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El Museo de Ciencias del colegio de La Inmaculada de Gijón abre por primera vez sus puertas a la ciudad: “Este legado es un regalo para todos”

La colección histórica del colegio, con más de 300 instrumentos de los siglos XIX y XX restaurados por alumnos, recibe visitas los días 17 y 18 de noviembre dentro de la Semana de la Ciencia

El Museo de Ciencias del Colegio de La Inmaculada de Gijón abre por primera vez sus puertas a la ciudad: “Este legado es un regalo para todos”

Vídeo: Demi Taneva Foto: Ángel González

Demi Taneva

Un espacio "único" en Asturias que reúne material científico utilizado en la enseñanza desde finales del siglo XIX. Esto es lo que ofrece el Museo de Ciencias del colegio de la Inmaculada que por primera vez abrió este lunes sus puertas al público. "Queríamos que los alumnos vivieran el proceso de ordenar y estudiar la colección, pero también compartir este legado con la ciudad", señaló la directora del centro, Arancha Vega, remarcando que el objetivo de la instalación es doble, "didáctico y divulgativo".

El museo, inaugurado oficialmente hace unos meses, conserva más de 300 piezas, muchas de ellas procedentes de los históricos Gabinetes de Ciencias y de Historia Natural con los que la Compañía de Jesús dotaba a todos sus colegios a finales del siglo XIX. Se trata de instrumentos utilizados en las aulas para explicar fenómenos de Física, Química, Astronomía o Biología en una época en la que disponer de aparataje científico en los centros educativos era excepcional.

La colección, además, incluye desde delicados instrumentos de precisión hasta aparatos de experimentación, muchos de ellos acompañados por sus manuales originales, fotografías antiguas o catálogos que permitieron fecharlos y documentarlos.

Un tesoro de más de 300 piezas científicas

El profesor Javier Valdés, impulsor del proyecto junto al departamento de Ciencias, recordó que el proceso de recuperación comenzó en 2005, cuando un grupo de alumnos empezó a revisar y catalogar los primeros instrumentos. Aquel trabajo continuó en 2010 y recibió un impulso decisivo en los dos últimos cursos, permitiendo habilitar la sala actual del museo. "Siempre aparece alguien que te cuenta algo más", señaló Valdés, en referencia a la colaboración de antiguos alumnos que recuerdan el uso de aparatos ya desaparecidos de los manuales actuales.

"Esto no se podía perder"

Los estudiantes que participaron en la última fase de catalogación destacaron lo enriquecedor del proceso. "Esto no se podía dejar perder", explicó Tristán Terán, uno de los alumnos, que subrayó la importancia de seguir investigando los aparatos que aún no han podido ser identificados por completo.

La profesora Roseta Teijeiro, que coordinó la catalogación final, añadió que la información que aportan los antiguos alumnos es "fundamental". "Ellos recuerdan aparatos y usos que ya no están en los libros. Aprendemos muchísimo gracias a ellos", desveló.

La iniciativa de estas visitas se enmarca en la Semana de la Ciencia de este año, con la que el centro busca recuperar el espíritu original de los antiguos gabinetes científicos: acercar la ciencia al alumnado y, ahora, también a las familias y al conjunto de la ciudad.

Tras el interés generado en esta primera convocatoria, el colegio estudia establecer un calendario estable de visitas y combinarlo con actividades didácticas que permitan seguir descubriendo la ciencia tal y como se enseñaba hace más de un siglo. Por lo pronto, hoy por la tarde hay nueva visita guiada por el museo.

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