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Crónicas gijonesas: Gijón hace cien años

Las publicaciones "Noticiero-Guía de Gijón" (1925), de Bernardo de Llano, y "Porfolio Jovellanos" (1927), disponibles en la biblioteca del padre Patac, sirven para descubrir cómo era la ciudad hace un siglo

Crónicas Gijonesas

Crónicas Gijonesas

Luis Miguel Piñera

Luis Miguel Piñera

Cronista oficial de Gijón

De dos publicaciones nos vamos a ayudar para ver cómo era el Gijón en dos años concretos, hace un siglo. Los títulos: "Noticiero-Guía de Gijón" (1925) y "Porfolio Jovellanos" (1927). El primero tiene como autor a Bernardo de Llano García, son 53 páginas y no figura la editorial. Poco sabemos de Bernardo de Llano García (lo vemos en el año 1918 en la directiva del Centro Instructivo Republicano de Gijón) pero, ciertamente, en la presentación del entonces alcalde de Gijón, Enrique Zubillaga Martínez, aparece un cariñoso agradecimiento al citado autor.

El librito representa un ejemplo de bien hacer y de amenidad al estar dividido en tres partes bien diferenciadas y todas interesantes. En la primera nos encontramos con una breve historia de la ciudad, desde las Aras Sextianas hasta la inauguración del busto de Evaristo San Miguel en diciembre de 1922. Por aquí pasan personajes como Pelayo (se hace una historia muy documentada del escudo de Gijón), Munuza o Pedro I "El Cruel" y se nos da información sobre los principales edificios y monumentos. El autor nos cuenta la historia de la iglesia Mayor de San Pedro "que data en el año 1410 por obra de Lucas Bermudo de Quintana"; de la de San José "abierta al público, pero no terminada" y de la de San Lorenzo, la obra de Luis Bellido inaugurada a comienzos del siglo XX. Los tres párrocos respectivamente, en ese año de 1925, eran: Benigno Piquero, Balbino Fernández y Ángel García. Otros nombres citados, entre muchos otros, son los tres notarios que había en la ciudad (Santiago Urías Morán, Leopoldo Roldán López y Antonio González Vigil), el de quién dirigía la Guardia Civil que era Lisardo Noval y, otra curiosidad, el nombre de quien, desde el cerro de Santa Catalina, controlaba el "Observatorio Meteorológico de Gijón", se llamaba Germán Collado.

Una parte muy importante de la obra es el apartado dedicado a las calles de la ciudad, concretamente presenta cincuenta biografías de personajes que en ese tiempo figuraban en el callejero. Sabemos, por eso, quién era Manuel Pedregal (hoy es la calle de Luciano Castañón), quién era el Marqués de Premio Real o, más conocidos ya, algo de la vida de Andrés de Capua, de Óscar Olavarría o de Juan Nepomuceno Cabrales. Los anuncios no podían faltar en esa guía de Gijón. Algunos deliciosos como los de la tienda de José Vega ("La Puerta del Sol", en San Bernardo 145), el de "La Argentina" en la calle del Carmen esquina a Pedro Duro o el de la casa de viajeros "La Esperanza" propiedad de Juan Antonio Sánchez en la calle de Linares Rivas número 10.

Vamos con el "Porfolio Jovellanos", editado dos años más tarde en 1927, por la "Compañía Asturiana de Artes Gráficas", situada en El Natahoyo donde ahora están los "edificios barco" en Poniente. En esta ocasión no estamos ante el clásico porfolio veraniego, como tantos otros. No es el típico programa de fiestas con anuncios sino algo más. Para empezar, cuenta con dos colaboraciones de lujo. La primera de Ataúlfo Friera "Tarfe" que escribe un artículo que titula "Un hijo de muchas madres": "¿Cuántos dientes tien ya? ¿Bábase mucho? ¿Quién te quier mamonzucu? ¿Dónde están eses naricines? ¡Déjamelu a mí, neña, que lu vas a afogar!".

El periodista Alfredo García "Adeflor" también participa en la publicación: "Y tú ¿cómo te arregles? / Pues tengo unes cuantes camines pa alquilar / ¿Mudástete? / Sí, tomé un bajucu que fai nueve cames / ¿Déjate muches rentes? / Les justes. Por cierto, ¿viste el cartel del verano? / A mi estórbame lo negro / A mí también pero el mi fiu tien dos años en el Instituto / ¿Quién, Manolín? / El mismu / Ya te dije que esi rapazucu ye de provechu".

El libro, este porfolio del año 1927, cuenta con una presentación del entonces alcalde de la ciudad, Emilio Tuya, y presenta un magnífico aspecto con fotografías muy variadas, con anuncios y con aportaciones como las de los escritores citados. El libro está dedicado a exaltar lo bueno de Asturias, principalmente de Gijón, en cuanto a la industria, el comercio, el deporte y el turismo y lleva la mención a Jovellanos porque el apellido del ilustrado "da gloria y lustre a Gijón".

Está muy cuidado el aspecto fotográfico. Por ejemplo, de una plaza del Carmen a punto de cambiar de aspecto; de una playa hoy desconocida y de aldeas cercanas como Somió y Granda. También, gracias a esta publicación, vemos cómo era el interior de lugares "misteriosos" como el café Plus Ultra que (situado en la plaza del Seis de Agosto) estaba atendido por señoritas, y de otros "bares americanos" tan populares como La Gloria en la calle de Juan Alonso. ¿Otros anuncios que nos llaman la atención? Muchos. El de la Academia Hispano Americana que dirigía Florentino Soria en la calle Dindurra; el del taller de bicicletas de Ángel Castro, en la calle de Tomás Zarracina número 1, tras el teatro Jovellanos; el de la Frutería Valenciana en la calle Pi y Margall, hoy Los Moros, y el de Fabada Campanal que prometían (a pesar de ser de lata) que su producto sabía "con el punto preciso de les fabes acabadas de salir del pote". Otro motivo para entretenernos con esta publicación es un artículo sobre "el joven pintor Luis Pardo Díaz". Los dos libros están en la Biblioteca Asturiana del padre Patac.

Retrato de Gijón

Gijón hace cien años | CONSTANTINO SUÁREZ

Gijón hace cien años | CONSTANTINO SUÁREZ / .

La cantina de El Molinón

La fotografía de la derecha es obra de Constantino Suárez, del año 1928, y se conserva en el Muséu del Pueblu d’Asturies. Vemos en la cantina del campo del Sporting anuncios del restaurante de José Argüelles, antiguo Roxu, en la calle de Álvarez Garaya, y de la Conservera La Asturiana incluso en el techo. Documentado está el primer partido de fútbol jugado en unos metros cuadrados llamados El Molinón, fue el domingo 17 de mayo de 1908. Una reciente publicación aporta muchos datos: "Estadio Municipal de El Molinón Enrique Castro "Quini". Historia del campo decano del fútbol español (1908-2025)", de José María Ceinos, periodista jubilado de LA NUEVA ESPAÑA, y José Luis Rubiera.

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