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José Taboada, cantautor, prepara un concierto en la Sala Dragón de Gijón: "A mí me mola el Joaquín Sabina canalla, rebelde y protestón"

"Será íntimo, basado en las vivencias de la primera discografía de Sabina", promete el artista sobre el concierto del próximo día 21

José Taboada, en las escaleras del rock de Cimavilla.

José Taboada, en las escaleras del rock de Cimavilla. / Juan Plaza

Gijón

José Suárez Taboada (Lieja, Bélgica, 1971), conocido como José Taboada, afronta su próximo concierto el 21 de noviembre en la sala Dragón cuyas entradas están ya disponibles a la venta. Su carrera musical está estrechamente ligada a la de Joaquín Sabina y así lo hará notar con un repertorio en el que repasará los primeros éxitos del cantante de Úbeda.

¿Cómo surge la idea de hacer un homenaje a Joaquín Sabina?

Este proyecto musical empezó el año pasado. Salí a la calle a promocionarme, la gente me fue conociendo y empezaron a salir oportunidades de tocar en diferentes sitios. Uno de los primeros, que es con el que más me identifico en mi debut, fue la sala Dragón.

¿Y su predilección por el cantante?

Fue en el primer concierto que vi de Joaquín Sabina, en 1989, en la plaza de toros de Gijón, tenía 18 años. Me quedé impactado y en el transcurso de todos estos años atrás, siempre lo llevé conmigo.

¿Desde un principio se decantó por las canciones de Sabina?

Siempre toqué la guitarra profundizando más en el tema flamenco, hasta que llegó un momento que, como en Asturias hay poco tirón, pasé de la guitarra flamenca a una acústica. Empecé con las canciones que ya tenía de Sabina, poco a poco, hasta llegar a hoy con más de 50 temas.

¿En qué se diferencia del resto de tributos?

Todos cantan con la voz rota y rasgada de él. Yo canto de forma más natural y me sale el timbre de voz de cuando era joven. La gente queda impactada porque hace muchos años que no escuchan esa voz.

¿Cómo dio el primer paso para lanzarse a cantar en la calle?

Por ese miedo escénico que creo que tenemos todos los músicos. Entonces dije, ‘tengo que hacer algo para quitarlo’. Me dejé caer en un restaurante en La Providencia, hace diez años. Iba a con mi guitarra a tomarme un café. Me hice amigo de los dueños y me dejaron tocar en un rincón. Así exteriorizaba el arte, sabía que la gente escuchaba, aunque no la veía. De vez en cuando, la gente le decía al camarero que cantaba muy bien y fue cuando me fui dando cuenta de que eso gustaba. Me hice fuerte, cogí la guitarra, un equipo de música y me fui a Campo Valdés. A partir de ahí empezó todo.

¿Ha podido vivir de la música?

No, siempre fui muy variopinto y dado a aprender rápido de todas las profesiones. Lo otro, era una pasión, que ahora lo estoy llevando a temas profesionales. De la música nada más que viven los grandes pero, poco a poco, se van amortizando los gastos de todo.

¿Qué es lo más difícil de emular a Sabina?

Aparte de ser un maestro de la literatura musical, tiene una gran profundidad en sus letras. No puedes cantar sus canciones si no tienes un sentimiento y saber entender esa segunda parte de sus letras. Fui leyendo sus canciones, averiguando el contexto y me di cuenta que tenían una fuerza tremenda. Cada vez que canto me meto en el papel del protagonista o de él mismo y ahí es cuando me sale de forma natural.

Su concierto llega en un año muy especial con la última gira de Sabina.

Tuve la gran ocasión de verlo en Madrid. Fue un conciertazo que me impactó. También tuve una de las primeras entradas, en la primera fila, del concierto que dio en Gijón. Ese día intentamos ir a saludarle al camerino, pero no pudo ser. Estaba ya centrado en el concierto y no nos pudo recibir. El 16 de julio, unas horas antes del concierto de Madrid, fui hasta Tirso de Molina donde vive para esperarle a salir. Ahí pude verlo, pero tampoco tuvo tiempo para hablar con los seguidores que estábamos.

¿Qué cosas ha notado que cambiaron del concierto de 1989 a este último que vio en verano?

Desde el 89 sacó más de doscientas canciones. A mí el Sabina travieso, canalla, rebelde y protestón es el que me mola. Con los años se fue tranquilizando y tampoco le podemos pedir más, bastante ha hecho. El mayor cambio es ese, le he visto un envejecer muy laborioso y lleno de temas.

¿Qué repertorio ofrecerá para su concierto en la sala Dragón?

Voy a cantar las canciones que la gente quiere escuchar. Quieron que vayan a divertirse con sus primeros temas. La gente tiene mono de escuchar las de antes y así lo noto. Va a ser un concierto íntimo, basado en sus vivencias de su primera discografía.

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