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Nuevo giro en el caso del padre Chus: el exsacerdote gijonés, absuelto por los delitos sexuales con menores

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias mantiene la condena por posesión de drogas

El padre Chus, a la derecha, junto a su abogado, Javier Díaz Dapena.

El padre Chus, a la derecha, junto a su abogado, Javier Díaz Dapena. / Ángel González

Jesús María Menéndez, el exsacerdote conocido popularmente como el padre Chus, acaba de ser absuelto de los delitos de corrupción de menores que la sección octava de la Audiencia le había atraibuído y por el que le había impuesto hasta seis años de prisión. El recurso presentado por su defensa, liderada por el abogado Javier Díaz Dapena, ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), le da la razón en parte y no considera probado la comisión de estos delitos sexuales a tenor de los testimonios de los menores que declararon en el juicio.

"Estas declaraciones, si bien conforman un estadio de sospecha acerca de solicitudes por el acusado de contactos sexuales a cambio de remuneración, presentan fisuras en el relato, así como ambigüedad sobre el posible carácter jocoso de las expresiones del apelante, recuerdo difuso de la época de las mismas o imposibilidad de someter a contradicción en el plenario la declaración preconstituida" de uno de los denunciantes, señala el tribunal en su sentencia.

El TSJA mantiene la condena de cuatro años de cárcel contra el padre Chus por un delito contra la salud pública, toda vez que cuando fue detenido por la Policía Nacional en su piso de la calle Donato Argüelles se le incautó cierta cantida de hachís. Contra esta nueva sentencia cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

La primera sentencia contra el exsacerdote daba credibilidad al relato de hechos de la Fiscalía, que sostenía que este hombre, al menos desde el año 2015, contactaba con menores, invitándoles a acudir a su domicilio de la calle Donato Argüelles. Una vivienda donde “les entregaba pequeñas cantidades de dinero o les facilitaba hachís, que consumían en el salón y en su presencia”. Además, según defendió entonces la Fiscalía, el padre Chus “incitaba a los menores para que estos, a su vez, contactaran con otros y les invitaran a subir al piso para fumar hachís, y con ello, entablar una relación de amistad”. “Con esto pretendía ganarse la confianza del mayor número de chicos posible con la finalidad de mantener relaciones sexuales con ellos bajo la promesa de facilitarles dinero, hachís o permitirles estar en su casa consumiendo droga libremente”, añadía la acusación.

En la vista oral, celebrada en abril del pasado año, el padre Chus volvió a mantener su inocencia y también su "confianza" en la Justicia. El juicio se celebró a puerta cerrada, pues prestaron declaración varios menores. De ese proceso salió condenado, pero ahora el TSJA estima en parte el recurso presentado. Los tres delitos de corrupción de menores por los que fue condenado quedan ahora sin efecto y el tribunal le absuelve al entender que las pruebas no son suficientes para enervar la presunción de inocencia. Quedan eso sí los cuatro años de cárcel por el delito contra la salud pública.

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