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El regreso más esperado de El Chaflán en Gijón: "Tenía ganas de abrir la barra donde tantas veces estuve"

"Han sido muchas semanas de preparación y estos días de nervios", confiesa Loreto García, la nueva responsable del local

Reapertura Sidrería El Chaflán en Avenida Manuel Llaneza.

Reapertura Sidrería El Chaflán en Avenida Manuel Llaneza. / Juan Plaza

Han sido unos meses, pero parecían años. El Chaflán de Gijón reabrió sus puertas esta tarde bajo la dirección Loreto García y tras el traspaso por jubilación este pasado septiembre de sus antiguos dueños Lucinda Álvarez y Víctor Fernández. "Estoy atacada, de los nervios", confesaba García horas antes de la nueva apertura que se llevó a cabo a las 19.30 horas, sentimientos entendibles ante lo que fue el regreso de una de las sidrerías más históricas de Gijón.

El local de la avenida Manuel Llaneza habrá cambiado de manos, pero García afirma que la esencia seguirá siendo la misma, uniendo todo el trabajo de décadas que ya tenía el local, a la amplia trayectoria de la hostelera en Pola de Siero. "Todavía hoy estuvieron Luci (la antigua dueña) y Lola enseñándonos en cocina", explica García, como muestra de que la carta se mantendrá similar, "añadiendo los platos fuertes que teníamos en El Madreñeru".

La aventura al mando de El Chaflán es un reto y una ilusión a partes iguales. "Tenía ganas de abrir la barra donde estuve tantas veces", asegura la nueva dueña, que como amante y experta en el mundo de la sidra, también centrará la nueva etapa en la tradicional bebida. "Está previsto que tengamos un palo de sidra natural y dos de Denominación de origen", añade.

Sobre el cambio de clientela, de la Pola a Gijón, asegura que está sorprendida. "Está siendo una locura, tenemos ya reservas para toda la semana y el móvil no ha parado de sonar durante estos días", menciona, añadiendo que también ha recibido consejos sobre el alto ritmo que se vive en la ciudad costera. "Me han comentado que la clientela de los lunes es muy fuerte. Cierran muchos bares", detalla.

"Estamos con ganas de afrontar todo, de seguir con la vida de esta sidrería tan emblemática. No va a ser fácil con tantos años de cocina que tenía Luci a sus espaldas. Nos ha enseñado las recetas y durante los primeros días será difícil mantener el ritmo e igualar la calidad de su carta, pero pillaremos el ritmo", augura García. "Me quedan diez años para jubilarme y es momento para disfrutarlo de todo con esa gran cultura que tenía Víctor", sentencia la dueña.

La apertura de puertas de esta tarde se llevó como era de esperar. Con los escanciadores a todo ritmo y la cocina entrando en calor ante una clientela que llenó el local, esperando respirar ese ambiente de chigre de toda la vida en el que beber y comer bien en torno a una conversación entre amigos, ya sean los de dentro o fuera de la barra.

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