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Los huesos de Jovellanos, un llamativo estudio sobre la figura del ilustrado gijonés

Isidoro Cortina y el Padre Patac dirigieron en 1978 una investigación para analizar y medir los restos del prócer

Los huesos de Jovellanos, un llamativo estudio sobre la figura del ilustrado

Los huesos de Jovellanos, un llamativo estudio sobre la figura del ilustrado / Biblioteca Asturiana del Padre Patac

Luis Miguel Piñera

Luis Miguel Piñera

Cronista oficial de Gijón

A comienzos de febrero de 1978, en el patio de su casa natal y en un pequeño laboratorio instalado en la biblioteca del entonces Museo de Gijón. Casa Natal de Jovellanos, se pudieron ver, estudiar y ser fotografiados los restos mortales de Melchor Gaspar Jovellanos (Gijón, 1754-Puerto de Vega, 1811). En otras dos ocasiones anteriores se habían sido vistos los huesos de Jovellanos.

La primera vez en 1815, a los cuatro años de su muerte. Fallecido en Puerto de Vega el 27 de noviembre de 1811, su cuerpo reposó en un nicho en la iglesia de Santa Marina hasta su traslado a Gijón, en el año 1815. Su criado y amigo Domingo García de la Fuente extrajo en Puerto de Vega los despojos de su amo del ataúd descoyuntando los huesos largos, limpiándolos y depositándolos en una caja. La caja fúnebre fue conducida al gijonés cementerio de La Visitación, que estaba anexo a la iglesia de San Pedro. En ese cementerio fue enterrado el 28 de septiembre de 1815. Durante veintisiete años reposaron allí los restos de Jovellanos.

Los huesos de Jovellanos

Cráneo de Jovellanos. / Biblioteca Asturiana del Padre Patac

La caja con sus restos fue trasladada del cementerio de La Visitación al interior de la iglesia de San Pedro el día 20 de abril de 1842. Entonces se abrió de nuevo la caja, se cambió por otra y el médico Antonio del Valle protegió los restos con carbón vegetal tras recolocar los huesos. Esa urna no fue abierta hasta febrero de 1978.

Los restos de Jovellanos se rescataron de San Pedro en 1936 y pasaron por la Escuela de Comercio, luego a su Instituto y en 1940 ya se instalaron en la capilla de Los Remedios, en Cimavilla, donde hoy reposan. Pero, entre el 6 de octubre de 1976 y el 3 de febrero de 1978, por obras en la capilla, fueron depositados en una habitación de su anexa casa natal, en el mismo despacho del entonces director del Museo de Gijón, Antonio Martín.

Los huesos de Jovellanos

Cráneo de Jovellanos. / Biblioteca Asturiana del Padre Patac

El retorno definitivo al mausoleo en Los Remedios fue el viernes 3 de febrero de 1978, con ese motivo es cuando la urna se abrió de nuevo y los restos del prócer pudieron ser fotografiados por primera y última vez. Algunas de esas fotografías fueron publicadas ese mismo año en el libro "Postrimerías de Jovellanos. Aproximación a un estudio antropológico" (1978) del médico pediatra Jesús Martínez Fernández que ya había escrito sobre el ilustrado gijonés varios artículos en el "Boletín del Instituto de Estudios Asturianos". Dos de ellos sobre el tema que nos ocupa, en los números 58 (1966) y 69 (1970).

Fueron fotografiados ese 3 de febrero de 1978 tanto el cráneo de don Gaspar, como el fémur derecho, la tibia izquierda, el coxal izquierdo, el radio derecho y una vértebra cervical. En la caja también había una botella con una copia del acta firmada por el secretario municipal Vicente de Ezcurdia el 20 de abril de 1842, cuando la caja con los huesos pasó del cementerio La Visitación al interior de San Pedro.

Los huesos de Jovellanos

La caja. / Biblioteca Asturiana del Padre Patac

Las mediciones y las conclusiones antropológicas sobre Jovellanos fueron publicadas por primera vez en ese estudio citado del doctor Jesús Martínez Fernández. En la Biblioteca Asturiana del Padre Patac se puede consultar (B. A. FF 3–41/13) esa publicación. Años más tarde, en el año 2002, el doctor Juan Cabo Plana, catedrático de Estomatología en la Universidad de Oviedo, estudió ―basándose en esas fotografías la mandíbula de Jovellanos y otras características de su rostro. El estudio, con el título de "Jovellanos bajo la divina proporción", puede consultarse en el número 4 del "Boletín Jovellanista" publicado por Foro Jovellanos en 2003.

La acertada idea de medir, analizar y fotografiar los restos de Jovellanos en 1978 tiene nombres y apellidos: Isidoro Cortina (jefe de la Policía Municipal, historiador y autor de las fotos), y el jesuita Padre Patac, contando con el permiso de dos sucesores de Jovellanos presentes: Francisco y José Carlos Cienfuegos-Jovellanos. La operación de apertura de la caja, mediciones, fotografías de los huesos alguna de ellas fuera de su casa natal, el cierre otra vez, la relación de todas las personas presentes y las actas― nos la describe pormenorizadamente Agustín Guzmán Sancho en su libro "La última travesía de Jovellanos" (2018).

Los huesos de Jovellanos

Los archivos en los que se documenta la apertura de la caja con los restos de Jovellanos. / Biblioteca Asturiana del Padre Patac

En la Biblioteca Asturiana del Padre Patac ―B. A. 3-35 (1) y B. A. 3-35 (2)― se conservan dos cajas con 104 fotografías tomadas ese 3 de febrero de 1978 por Isidoro Cortina: investigador histórico y jefe de la Policía Municipal de Gijón. Los huesos de Jovellanos son los protagonistas de las imágenes, pero aparecen en las fotos algunas de las dieciséis personas asistentes al acto. Las relacionamos todas: el padre José María Patac de las Traviesas, Isidoro Cortina Frade, los dos ya citamos familiares de Jovellanos, el alcalde Luis Cueto-Felgueroso Granda, el juez Fernando Vidal Blanco, el párroco de San Pedro Bonifacio Sánchez Alonso, el secretario del Ayuntamiento de Gijón Alfredo Villa González, el catedrático de Derecho Ignacio de la Concha Martínez, cuatro representantes de la Caja de Ahorros de Asturias (José García Bernardo y de la Sala, José María Martínez-Muñoz Planas, José Ramón Fernández Cuevas y Ángel Aznárez Arza), y los concejales Pedro Valdés de la Puente y Fernando Adaro de Jove. Este último, entonces responsable de museos gijoneses, es el único testigo actual de aquel importante acto jovellanista.

Sumamos a Enrique García Pérez, que era el propietario de una empresa de fontanería en la calle de Melquíades Álvarez. Él fue quien abrió la caja con los restos de Jovellanos.

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