido?

Teníamos una plantilla muy completa, ajustada y buena, con una ratio de entrada y salida estupenda. Siempre se han creado muchos Juzgados, secciones especializadas… Se hizo un trabajo muy bueno, imagen para el resto de España. El problema ahora es que la litigiosidad es apabullante. Los compañeros de Instancia, por ejemplo, están sobrepasados completamente por las materias y sistemas nuevos que entran. Cada vez la ciudadanía es más demandante. Ahora van a entrar los nuevos tribunales de instancias y las oficinas judiciales. En Gijón somos un poco privilegiados porque estamos en el mismo edificio, pero en Oviedo eso no pasa, y creo que va a ser un poco caótico.

La política se ha convertido en un espectáculo; pero los jueces debemos abstraernos del ruido

¿Cómo afronta el nuevo cambio estructural con la creación de las secciones?

El 31 de diciembre se crearán los tribunales de instancia y en Violencia, por ejemplo, se creará una segunda plaza y habrá dos magistrados. Lo que pasa es que va vinculado a la comarcalización. Implica que Gijón va a conocer la violencia que llevábamos hasta ahora más todas las nuevas competencias como violencia sexual, trata de seres humanos con fines de explotación sexual, matrimonios forzados y mutilación genital femenina tras la ley de Libertad Sexual. Todo eso, además, en un territorio que suma Pola de Siero, Villaviciosa, Cangas de Onís, Llanes y Tineo. Impagos de pensiones. He empezado a hacer varios cursos, he asistido a charlas especializadas para tener un primer contacto, pero no sabemos cómo lo vamos a hacer. Porque no es solo lo penal, llevamos también todos los asuntos civiles, desde divorcios hasta la protección de los menores. Y no somos un Juzgado de guardia.

Prosiga.

Tenemos muy poca información de qué va a pasar. Y el cambio es ya en mes y medio, teniendo en cuenta, además, que la mitad de diciembre es Navidad. Estamos a la expectativa. Y con Violencia de Género será una sección con dos magistrados, pero desconocemos si tendremos un LAJ vinculado. En cuando a funcionarios serán solo diez para todo, y ahora mismo son ocho. Hay muchas dudas.

El ciudadano que lea esta entrevista no se va a quedar tranquilo…

Pues no. Lo sé. Y nosotros estamos al cien por cien, con ganas de trabajar. Llevo toda la vida en Violencia, desde que tomé posesión de mi primer Juzgado. Y desde 2011 aquí. Hemos visto cambiar la sociedad, las nuevas formas de cometer delitos como la IA, cambios legislativos… y ahora hay miedo sobre qué va a pasar. Y luego, siempre se me han criticado mucho por decir esto, pero es que las víctimas de violencia no son números.

Explíquese.

No es lo mismo tomar declaración a un señor al que le han robado un reloj que a una señora que viene aquí (a Violencia) con una gran problemática, con mucha carga detrás… no son declaraciones que puedas tomar en cinco minutos. Aquí son muchísimos los casos que entran, siempre estuvimos al borde de necesitar un segundo Juzgado de hecho. Con 1.200 casos al año vale, no llegábamos a la ratio necesaria, pero es que las mayoría de esos asuntos son complejos.

¿Qué lugar ocupan las denuncias falsas en violencia sobre la mujer?

Decir que no existen las denuncias falsas no es cierto, pero las cosas hay que ponerlas en contexto. Desde que yo estoy aquí se han condenado a dos mujeres por denuncia falsa. En once años. Es un porcentaje mínimo. Hay otra vertiente. Más que denuncia falsa le pongo un ejemplo. Minuto 90 de un Madrid-Barça. Penalti. Cada aficionado de un equipo u otro va a decir una cosa. Está la verdad de una parte, la verdad de otra parte, la verdad verdadera y la verdad que se puede probar. Entonces, denuncias falsas, inventándose los hechos por móviles espurios solo recuerdo dos casos en once años.

Da igual que des una educación en igualdad en los colegios si luego en televisión hay programas denigrantes hacia el hombre y la mujer

Otro de los problemas es que los jóvenes, pese a la concienciación, siguen protagonizando los casos de violencia de género.

Estamos involucionando. No es un problema del Juzgado, es de la sociedad. Lo vemos a diario. Ahora está volviendo esta idea del amor romántico de que "me quiere el que más me hace sufrir". Da igual que des una educación en igualdad en los colegios si luego en televisión hay programas denigrantes hacia el hombre y la mujer. Ellos no se dan cuenta de que eso es espectáculo, televisión, y lo extrapolan. Está extendido que tus amigos controlen por dónde vas, porque lo compartes con una aplicación móvil. Es que el siguiente paso es el acoso… Y no son conscientes. Da miedo.

¿Hay injerencia política?

Hablaría de voluntad de influir. Los políticos pueden tenerla, pero a mí nunca me ha llamado ninguno y he estado en varias comunidades autónomas, ciudades y pueblos. ¿Que pueden meter presión a través de los medios o movilizar a gente? Lo ya dicho, nosotros nos abstraemos del ruido. Sí es cierto, aunque no se habla, que los jueces y magistrados cumplimos el mandato constitucional, pero con los medios que nos da la Administración, es decir, los políticos. Si no me dan medios eso influye en mi trabajo.

Continúe.

Puedo ser el mejor juez, pero si no tengo los medios que me lo permitan… Siempre hemos sido la hermana pobre de la Administración. Solo se habla de nosotros para criticarnos. Es la imagen que se transmite a la ciudadanía. No se habla para decir: "Vamos a invertir más en justicia, en medios técnicos para que podamos trabajar mejor"… No deja de ser una injerencia, aunque no sea por la vía que todos pensamos.

Hace unos meses arrancó en Gijón una instrucción judicial por la muerte de Susana Sierra. La clase política lo calificó de violencia de género, pero el caso sigue en la justicia.

No sé absolutamente nada de ese asunto. A día de hoy no ha llegado al Juzgado de Violencia. Por un lado, van los políticos que tienen sus propios intereses; y por otro lado, nosotros, los jueces, que aplicamos las leyes que nos da el poder legislativo, pero los políticos no deben decirnos cómo aplicar esas leyes ni cómo interpretarlas. Si entienden que no lo estoy haciendo bien, pues que cambien la ley. A día de hoy, desde un punto de vista judicial, el Juzgado de instrucción que lleva este asunto entiende que no es violencia de género.

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