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El reino de las setas, listo para pasar revista en Gijón "pese a la sequía": una exposición donde el atractivo está "en las más raras"

La Sociedad Micológica celebra su tradicional cosecha con aviso de que "este año no llueve"

El colectivo exhibe hoy en su sede de la calle Tirso de Molina los ejemplares recogidos dentro y fuera de la región

El reino de las setas, listo para pasar revista en Gijón "pese a la sequía": una exposición donde el atractivo está "en las más raras"

El Coto

Cuando Jesús Castaño se levantó esta mañana lo hizo decidido a cumplir lo prometido. Se echó al monte, en su Zamora natal, pertrechado con una cesta de mimbre y dispuesto a volver con ella llena de setas y poner a rebosar, en varios viajes, las dos cajas que tenía en el maletero de su coche. Esa tradición es una que cumple todos los años religiosamente como miembro de la Sociedad Asturiana de Micología, que celebra este fin de semana sus XXXI Jornadas Micológicas y que convirtió, ayer por la tarde, su sede de la calle Tirso de Molina, en El Coto, en un ir y venir de gente cargada de hongos que esperaban para ser clasificados.

Pese a que la prometedora entradilla hacía prever lo contrario, lo cierto es que la promesa de Castaño este año no pudo ser. Salió, buscó, pero no encontró. "La sequía este año es muy grande, no llueve", se lamentaba, ya que para que las setas proliferen es imprescindible que haya abundantes lluvias en los meses previos a la temporada de recogida; un déficit que, en el caso de su pueblo, Milla de Tera, se vio acrecentado por los incendios que azotaron la zona estos meses. No obstante, mostraba con orgullo su móvil, con la galería repleta de ejemplares de lo más diversos de años anteriores.

Local plagado de ejemplares

Pese al lamento generalizado de que "hay menos setas por la sequía", a ojos de un profano nadie lo diría al echar un vistazo al local de la sociedad. En lar largas mesas que se disponen a los lados de la dependencia, ya abundaban centenares de unidades clasificadas en decenas de especies. Y la selección solo acababa de comenzar.

"Pensábamos que habría menos ejemplares de los que están viniendo, aunque hemos tenido años mejores", admitía Isabel Navarro, miembro de la junta directiva del club de forofos de las setas. Su grupo estuvo en busca y captura de especímenes de este grupo de seres vivos, que forman su propio reino en dentro del mundo animal y vegetal por la Caridad y por Villaviciosa, entre otros. "Queríamos encontrar boletales, pero no había, encontramos más Amanitas’", afirmó. En base a sus palabras, está especie crece más bien en zonas boscosas y gusta de extender su micelio por materiales como la madera. En este caso, es un soporte que concentra más la tan valorada humedad que echan en falta y que es uno de los oasis que las setas proliferan en un año de escasa pluvialidad.

En la mesa donde se discriminaban unas y otras, estaba Herminio Lara, el presidente de la asociación de entusiastas de los hongos. "Estamos ahora en el momento de más locura", admitía Lara, mientras consultaba un cajetín plagado de fichas de las diversas variedades para cotejar con las unidades que se le iban presentando. En especial, las "más raras", que es en las que gastan más tiempo en cotejar.

Uno de los socios del colectivo que aprovechó la mañana de ayer para salir a buscar setas fue Juan Ramón Diego, que en ese momento hablaba con el presidente sobre qué especie se le podría atribuir a un copioso ejemplar que atesoraba en sus manos. "Es una Lactarius Vellereux’", le contestó Lara sin titubear; "colócala junto al resto". Pese a que la unidad aportada por Diego, que viajó a Gijón desde el Pico Aguión, en Salas, era de un tamaño impresionante, no era el único ejemplar hallado. Ni el último, porque en la sede de la asociación no dejaban de entrar socios para contribuir en una exposición que hoy luce en todo su esplendor.

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