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Loquillo "suda rock" en el Gijón Arena

El artista brindó un recital de "sold out" donde sonaron casi todos sus clásicos y con un público entregado a la causa

Gijón

Hay cosas que nunca cambian. Tampoco las personas. Eso es lo que también le ocurre a uno de los chicos malos y más irreverentes del rock nacional desde hace décadas, el cantante Loquillo. El veterano artista barcelonés convirtió anoche el Gijón Arena en un templo de la música con un concierto que comenzó a las 22.00 horas y que hizo "sold out" en el espacio multidisciplinar instalado en la plaza de toros de El Bibio. El intérprete hizo vibrar el recinto con un recital en el que sonaron casi todos sus éxitos, muchos de ellos ya convertidos en auténticos himnos transgeneracionales y ante unos fans entregados a la causa, en la que se "sudó rock and roll", según salió de la boca del protagonista de la cita como rúbrica de lo que allí se vivió.

Loquillo, un viejo conocido por sus múltiples visitas a Asturias, disfrutó de la noche gijonesa y lo dejó bien patente. Muy cómodo sobre el escenario, como es habitual, su palabra fetiche fue "adecuado" por varias razones.

La primera de ellas, el "lugar", un Gijón Arena que no pudo ser mejor espacio para una actuación como la prevista. La segunda de la lista, el "momento", una noche de las que prometen una buena fiesta, como la que buscaban el propio artista –cuyo icono más reconocible es la efigie del Pájaro Loco– y todos sus fanáticos, entre los que había de toda edad y condición.

Por último, como no, un público que cantó y coreó todas las canciones que se tocaron de un, desde años solista, que cuenta con clásicos atemporales entre su repertorio como "Cadillac solitario", "El rompeolas", "Cuando fuimos los mejores", "Feo, fuerte y formal" o "Rock&Roll Star".

"Público adecuado, sitio adecuado, momento adecuado para sudar rock and roll", resumió el cantante, cuya trayectoria se remonta a principios de los años 80 del siglo pasado. Un viaje que, con su inagotable energía, no tienen visos de acabar jamás.

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