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Los increíbles avances de Mael, el niño asturiano de 3 años sin manos ni pies: ya da pasos solo, se levanta del suelo y come una manzana "como si fuese lo más natural del mundo"

"Esto no va de equilibrio, ni de técnica. Va de carácter, de corazón, de mirar al suelo y decir: 'Aquí no me quedo'", asegura el padre del pequeño gijonés, Pablo Aldecoa

Los avances de Mael

Los avances de Mael / @maelokeei

Mónica G. Salas

Mónica G. Salas

Mael, el niño gijonés de 3 años al que tuvieron que amputarle las manos y los pies por culpa de una infección, ya camina solo. Ocurrió hace tan solo una semana, como relató su padre, Pablo Aldecoa, a través de una cuenta de Instagram que utiliza a modo de diario (@maelokeei): el pequeño caminó dos metros "firme y decisivo", consiguiendo luego bajar hasta el suelo para comer una manzana "como si fuese lo más natural del mundo". Y sin perder nunca la sonrisa.

"Es algo increíble que significa mucho", asegura Aldecoa. Es uno de los últimos avances de Mael, que cada día da una nueva lección de superación a sus padres. El gijonés sufrió hace unos meses una infección meningocócica en su forma más grave (sepsis por meningococo) que puso en riesgo su vida y se resolvió con un duro peaje: la amputación doble de manos y piernas. Pese a ello, Mael, que lleva prótesis en las piernas, nunca ha dicho "no puedo" y su evolución está siendo increíble.

Esfuerzo y valentía detrás de cada gesto

Eso sí, detrás de cada gesto hay mucho esfuerzo. Detrás de esos dos metros caminando solito, "hay un mundo entero", recuerda Pablo Aldecoa. "Equilibrio, control del cuerpo, confianza, precisión, fuerza, estabilidad y esas pequeñas grandes habilidades que solo se consiguen con práctica, constancia y una valentía que él tiene de sobra. Son estos momentos los que nos recuerdan que cada día trae su propia victoria, que los avances aparecen donde menos lo esperas y que, a veces, un gesto tan simple puede iluminarte el día entero. Y lo mejor es que esto... solo es el principio", relata con pasión y admiración este padre asturiano.

Mael juega con los juguetes de siempre. Es capaz de encajar piezas magnéticas para levantar casas, torres y mundos anteros. Sin manos. Es capaz de colocar cuatro pelotas en cuatro huecos con una "varita mágica". Es capaz de poner las cuatro pilas que lleva la Nintendo... Y ha sido capaz de levantarse del suelo solo.

Levantarse del suelo

Esto último sucedió hace solo unas horas. "Hoy hemos trabajado algo que no viene en ningún manual, pero que decide absolutamente todo en la vida: levantarse del suelo, para volver a caerse. Porque sí, caer ocurre. A todos. Pero no todos tienen el coraje de ponerse en pie una vez más. Y otra. Y otra. Mael sí", cuenta. "Cada vez que se levanta, no solo domina su cuerpo… domina el miedo, la duda, el cansancio. Y nos recuerda que la fuerza no está en no caer, sino en levantarse incluso cuando parece imposible. Esto no va de equilibrio, ni de técnica. Va de carácter, de corazón, de mirar al suelo y decir: 'Aquí no me quedo'", agrega.

Y aquí Mael no se quedará. Seguirá "imparable", con ayuda de su familia, que denunció recientemente su imposibilidad de ir al colegio al quedarse sin auxiliar.

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