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Ana Ulibarri González, fundadora del club de negocios "Connecting People": "El verdadero techo de cristal de las empresas está en la mentalidad"

"La economía no se mueve por los ‘likes’, sino por las relaciones", afirma la emprendedora gijonesa, estudiante de Derecho, que forjó su trayectoria en Italia y apunta que en España hay "muchas iniciativas y apoyos para el talento femenino"

ROMPETECHOS: Ana Ulibarri, fundadora de "Connecting People": "El techo de cristal de las empresas es la mentalidad"

VÍDEO: Sergio García / FOTO: Marcos León

Gijón

Ana Ulibarri González (Gijón, 1974), fundadora del club de negocios "Connecting People", tenía claro de pequeña que quería estudiar Derecho. Lo hizo en la Universidad de Oviedo antes de emigrar a Italia, donde vivió más de dos décadas y trabajó en varias empresas, como la potente "General Electric". Allí fue responsable de personal. Llegado un momento decidió retornar a Asturias para, años después, hacer realidad su objetivo de emprender.

¿Cómo se le ocurre la idea de fundar "Connecting People"?

Es fruto de una historia personal, somos el resultado de los pasitos que damos. La economía no se mueve por los "likes", sino por las relaciones. Cuando llegué a Gijón no tenía el apoyo de nadie y organicé eventos de networking. Al primero fueron 76 personas, al segundo muchas más. Hace dos años y medio mi mentor me dijo que los perdedores tienen objetivos y los ganadores tienen sistemas. Yo tenía muchos contactos pero a estos les faltaba un sistema para hacer las cosas bien; el verdadero techo de cristal de las empresas está en la mentalidad.

¿En qué consiste la actividad del proyecto?

Es un gimnasio de networking. Cuando dos personas se conectan, pueden hacer negocio, pero cuando muchas personas se conectan se cambia la economía. Obligamos, entre comillas, a hacer reuniones, a colaborar con los compañeros, a ver cómo les puedes ayudar. Aparte de potenciar esas relaciones se potencia la mentalidad. Para ser mejor empresa hay que ser mejor persona y se debe trabajar la gratitud. Cuanto más colaboremos, más crecemos. El 83 % de las empresas en España son pymes y micropymes y necesitan más ayuda.

¿Qué importancia tiene el networking?

En el mundo de las redes, donde pensamos que el que tiene más "likes" se lo come todo... pues no. Aquel que tiene las mejores relaciones es el que triunfa en el campo de las empresas, y eso se hace con un networking genuino. Es gratificante ver a personas y empresas que cambian y crecen.

A nivel personal, ¿cómo fue el proceso de emprender y poner en marcha "Connecting People"?

Todos tenemos dificultades pero es muy importante tener claro lo que se quiere. Yo tenía muy claro que quería un proyecto personal y me encanta estar con las personas. Y veía posibilidades. Hay días en los que lo mandarías todo a tomar por saco y otros días que son todo felicidad. Es el proyecto más bonito que he hecho.

Y con margen de crecimiento.

Todos estamos obligados a mejorar continuamente. Por ejemplo, vender la primera membresía fue heroico. Tú tienes un sueño, le cuentas a las personas que quiero hacer esto, que me salga así y con estos valores, y que alguien te diga "sí" es increíble.

¿Por dónde pasa esa evolución?

Vamos día a día. Estamos desarrollando estrategias comerciales y cuidamos muchísimo a las personas. El crecimiento infinito a veces no es posible; hay que dar los pasos correctos.

¿Las mujeres lo tienen más complicado para emprender o hacerse un hueco en el mundo empresarial?

Absolutamente. Los hombres, según la neurociencia, tienen más facilidad, en la mayoría de casos, de negociar con hombres que con mujeres. Lo he vivido en el mundo corporativo, como en "General Electric". Imagínate decirle a un mecánico que hiciera o respetara determinadas normas. Incluso ocurre en estrategias de comunicación, donde se elige a un hombre como portavoz o imagen para llegar a más público. Son barreras que he superado y seguiré superando.

Profundice.

Quizás ocurre también por nuestras diferencias. Los hombres son más rápidos, van más al grano, y las mujeres a lo mejor son más precisas. En un despacho, en contabilidad, normalmente tienen a mujeres por el factor de que son más precisas con los números. Son diálogos distintos a conciliar. Hay que amoldarse a cada interlocutor.

¿Cree, no obstante, que la sociedad ha avanzado en la incorporación femenina al ámbito empresarial?

Sí. En comparación, por ejemplo, a Italia, aquí hay muchas iniciativas y apoyos para las empresas de mujeres, para el talento femenino.

¿En qué medida es diferente la manera de liderar y trabajar de mujeres y hombres?

Los equipos mixtos son más potentes. Ponen a disposición lo mejor de cada persona, pero sí hay modos distintos. Por ejemplo, normalmente las mujeres, al menos en mi club de negocios, tenemos más dificultades para hablar de dinero. Un tema del que los hombres muchas veces hablan sin filtro.

Prosiga.

Son distintos los ambientes, un buen equilibrio sería que hubiese un 50 % de mujeres y hombres en el equipo. Hay resquicios todavía del pensamiento de que las mujeres se quedaban en casa y eso pesa en nuestras conciencia, aunque trabajamos para invertir esa tendencia.

¿Qué relevancia tiene la conciliación familia en el sector?

Tengo hijos y no me gusta hablar mucho en negativo, pero aquí... Todos, a nivel europeo, deben pensar que si queremos una Europa más joven hay que trabajar por las familias. No puede ser que los colegios sigan cerrando tres meses. No puedo bajar mi productividad tres meses. Se necesitan más acciones para que las familias podamos conciliar más. Hay medios, como en Gijón el proyecto 11 x 12, pero es posible hacer mucho más.

¿Cómo ve el panorama empresarial asturiano?

Hay cosas muy potentes. Me sorprende la cantidad de talento y el apoyo de las instituciones es bestial. Quien está emprendiendo o quiere hacerlo tiene millones de opciones. Cierta es la frase de que somos la media de las cinco personas con las que estamos más en contacto. Hay que buscar entornos productivos, ecosistemas donde haya personas que te empujen, que te pongan gasolina.

¿Cuál es la receta para que el tejido regional sea más competitivo?

Pondré un ejemplo. Los italianos son muy buenos comerciales. No creo que nadie en el mundo occidental no conozca una pizza, que es una comida básica, pero de ello hicieron un arte. Unas fabinas con almejas, más complicadas de cocinar, más ricas, no tienen la misma fama. Esto quiere decir que ellos han sabido valorizar lo suyo y se lo han creído.

¿Se plantea explorar nuevos horizontes en otros países?

Queda un poco feo, pero viajé mucho y no me siento ni de aquí ni de allá. He cogido las cosas más bonitas de todos los sitios que he visitado y de las personas. Estoy muy cómoda aquí aunque, como sueño, quiero llevar "Connecting People" a Italia.

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