Melquíades Álvarez, el asturiano del centro reformista: así puedes conocer al político que se adelantó a su tiempo
Una exposición recuerda al político que se adelantó a su tiempo al intentar democratizar la monarquía y que fue asesinado en el Madrid republicano

Galería de retratos del Grupo de Oviedo: González Posada, Leopoldo Alas “Clarín”, Melquíades Álvarez, Félix Aramburu, Fermín Canella y Aniceto Sela. Proceden de las universidad de Oviedo y Complutense de Madrid y de la colección Ramón Argüelles.
Ángel Mato Díaz es el comisario de la exposición
Hace unos días se inauguró en el Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón una exposición dedicada a recuperar la figura histórica de Melquíades Álvarez, un hombre que debe ser reconocido como una personalidad clave de la política española del siglo XX y como el político asturiano más destacado de su tiempo, quizás el más relevante de todo el siglo pasado en nuestra región. Con sus luces y sus sombras —como ocurre con toda gran figura histórica—, Melquíades Álvarez fue, además, el impulsor de un proyecto de convivencia entre los dos grandes polos de la política -izquierda y derecha-, un hombre que pisó todos los terrenos -monarquía y república- siempre en defensa de España y de Asturias, que rompió con el conformismo de la Restauración y que promovió propuestas arriesgadas, la monarquía parlamentaria y la república "en orden".
La exposición que trata de sacar del olvido su figura se puede visitar en el Antiguo Instituto de Gijón de lunes a viernes (tardes de 15,30 a 20,30), sábados (mañanas de 12 a 14 horas y tardes) y domingos y festivos solo mañanas, con la fecha límite del 25 de enero de 2026.
A pesar de estar presente en el callejero de muchas ciudades asturianas, Melquíades Álvarez está muy olvidado en nuestra región y es oportuno recordar su figura como político defensor de la democracia en tiempos difíciles.

Retrato de Melquíades Álvarez por Nicanor Piñole, perteneciente a la colección Municipal del Ayuntamiento de Gijón. / Juan Plaza
Nació en Gijón en 1864 al lado de la Plaza Mayor, fue estudiante destacado en el Instituto Jovellanos y después en la Universidad de Oviedo, donde ejerció como catedrático y convivió con la generación más importante de profesores de su historia (Leopoldo Alas "Clarín", Fermín Canella, Álvarez Buylla, González Posada, Rafael Altamira, Aniceto Sela, Félix Aramburu) un colectivo que le convirtió en su portavoz político a principios del siglo XX. Apadrinado por Clarín, Melquíades participó en la fundación de la Extensión Universitaria, el excepcional proyecto regeneracionista que llevó a los catedráticos ovetenses a dar clases a los obreros en sedes sindicales, ateneos y sociedades culturales.
Fue elegido diputado a Cortes por vez primera en 1901, éxito que repitió en doce legislaturas, gran parte de ellas por el distrito de Castropol respaldado por un amplio colectivo de profesionales, pequeños propietarios y retornados indianos.
Gracias a su oratoria fluida detentó un gran poder de comunicación con el electorado defendiendo la unidad del republicanismo con un discurso de "orden" alejado de las ambiguas ofertas revolucionarias. Gran líder parlamentario y destacado comunicador social llegó a acuerdos con la izquierda liberal primero (El Bloque Liberal o Bloque de Izquierdas) y, tras la Semana Trágica de 1909, se integró en la Conjunción Republicano-Socialista, destacando en la defensa del maestro injustamente condenado a muerte Francisco Ferrer.
En 1913 Melquíades Álvarez fundó el Partido Reformista al que se vincularon en distinto grado la mayor parte de los intelectuales españoles de la época: Unamuno, Pérez Galdós, Ortega y Gasset, García Morente, Américo Castro, Fernando de los Ríos, Manuel Azaña, Pérez de Ayala, etcétera.

Mítin celebrado en el entorno de la plaza de Castelar de Madrid en 1911 / Juan Plaza
Su ideario plasmaba las posiciones democráticas más modernas que se empezaban a imponer en Europa: defensa de la Constitución, parlamentarismo en dos cámaras, sometimiento militar al poder civil, secularización del estado pero no de la sociedad, régimen autonómico y reformismo social. Además propugnó la "accidentalidad de las formas de gobierno", una teoría que defendía ante todo la democracia al margen de que el tipo de gobierno fuera republicano o monárquico, poniendo como ejemplo las democracias consolidadas de Gran Bretaña o Bélgica, en las que el rey era una figura neutral en política.
Defendió durante diez años la democratización de la monarquía siguiendo el modelo anglosajón, pero tanto el rey Alfonso XIII como los partidos dinásticos (conservador y liberal) se negaron a pactar las reformas necesarias consistentes en aprobar una nueva Constitución democrática que colocara a España en la modernidad del siglo XX.
En 1917, ante la crisis generada por la Primera Guerra Mundial, se alió a los socialistas y participó como coordinador en la huelga general que tuvo un gran éxito en Asturias en defensa de unas Cortes Constituyentes y de mejoras en el nivel de vida de los trabajadores.
Otro pacto con los liberales le llevó a presidir el Congreso de los Diputados en 1923 y a demandar una comisión de investigación sobre el Desastre de Annual, dramático fracaso militar en Marruecos que provocó la muerte de 9.000 soldados españoles, con el fin de acusar a los responsables militares del desastre hasta llegar al propio monarca. Un mes antes de iniciar sus trabajos la comisión de investigación el Congreso fue cerrado y Melquíades Álvarez destituido al imponerse la Dictadura de Primo de Rivera con el apoyo de Alfonso XIII.

Portada de la Revista Ilustrada del Centro Asturiano de Madrid de 1915 con foto de Melquíades Álvarez y diseño de Juan Gris / Juan Plaza
Durante los siete años de Dictadura hubo opositores, tolerantes y colaboradores del Directorio, destacando entre estos últimos varios socialistas asturianos y españoles que se integraron en organismos como el Consejo de Estado y los ayuntamientos. Entre los opositores destacaron algunos intelectuales y los anarquistas, y en Asturias el diario gijonés "El Noroeste", portavoz del Partido Reformista.
La proclamación de la II República en 1931 tras unas elecciones municipales cogió a contrapié a Melquíades Álvarez que defendía unas elecciones a Cortes Constituyentes a las que no pudo presentarse en Asturias por el boicot que sufrió por parte de las izquierdas regionales que interrumpieron violentamente el primer acto de la campaña celebrado en el Teatro Campoamor, lo que obligó al nuevo partido a no presentarse a la cita electoral. Hubo de presentarse Melquíades Álvarez por Valencia donde salió elegido pero vio como sus correligionarios se dispersaban entre distintas formaciones políticas.
Los dos agitados y tensos primeros años de la república forzaron el giro de Melquíades Álvarez hacia la derecha estableciendo pactos con la CEDA en las elecciones de 1933 en las que logró el triunfo en Asturias, siendo el diputado más votado en la región.
Sólo diez meses después, en octubre de 1934, estalló la revolución en Asturias con un millar de muertos, miles de heridos y de detenidos y la ciudad de Oviedo semidestruida, en especial la universidad. Para su reconstrucción y para la sustitución de la gran biblioteca perdida se recuperó la Asociación de Antiguos Alumnos presidida por Melquíades Álvarez en colaboración con el rector Leopoldo Alas Argüelles, dos catedráticos situados en bando políticos distintos , liberal demócrata el primero, radical socialista el segundo, para presionar al Ministerio de Instrucción Pública en pro de nuestra universidad.

Caricatura de Melquíades Álvarez por Marola / Juan Plaza
Sus vidas corrieron similar suerte en los dos años posteriores pues ambos fueron asesinados en los comienzos de la Guerra Civil, Melquíades Álvarez, político, jurisconsulto y catedrático por los republicanos en la Cárcel Modelo de Madrid en agosto de 1936 y el también catedrático y rector Alas Argüelles fusilado por los franquistas en la Cárcel Modelo de Oviedo seis meses después.
En ese período también fueron asesinados otros reformistas y liberaldemócratas asturianos que conviene no olvidar a pesar del tiempo transcurrido: Ramón Álvarez Valdés en el mismo episodio que Melquíades Álvarez, Rico Avello, arrancado de la cárcel y que apareció muerto en la madrileña Pradera de San Isidro, Mariano Merediz en Gijón y Francisco Beceña, catedrático universitario natural de Cangas de Onís y miembro destacado del Tribunal de Garantías Constitucionales.
En resumen, Melquíades Álvarez fue un político de procedencia republicana que intentó la democratización de la monarquía, proceso que impidió Alfonso XIII, y laboró por la moderación y la defensa del orden en la república, con escaso éxito, ya que este período desembocó en la Revolución de 1934 y en la Guerra Civil.
Representante de la tercera España, la que no han reivindicado ni los vencedores ni los vencidos, esta exposición en su ciudad natal sirve para recordar su vida y su obra, tras haber sido declarado "víctima de la Guerra Civil" por el Gobierno de España en el año 2022.
Su proyecto político de centro moderado, abierto a derecha e izquierda, anticipaba los cambios políticos de la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial y de la España monárquica postfranquista, por lo que Melquíades Álvarez podría ser considerado como un político adelantado a su tiempo.
Esta exposición realiza un recorrido documental y visual por los acontecimientos políticos de España en el primer tercio del siglo XX, con especial atención a los de Asturias (Extensión Universitaria, Huelga General de 1917, Revolución de 1934). Expone imágenes de la vida familiar y profesional de Melquíades Álvarez, un hombre que mantuvo los vínculos con su Asturias natal y que pasaba siempre el mes de julio en su casa de Silla del Rey (Oviedo) y el de agosto en un piso de alquiler de la playa de Gijón, ciudad que consideraba la ideal para veranear por delante de Santander y de San Sebastián.
Su prestigio le llevó a presidir el Centro Asturiano de Madrid donde promocionó la Fiesta del Bollu, que se celebraba en el patio del Palacio Real con gaiteros, bailes regionales, sidra y otras manifestaciones de pura asturianía. Su arraigo con la Asturias natal se transmitió a sus cinco hijos pues todos ellos se casaron con familias de ascendencia asturiana: Álvarez-Buylla, Arias, Argüelles, Álvarez de Miranda y Masaveu.
Respaldada por un gran soporte gráfico procedente de los museos y los archivos más destacados de España y de Asturias, la muestra sobre Melquíades Álvarez recurre a piezas de época muy valoradas, como son los retratos de Nicanor Piñole, lienzos de Martínez Abades, Sócrates Quintana, Presno, Pérez Espolita y Federico de Madrazo, obras de Vázquez Díaz y Sebastián Miranda, más originales de la caricatura política local (Alfredo Truán, Marola, Euquirne), y reproducciones de viñetas satíricas, muy importantes en la prensa madrileña y asturiana. Se otorga un papel relevante a la fotografía de época, con imágenes de los grandes fotógrafos españoles del momento (Alfonso, Díaz Casariego) y de los más destacados de Asturias (Winck, Floro y, sobre todo, Constantino Suárez).
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