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De los engaños al repartidor a la apropiación de 7.000 euros en ropa: los motivos de la detención en pleno centro de Gijón de un comerciante del Parchís

El hombre de 47 años fue detenido este miércoles en su comercio

Momento de la actuación policial en el comercio.

Momento de la actuación policial en el comercio. / LNE

El comerciante del Parchis detenido este miércoles, un hombre de 47 años, se las ingenió para apoderarse de ropa que no era suya. Las pesquisas policiales permitieron confirmar que había elaborado un plan para hacerse con las prendas y ahora está investigado como presunto autor de un delito de hurto y de apropiación indebida de ropa por valor de casi 7.000 euros.

Ropa intervenida.

Ropa intervenida. / CNP

Las investigaciones se iniciaron a principios de septiembre, cuando la propietaria de un establecimiento textil de Gijón denunció la desaparición de mercancía por valor de casi 7.000 euros. Al parecer, alguien había recogido la mercancía al transportista haciéndose pasar por el propietario y aportando datos falsos.

Fue a finales de la semana pasada cuando la legítima propietaria localizó en dos tiendas de Gijón varias de las prendas idénticas a las que le desaparecieron. La víctima confirmó con la marca de ropa que ella era la única con ese tipo de prendas, ya que solamente las tenía y podía vender ella, lo que permitió avanzar en las pesquisas policiales.

Más prendas incautadas.

Más prendas incautadas. / CNP

Los agentes de la Policía Nacional encargados de la investigación pudieron confirmar que las prendas fueron vendidas a dos establecimientos de ropa por un conocido que tiene otro local textil en la ciudad, por lo que al ser conocido, no pusieron en duda las excusas que les había puesto para venderles la mercancía.

Una vez se identificó plenamente al presunto autor, el pasado 11 de noviembre y en colaboración con agentes de la Policía Local de Gijón, se detuvo al presunto autor al observar que estaba cargando su vehículo con material, previsiblemente para deshacerse de las pruebas. Tenía escondidas todas las prendas en el almacén de su propia tienda.

Una vez finalizado el atestado policial fue enviado al juzgado de guardia correspondiente.

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