Los hoteles de Gijón, pendientes de la lluvia y las reservas de última hora para el puente
Otea apuesta por "una alta ocupación sin llegar al lleno" y el área de Turismo confía en mejoras las cifras del año pasado: "El factor tiempo es clave"

Ambiente en Gijón ayer por la tarde con la iluminación navideña. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Con un ojo puesto en el cielo y el otro en el teléfono o en el ordenador. Así afronta el sector hotelero de la ciudad el próximo puente de la Constitución. Los principales agentes de la actividad turística consideran que, de darse altas cifras de ocupación en los alojamientos de la ciudad, estas se producirán en función "de las condiciones meteorológicas", es decir, si no llueve, y "de las reservas de última hora" que se puedan producir en las fechas previas al periodo festivo. Tanto Otea, la patronal de la hostelería y la hotelería, como el área de Turismo del gobierno local coinciden en que aún es pronto para dar una estimación y que todo dependerá, efectivamente, del tiempo. Pero mientras que desde lo público se confía en lograr cifras similares a las del año pasado o superarlas, desde la patronal explican que "las perspectivas no son muy halagüeñas".
Las circunstancias de cómo funciona el turismo en las épocas lejanas a los meses cálidos en Gijón sirven para explicar esa ambivalencia en la generación de expectativas. Normalmente, en verano la ciudad no tiene ningún tipo de problema para lograr el lleno técnico o estar muy cerca del mismo. De hecho, desde hace ya tiempo la mayor parte de los esfuerzos se centran en mejorar las cifras de lo que se entiende como las temporadas más bajas. Es en estas épocas donde los visitantes se mueven de forma más imprevisible. Y es común, por tanto, que en los hoteles de la ciudad, tanto en el centro como en otros puntos, estén siempre pendientes de las reservas de última hora.
En cuanto a los datos del año pasado, desde el área de Turismo municipal se concreta que el 6 de diciembre se tuvo una ocupación del 88,29 por ciento, mientras que el día 7 se bajó mínimamente al 83,4 por ciento. El desplome se produjo el día 8 y el 9 cuando las ocupaciones fueron del 39,56 y del 30,83 por ciento. La explicación tiene que ver con lo que dispuso el calendario, ya que en el puente del año pasado el lunes no era día festivo en muchas comunidades, como Madrid. De ahí que el día 8, que fue domingo, y el 9, que fue lunes, las ocupaciones bajaran de forma tan acusada. Para este año, desde el gobierno local se explica que, como es lógico, aún no se tienen datos, pero que "las sensaciones del sector son positivas". "Es un fecha en la que el factor tiempo es determinante para acabar de llenar las últimas habitaciones, así que tenemos esperanzas de que pueda terminar con buenas cifras, seguramente mejores que las del año pasado", apuntó ayer la vicealcaldesa y concejala de Turismo, Ángela Pumariega. "Pase lo que pase, las cifras del puente no empañarán los buenos datos que hemos tenido en 2025", remató la edil.
Desde Otea coinciden en el análisis hecho por el gobierno local en lo que a las circunstancias se refiere, es decir, a los factores del tiempo y las reservas de última hora, pero difieren en cuanto a lo que pueden ser las cifras finales. Las previsiones, apuntan fuentes de la patronal, "son un poco peores que las del año pasado" por lo que "no esperamos un puente brillante", añade. "Es pronto aún para saber, se está pendiente de que no llueva y de las reservas de última hora", insisten desde Otea, que añaden que "parece que el turismo da síntomas de agotamiento a final de año" porque "la gente ha viajado mucho y la Navidad está cerca". "Habrá una ocupación alta, pero no lleno los días 6 y 7", matizan.
El panorama, en los hoteles
En cuanto a casos particulares, los gestores de hoteles van por la línea de la meteorología y las reservas de última hora. "Para el puente ahora estamos con el 55 por ciento de ocupación, tanto el viernes como el sábado, aunque el domingo ya baja. Si el tiempo es bueno, podemos llegar al 80 por ciento", asegura Alberto Lázaro, responsable del hotel Asturias, quien, por cierto, añade que a nivel de restauración sí que están a tope. Mientras, Montse Cañón, del hotel NH, va por un camino parecido. "El puente va bastante bien, pero dependemos del tiempo. Ahora estamos al 70 por ciento", cuenta. La norma la rompe Andrés Ramírez, del hotel Myro de Cimavilla, mucho más pequeños que los anteriores. "Ya estamos completos. La iluminación ayuda mucho", zanja.
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