El gran gesto solidario del colegio gijonés del pequeño Mael: juntos para reivindicar "apoyos reales" para alumnos con necesidades educativas especiales
"La inclusión no se negocia, se garantiza", claman los participantes, que reivindican "bajar la ratio" de los auxiliares
"Hay que pelear para que todos los niños tengan una educación digna y los recursos necesarios", afirma Pablo Aldecoa, padre de Mael, que empezará en enero las clases

Sergio García
Pancartas con lemas como "La inclusión no se negocia, se garantiza", "No soy un número" o "Cada niño brilla a su manera" aguantaron estoicamente a la lluvia este miércoles a las puertas del colegio Jacinto Benavente, en Gijón, escenario de una concentración de apoyo al alumnado con necesidades educativas especiales. Un centro que será la nueva casa de Mael Aldecoa, el crío de tres años al que hace meses tuvieron que amputarle las manos y los pies a causa de una infección meningocócica, que le golpeó en su forma más grave. El pequeño y su familia no se perdieron un acto que rezumaba reivindicación en dirección al Principado. "Hay que pelear por nuestros derechos, por que todos los niños tengan una educación digna y los recursos necesarios; es un derecho básico", señaló su padre Pablo.
Profesores, alumnos y padres se mojaron para alzar la voz y reclamar "apoyos reales para discapacidades reales". Entre sus peticiones, más personal para atender a los estudiantes que lo requieren. Lo que se traduce, por tanto, en más auxiliares. "No se puede tratar a los niños como un número ni regirse por ratios; cada uno tiene sus necesidades específicas", subrayó Pablo Aldecoa, que acudió al cole con sus hijos Mael y Olai y su mujer Nerea Bernardo. La familia eligió el Jacinto Benavente por su accesibilidad y su adaptación al alumnado con este tipo de necesidades. "Esto es inclusión de verdad; es un equipo muy humano que nos está ayudando desde el minuto uno", ensalzó Pablo Aldecoa.
Mael, que avanza "imparable" en su recuperación, empezará las clases en enero. "Ya podría ir, pero preferimos esperar para que sea más autónomo y todo sea también más cómodo para el auxiliar, la tutora, los compañeros y para él; y para tener, como padres, la tranquilidad de que estará bien atendido", explicó Pablo Aldecoa, que abogó en ese sentido por "bajar la ratio" en coles como el Jacinto Benavente. "Los auxiliares no dan abasto, necesitamos más gente", incidió.
"Esto no es un lujo"
"Queremos que los niños tengan lo que necesitan y merecen; esto no es un lujo", aseguró, por su parte, Sheila García, madre del centro ubicado en Vega, que recalcó que, pese a la notoriedad del caso de Mael, el problema de la falta de auxiliares en el colegio viene de lejos. "Llevamos años así", comentó García, que reivindicó también la ayuda para Mael. "Lo ideal sería que tuviese un auxiliar toda la jornada lectiva; a lo mejor en unos meses no necesita tanto apoyo pero ahora sí", sostuvo.
Desde la asociación de familias, convocante de la concentración, apuntaron que el colegio cuenta con dos auxiliares para atender doce niños, "algunos de ellos con graves problemas de movilidad". Uno es Jeter Gómez, de cinco años, que padece distrofia muscular. Su madre, Brenda de la Rosa, destacó la importancia de la cita, que tuvo lugar a las nueve de la mañana. "Los niños con discapacidad tienen los mismos derechos que cualquiera de recibir una educación con garantías", proclamó.

El colegio Jacinto Benavente arropa al pequeño Mael y pide "apoyos reales" para los niños con necesidades educativas especiales (en imágenes) / Ángel González
Yolanda Argüelles, madre de Leo Carrazana, que tiene dificultades a nivel motor, resaltó que en el centro hay críos que son "grandes dependientes" y que "no se cumplen ni los mínimos" en cuanto a su atención. "Queremos que nos escuchen de verdad, no palabras vacías; la salud y la educación deben ser pilares", insistió Argüelles, que dio la bienvenida al pequeño Mael y se mostró agradecida con su familia "por lo que están consiguiendo".
Un caso que llega a la Junta General del Principado
El caso incluso llegó a la Junta General del Principado, donde Pablo Aldecoa pidió mayor apoyo institucional para eliminar trabas burocráticas y que el crío pueda ir a la escuela en las mejores condiciones. "Sus padres se están moviendo mucho", indicó Silvia Martínez, que asistió a la concentración con su hijo Mael Payo, de cuatro años, que padece trastorno del espectro autista.
Los padres de Mael Aldecoa formalizaron la matrícula del crío en mayo, antes de su operación, en el colegio Begoña, en Viesques. Sin embargo, la situación cambió, por lo que el niño necesitaría una atención específica que dicho cole no puede brindar al no estar adaptado para una silla de ruedas. Surgió entonces la vía del Jacinto Benavente pero, a la vez, otro inconveniente: la Consejería exigió a los padres renunciar a la matrícula inicial en el Begoña, lo que implicaba perder las ayudas de comedor y transporte. Finalmente la familia ha conseguido mantener esas ayudas de cara al inicio de Mael en un colegio que le arropa y que reivindica al Principado que saque un sobresaliente en inclusión.
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