"Alarma social", "indignación", "indefensión", "preocupación"... La zona rural de Gijón estalla por la oleada de robos en casas
Las parroquias reivindican una mayor presencia policial para ahuyentar a los cacos: "Es lo que más poder disuasorio tiene"
Los vecinos sopesan pedir que se convoque una reunión de la Junta Local de Seguridad ante el incremento de asaltos

VÍDEO: Sergio García / FOTO: Marcos León
"Alarma social", "indignación", "indefensión" o "preocupación" son solo algunos términos que sirven para definir la situación que atraviesa la zona rural de Gijón. El motivo, la oleada de robos en viviendas que ha asolado en los últimos tiempos a las parroquias, cuyos vecinos reclaman, en líneas generales, aumentar la presencia policial para ahuyentar a los cacos. LA NUEVA ESPAÑA reúne a residentes de varias parroquias rurales, algunas de ellas especialmente castigadas por los asaltos, para abordar la problemática. La opción de solicitar la convocatoria de la Junta Local de Seguridad, pese a no ser prioritaria, ni mucho menos se descarta. "Hay que ver la evolución de los casos", declaran los afectados.
Miguel Llanos, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos Rurales "Les Caseríes", expresa la "preocupación e indignación" que sienten los parroquianos. Sensaciones refrendadas por las estadísticas desveladas hace unos días por LA NUEVA ESPAÑA, según las cuales los robos en casas en la ciudad experimentaron un aumento del 78,5 % entre enero y septiembre de este año, respecto al mismo periodo de 2024. Agradece Miguel Llanos que "los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado están intensificando la vigilancia" e incide en que la presencia policial en la zona rural, es lo que más "poder disuasorio tiene".

La zona rural de Gijón estalla por la oleada de robos en casas: "Hay alarma social" (en imágenes) / Marcos León
En "Les Caseríes" ya se ha hablado sobre la posibilidad de pedir la convocatoria de la Junta Local de Seguridad, que a finales de 2022 se saldó con el visto bueno a instalar cámaras de vigilancia. Los dispositivos, que tardaron en ser una realidad más de lo deseado por complicaciones administrativas, han sido de ayuda, coinciden los vecinos, conscientes de que tampoco existe una receta mágica para extirpar unos asaltos que siembran el temor entre los residentes. "Está en cartera", sostiene Miguel Llanos sobre esa petición de que haya una Junta Local de Seguridad. Si tiene lugar sería una mala señal, sinónimo de que el goteo de robos en domicilios no cesa.
Entre las razones por las que últimamente los casos se han intensificado, el presidente de "Les Caseríes" apunta a las menos horas de luz. "Cuanta más oscuridad hay, mejor para pasar desapercibido", manifiesta Llanos, que lamenta que una oleada de asaltos es "cíclica". "No sabemos por qué, pero esto es repetitivo año tras año", indica. En La Pedrera, parroquia de la que es líder vecinal, se produjo recientemente un intento de asalto, frustrado porque un vecino fue testigo de los hechos y llamó a la Guardia Civil antes de que los ladrones, que escaparon, pudieran actuar. Miguel Llanos insta a los vecinos a avisar de "cualquier movimiento sospechoso". "La Guardia Civil nos dice que prefieren trabajar en balde que dejar pasar una oportunidad", incide Llanos. "Lo peor que te puede pasar es que te entren en casa; sentir que te lo revolvieron todo da una sensación de frustración e impotencia", sentencia el líder de "Les Caseríes" a las puertas del centro social de Leorio, lugar de reunión de la Federación.
Vigilantes ante "cualquier movimiento sospechoso"
"Hay una indefensión aprehendida; gente de toda la vida da por hecho que esto es lo que toca y me preocupa", afirma Nabila Gómez, que apenas lleva unos meses como presidenta de la asociación "Fontevilla" de Cabueñes pero ya ha testado el desasosiego entre los suyos. "No es normal acostumbrarse a que te roben; los nuevos vecinos que están llegando están muy inquietos", agrega Gómez, que recalca que los autores de los robos "se nos han venido encima" cuando la presión policial se incrementó en zonas como Castiello de Bernueces. Nabila Gómez desgrana el "modus operandi" de los cacos en Cabueñes. "Entran de siete a diez de la noche y evitan que haya gente en el domicilio; si la hay suelen marchar, no buscan el conflicto", explica la presidenta. El objetivo de los delincuentes, "dinero y joyas". Resalta Nabila Gómez que las cámaras de vigilancia disuaden, pero que lo que de verdad surtiría efecto sería una mayor presencia de efectivos policiales por Cabueñes. Ahora bien, admite que "es una parroquia tan grande, con tantas caleyas, que sería difícil poder encontrarlos", en referencia a los maleantes. "A todos nos inquieta tener la angustia de pensar que te van a entrar en tu lugar seguro", culmina Gómez.
Como calma tensa se describe el ambiente que viven los vecinos de Leorio. "Últimamente no tenemos aviso de robos, pero estamos a la expectativa de que surja el problema", desarrolla Juan José Lorenzo, presidente de la asociación, que insiste en el "trabajo burocrático" que conllevó la puesta en funcionamiento de las cámaras. Lorenzo es contundente en su mensaje. "Es como el viejo refrán de que o te adelantas a los hechos o los sufres; no nos interesa que identifiquen al ladrón y lo metan en la cárcel, sino que no nos roben, y para ello requerimos más presencia policial", asegura. "Un poco de vigilancia no vendría mal", añade Marta Alvargonzález, tesorera del colectivo. Concuerda el vocal Marcelino Canal. "Parece que no pero produce respeto", completa.
Monteana sufrió en verano una situación crítica, con una retahíla de asaltos que pusieron en jaque a dicha parroquia pero también a otras del oeste, como Serín, Poago o San Andrés de los Tacones o Cenero. "Desde esa temporada fuerte, por la presión policial y la presencia en medios, las cosas han cambiado notablemente", sostiene Tino Mendoza, presidente de la asociación vecinal, que asevera que en Monteana actualmente reina la "tranquilidad". Un sentir que siempre está expuesto a saltar por los aires. "Hubo un hecho puntual hace poco; intentaron entrar en una casa a plena luz del día, pero se vieron sorprendidos", relata Mendoza.
Delincuentes en grupo y más organizados
"Hay un poco de miedo, también porque hay muchas personas mayores", confiesa Marisol Gaspar, secretaria de la entidad vecinal, que incluso se decantó por instalar una alarma en su piso en aras de impulsar la protección. Por curarse en salud. Para mitigar la cantidad de casos en Monteana, Tino Mendoza recalca que un factor determinante fue la presencia de la Guardia Civil, con el apoyo de la Policía Local. Los asaltantes, aseveran los vecinos, "no se cortan". "Yo lo he visto en primera persona; pican a los timbres de las casas y si ven que no hay nadie marchan y vuelven en un momento, lo tienen todo estudiado", proclama Tino Mendoza. "Se ve que están más organizados que antes, vienen en grupo", lamenta Marisol Gaspar.
Una preocupación "creciente" embarga a la parroquia de Vega, como manifiesta Xuan Pandiella, presidente de la asociación vecinal "San Emiliano". "En las últimas semanas tuvimos varios intentos de robo y también esa anécdota de que las gallinas que se robaron en plena crisis de la gripe aviar", cuenta Pandiella, para el que esa sensación de intranquilidad es "común en toda la zona rural". "Echamos de menos una mayor conexión con el Ayuntamiento", subraya Xuan Pandiella, que aboga por "más delicadeza" por parte municipal con los parroquianos, que las comunicaciones sean más fluidas para abordar en conjunto la problemática de los asaltos a viviendas. "Hay que entender a las asociaciones no solo como unos transmisores de problemas, sino también como un elemento útil para generar un clima de calma en la población; atender a la zona rural significa hacerlo en materia de seguridad, no es solo colocar luces de Navidad, que está muy bien", apostilla el líder vecinal de Vega, que aboga por "estar al pie del cañón" en esta cuestión de los robos, que "afectan directamente a los vecinos".
La recomendación de instalar cámaras en las viviendas
"Es muy grave estar en casa y tener una sensación de inseguridad", denuncia Xuan Pandiella. Los métodos empleados por los ladrones también se centran en las horas de escasa luz. "Las informaciones que tenemos de la Guardia Civil es que actúan por las tardes, de seis a nueve; la recomendación es colocar cámaras de videovigilancia y sistemas que permitan comprobar que hay gente por casa", dice Pandiella.
Somió es otra de las parroquias en las que los asaltantes han puesto el foco en los últimos años, como apunta Soledad Lafuente, presidenta de la asociación "San Julián". "Siempre hemos estado muy castigados; hubo un tiempo en que la cosa estuvo más tranquila pero ahora ha vuelto y los vecinos están incómodos", afirma Lafuente, que no sabe a ciencia cierta quiénes son los autores de los delictivos episodios, "si son bandas organizadas, locales...". "En Somió, además, estamos muy cerca de las autopistas, por lo que pueden irse rápido", agrega Soledad Lafuente, que urge una "solución". Más allá de las cámaras de vigilancia, en la parroquia solicitan más presencia policial, que es lo que "disuade a los cacos para andar por las calles", sostiene Lafuente.
En Somió asimismo apuestan por la información y la unidad para que la mayor cantidad de vecinos estén al tanto de la coyuntura. "Decimos que estén muy alerta a coches sospechosos para coger las matrículas, a gente que está mirando las viviendas...", declara la presidenta vecinal, que lamenta la "incertidumbre" en la que están sumidos los residentes. En cuanto al "modus operandi" de los asaltantes, Carmen María González, vocal de la asociación, relata que sus tramos predilectos van de seis a nueve de la noche y "sobre todo, en fines de semana", especialmente viernes y sábado por la tendencia de las familias a hacer planes fuera de casa. "Rompen una ventana y, en las viviendas de dos plantas, entran por la superior", explica González, que apostilla que, por norma general, los autores declinan acceder a urbanizaciones.
Más consecuencias para los autores, petición vecinal
Castiello de Bernueces fue uno de los principales blancos de los cacos en los momentos más alarmantes de la oleada de robos. Por ejemplo, a finales de 2022. Incluso se organizaron patrullas vecinales para luchar contra esa amenaza. Ahora, el panorama está más relajado, pero la vecindad está "preocupada y con incertidumbre", confirma José María Rubiera, presidente de la asociación vecinal. Andrés Alonso, vicepresidente, señala que "la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Local están haciendo su trabajo", mas pone la mirada en otra cuestión, en las consecuencias de cometer este tipo de delitos. "No puede ser que a los autores con suerte les detengan, vayan al juzgado y entren por una puerta y salgan por la otra", expone Alonso, que hace hincapié en la "alarma social" reinante en la zona rural gijonesa. "Estamos desprotegidos por las autoridades", alerta Fermín Cachón, tesorero del colectivo.
En la campaña estival Serín también sufrió fue objetivo de los asaltantes. "Últimamente no entraron en ninguna casa, hay más robos de cables y tendidos eléctricos, pero hay preocupación otra vez; si ya estuvieron aquí pues pueden volver, son profesionales", asevera José Luis Fernández, líder vecinal de la parroquia. Los asaltos a viviendas durante el verano tenían lugar "por la tarde, incluso al mediodía". "Buscaban joyas y dinero", manifiesta Fernández, que tilda de "fundamental" una mayor presencia policial en las parroquias para poner coto a una problemática acuciante, que ha retornado con fuerza al entorno rural de la ciudad. Los vecinos darán algo de margen para ver cómo se desarrollan los acontecimientos, con la vía de proponer una Junta Local de Seguridad en la reserva.
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