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Unión, amistad y evasión, antídotos frente a la pesadilla del alzhéimer: estas excursiones hacen terapia en Asturias

Decenas de familiares de pacientes participan en las excursiones impulsadas por Adafa: "Formamos un muy buen equipo"

Por la izquierda, Concha Mena,  Ángeles Rodríguez, Josefa Palicio, José María Álvarez, María Aurora Menéndez, Pilar Suárez, Emilio Ángel Fernández, Rosario Villavicencio, José Antonio Espina, Ana Mateos, Esmeraldo González, María Nadalina Marcos y María José Sánchez, durante una salida.

Por la izquierda, Concha Mena, Ángeles Rodríguez, Josefa Palicio, José María Álvarez, María Aurora Menéndez, Pilar Suárez, Emilio Ángel Fernández, Rosario Villavicencio, José Antonio Espina, Ana Mateos, Esmeraldo González, María Nadalina Marcos y María José Sánchez, durante una salida. / Juan Plaza

Gijón

Viajes en autobús hasta Covadonga, Luarca o Cudillero. Visitas a pie a La Providencia o a los museos de la Ciudadela de Celestino Solar, la Casa Natal de Jovellanos o el Evaristo Valle... Estas son solo algunas de las actividades que ha organizado la Asociación Democrática de Familias con Alzhéimer del Principado de Asturias (Adafa) a través del programa "Cuidadores en marcha. Nos vamos de parranda", impulsado por la líder de la entidad, Concha Mena, para abordar la soledad no deseada y fomentar las relaciones sociales, el desahogo y el respiro de aquellos familiares que ya no asumen el cuidado en el domicilio o están sufriendo el duelo. "Los resultados están siendo geniales. Vienen muy ilusionados", celebra Mena.

Desde que arrancó el 2025, decenas de socios de Adafa han participado un día a la semana en la actividad propuesta por la entidad. Entre ellas ha habido citas culturales, meriendas o excursiones como las ya citadas. "Se me ocurrió esta iniciativa porque conozco a socios a los que la soledad del día a día les va mermando sus fuerzas y acaban con depresión. Lo mejor es sacarles de casa y que se relacionen", expresa Mena.

La semana pasada, el encuentro se llevó a cabo en Gijón, la ciudad en la que Adafa tiene su sede desde 1996. La idea era reunirse en los alrededores del Centro Municipal Integrado de El Llano para disfrutar más tarde de un concierto de flamenco. Sin embargo, debido a lo cómodos que se encontraban los asistentes a la reunión tomando un café y charlando, llegó un momento en el que se olvidaron del reloj y cuando quisieron entrar al espectáculo ya era tarde. "No importa. No pasa nada", repetían.

Algunos de los participantes en «Nos vamos de parranda», llegando al CMI de El Llano. | Juan Plaza

Algunos de los participantes en «Nos vamos de parranda», llegando al CMI de El Llano. / Juan Plaza

Desconectar y mantenerse activos

Lo realmente importante ya había tenido lugar. Para ellos, la clave de estas actividades es poder desconectar y despejarse hablando y escuchando a personas que se encuentran o han vivido una situación similar a la suya. "El alzhéimer es una enfermedad que solo aquellos que la han tenido cerca saben lo dura que es", comenta Rosario Villavicencio, una vecina de Gijón que perdió a su esposo en 2024. "Decidí seguir viniendo a las actividades de Adafa porque aquí nos sentimos integrados y también me gusta poder servir de apoyo a quienes ahora están pasando por lo que nos tocó vivir", señala, emocionada, Villavicencio, antes de subrayar que "aquí formamos un muy buen equipo".

"Sonreír a la vida"

Una situación distinta es la que vive Francisco Castro, cuya mujer se encuentra en la residencia Valle del Sol. "Quedé muy tocado cuando ella entró. En Adafa, por suerte, la psicóloga supo sacarme adelante y me enseñó cómo tratar al enfermo. Poco a poco, fui notando progreso y con esto me he dado cuenta de lo importante que es no quedarse en casa para intentar evadirte", explica Castro. En esa misma línea se pronuncia Esmeraldo González. A sus 90 años, vive una rutina muy distinta desde que su mujer entró a una residencia. "Fue un cambio tremendo. Estas actividades me van muy bien porque me entretienen, y eso es vital", destaca González, quien define al alzhéimer como "una enfermedad muy cruel". "Tener en casa a una persona con alzhéimer es horrible", asevera.

Ante esas duras situaciones, Ana María Mateos, quien perdió a su madre hace cuatro años tras décadas con alzhéimer, reivindica la búsqueda de "momentos en los que puedas cambiar el chip". "No queda otra que sonreír a la vida, por muy difícil que resulte", reflexiona.

En Adafa esperan seguir desarrollando el programa "Nos vamos de parranda" a lo largo de 2026. Como petición para el próximo año, esperan que la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar les permita incluir en el convenio los gastos que conllevan estos viajes y encuentros culturales que hasta ahora están corriendo a cargo de la entidad.

No obstante, quienes participan en "Cuidadores en marcha. Nos vamos de parranda" quieren cerrar este primer año de despliegue del proyecto con una intensa programación de salidas. La primera tendrá lugar a Villaviciosa el próximo miércoles, 26 de noviembre. Allí visitarán las instalaciones de la empresa Los Caserinos. El lunes 1 de diciembre la reunión tendrá como escenario la propia sede de Adafa, un espacio que consideran como "segunda casa" desde que allí encontraron las respuestas y las escuchas que tanto necesitaban para afrontar el impacto del alzhéimer en sus núcleos familiares.

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