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El temor de la zona rural de Gijón ante los robos sigue creciendo: "Hay miedo"

La metodología de los ladrones cambia del este al oeste: desde llamadas al timbre para ver si hay alguien a las vigilancias en coches de alta gama

Un agente de la Guardia Civil en la zona rural. | LNE

Un agente de la Guardia Civil en la zona rural. | LNE

Gijón

La oleada de atracos que se ha vivido en los últimos meses corresponde con las sensaciones que los vecinos de la zona rural tienen sobre los asaltos a viviendas. Los datos del Ministerio del Interior sobre este tipo de robos, desvelados ayer por LA NUEVA ESPAÑA, arrojan un aumento del 78,5 % entre enero y septiembre de este año respecto a los mismos meses del 2024. La preocupación en las parroquias es notable y muestra que en cada una la tipología de estos asaltos varía dependiendo de la zona, pero de este a oeste coinciden en el "miedo" que sienten los vecinos.

A mediados de verano en la zona rural oeste de Gijón las asociaciones de vecinos clamaban por una mayor protección ante un aumento en los asaltos a los hogares. "La estadística ha incrementado notablemente y en los más de cuarenta años que llevo viviendo aquí no había visto algo parecido", expresa Tino Mendoza, presidente de la asociación de vecinos de Monteana. En su parroquia y las adyacentes el "modus operandi" de los atracadores pasa por comprobar si las casas están vacías y arrasar con lo que puedan. "Antes eran más cosa de rateros, pero lo de entrar en casas y violentar la vivienda no se había dado", explica el líder vecinal. Con sus propios ojos llegó a ver en alguna ocasión como estas personas se acercan a los domicilios, llaman a la puerta y si no contesta nadie entran y salen en pocos minutos, sin importar que todavía sea de día.

La cosa cambia en el este de Gijón, donde la nocturnidad es el mayor aliado de estos ladrones. "La gente está preocupada y la sensación es que no puedes salir de casa cuando empieza a oscurecer", muestra José María Rubiera, presidente de la Asociación de Vecinos de Castiello. En su parroquia los asaltos son más elaborados y asegura que cuando entran en las casas van directamente a por los objetos de mayor valor. "Sobre todo joyas y dinero. Si ven que en poco tiempo no encuentran nada salen corriendo de allí", resume, añadiendo que suelen vigilar con anterioridad los objetivos y que en una ocasión conocían hasta la estancia donde entrar. "Saltaron al balcón y entraron directamente a la habitación donde estaba una caja fuerte, se llevaron más de 30.000 euros", relata Rubiera.

En Somió, la líder vecinal Soledad Lafuente también ha notado un aumento respecto a años anteriores. "Parecía que había descendido, pero en los últimos dos meses ha habido un repunte". Lafuente habla de "gente profesional" y que "utiliza coches de alta gama" para llegar y salir con rapidez del lugar de los asaltos. "En las casas suele haber alarmas y cámaras de seguridad, pero siempre van tapados y cuando llega la policía ya no están", lamenta Lafuente.

"De siete a diez de la tarde, cuando no hay nadie en casa y por las ventanas", radiografía Nabila Gómez, presidenta de la Asociación de Vecinos "Fontevilla" de Cabueñes. Por su parte, señala que los vecinos de toda la vida saben que es una zona objetivo para estos asaltos y a los nuevos inquilinos "no les hace nada de gracia" la situación, instalando cámaras y alarmas.

En el caso de Cenero, su presidenta Consuelo González cruza los dedos ante un nuevo aumento de los allanamientos después de notar un notable descenso. "Siempre hay, pero no al nivel de otras parroquias", asegura, indicando que los cacos se van moviendo por temporadas. "En el momento que hay una zona vigilada la abandonan y pasan a la siguiente", sentencia.

Distintas tretas según la zona

  • Llamadas al timbre. En el caso de las parroquias de la zona rural en el oeste de la ciudad, con robos que afectan especialmente a Monteana o Cenero, los ladrones aprovechan momentos en donde los domicilios están vacíos para acceder y hacerse con lo que puedan. Llaman al timbre en las casas y si no hay nadie, se cuelan, roban lo que pueden y abandonan en pocos minutos el lugar.
  • Vigilancias. Para la zona este la cosa varía en algo. Estos últimos meses ha sido la más afectada, en donde los asaltantes aprovechan que hay más horas de oscuridad para cometer los allanamientos. En Somió, Cabueñes o Castiello, suelen vigilar las casas, acceden por las ventanas y se cubren con pasamontañas para evitar que las cámaras desvelen su identidad.
  • Rapidez. También actuan en pocos minutos centrando su foco en objetos de valor tales como joyas o dinero y cuando los domicilios están vacíos.

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