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El padre acusado de violar a sus dos hijas en Gijón y que se dio a la fuga suma una nueva condena por agredir sexualmente a su hija mayor

La nueva vista oral se celebró esta mañana en el Palacio de Justicia, donde llegó desde prisión escoltado y esposado

Fin de la huida: detienen al padre gijonés fugado y acusado de violar a sus dos hijas

Guardia Civil

El padre que violó a sus dos hijas ya conoce la segunda de las sentencias por las agresiones sexuales que cometió sobre la mayor de ellas. Tras reconocer ayer el delito en la sección octava de la Audiencia Provincial en Gijón, este hombre fue condenado a quince años de prisión que se suman a los 25 años que ya pesaban sobre él por violar de forma reiterada a su hija pequeña.

En el juicio, que se debería de haber celebrado en mayo, pero que no pudo ser por la fuga del hombre, reconoció los hechos después de que ambas partes llegasen a un acuerdo previamente. En su escueta declaración, tras asumir lo que hizo, tomó uso de la última palabra para arrepentirse y pedir perdón a la víctima.

La Fiscalía reclamaba doce años de prisión, mientras que la acusación particular lo elevaba a los quince años. Finalmente, ha sido esta la condena que se le ha impuesto. También tendrá que pagar una indemnización de 40.000 euros y se solicitó una orden de alejamiento de más de 500 metros que fue aceptada por los magistrados. En principio, esta segunda sentencia será firme, ya que ninguna de las dos partes recurrirá, dándose por cerrado uno de los casos de agresión sexual, que en realidad han sido dos, más duros que se han vivido en la ciudad durante los últimos años.

Las primeras confesiones

Todo salió a la luz después de que su hija menor, en 2024, confesara que, cuando tenía seis años, fue violada de forma reiterada por su padre, tal y como desveló LA NUEVA ESPAÑA. A raíz de esta declaración, se descubrió que previamente había perpetrado los mismos abusos con su hija mayor, por el 2015, desde que tenía ocho años hasta que cumplió los trece. El hecho de que ambas hermanas fueran de madres diferentes facilitó al ahora condenado realizar estas atrocidades.

Ambas causas fueron instruidas por separado, y en el primero de los juicios fue condenado a 25 años por un delito continuado contra la libertad sexual de una menor de 16 años y otro de agresión sexual a una menor de 16 años, por los abusos contra su hija menor.

Esta sentencia no era firme y cabía recurso contra la misma, por lo que se mantuvo en libertad. En el mes de mayo debía responder por los hechos cometidos contra su hija mayor, pero dos días antes se dio a la fuga y no llegó a declarar en el Palacio de Justicia. La noche antes del juicio su familia denunció su desaparición, lo que llevó a la Guardia Civil a comenzar con la búsqueda. Las primeras pistas le situaban en la zona de La Franca en Llanes, donde los vecinos alertaron sobre la aparición de un Citroën Xsara granate que llevaba varios días aparcado en las inmediaciones de los bufones de Santiuste.

Durante varias jornadas, Guardia Civil y el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) rastrearon la zona sin éxito, en lo que posteriormente se conoció como un intento de simular su muerte. Finalmente, fue capturado el 24 de junio en Gijón. Por el riesgo a una nueva huida, entró de forma preventiva en el Centro Penitenciario de Asturias y en las últimas semanas ha estado ingresado en el módulo de enfermería, aislado del resto de presos. Tras esta reciente condena con la que suma 40 años de prisión, se cierra este oscuro capítulo que comenzó hace una década.

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