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La obra del refugio de Cimavilla revela un nuevo túnel que se creía derruido

La reforma para hacer visitable el recinto desvela otro pasadizo bajo el patio del Revillagigedo y el rastro del proyectil que lo quebró: "Está en buen estado"

VÍDEO: Así es el refugio antiaéreo de Cimadevilla en Gijón

Ángel González / Sandra F. Lombardía

Cimavilla

Regalo de Navidad adelantado en la que es la última obra pendiente del plan de recuperación de espacios patrimoniales de Gijón. Los trabajos de excavación para rehabilitar y reconstruir el refugio antiaéreo de Cimavilla acaban de desvelar varios metros nuevos de túnel bajo el patio del Revillagigedo. Una antigua hornacina de esta plaza, que estaba tapiada y que siempre se creyó que podría dar una "pista" de algo, resultó ocultar tras ella este trozo de galería que no solo ha sido hallado "en buen estado" en varios metros de su recorrido, sino que, también, según los expertos, deja ver el trazado en forma de "V" que causó el proyectil que lo partió en dos durante la Guerra Civil. "No contábamos con esto y lo hemos abierto para que lo estudien los arqueólogos", explican desde Construcciones JCN, encargados de la reforma. Los responsables trabajan ya en la adaptación del proyecto, que debe modificarse ligeramente al existir ahora un vestigio desconocido que será conservado.

A la izquierda, aspecto actual del patio inglés tras el Revillagigedo, frente a la Torre del Reloj, en excavaciones para rescatar el trazado desconocido del refugio de Cimavilla. A la derecha, Villoria y López Castro en la boca del nuevo túnel.  | ÁNGEL GONZÁLEZ

Aspecto actual del patio inglés tras el Revillagigedo, frente a la Torre del Reloj, en excavaciones para rescatar el trazado desconocido del refugio de Cimavilla. / .

El forista Gilberto Villoria, edil de Infraestructuras, y su directora general, Lara López Castro, se reafirman más que nunca en que fue buena idea aprovechar la hornacina histórica de este patio inglés para ubicar la salida del refugio y reconstruir su tramo final. Hacía ya tiempo que no se valoraba otra alternativa: se hicieron sondeos y estudios de todo tipo que habían dado por hecho que, más allá de la entrada conocida bajo la Casa Paquet, los otros accesos que en su día tuvo el refugio antiaéreo del barrio Alto habían perecido durante la guerra o desaparecido fruto de las edificaciones levantadas en las décadas siguientes.

A la izquierda, estado actual del refugio en su trazado conocido, con un azulejo en primer término, datado de 1948, que atestigua el uso del complejo tras la guerra. A la derecha, el curioso robot que está ayudando a las labores de picado de piedra en la galería, muy estrecha.  | ÁNGEL GONZÁLEZ

Villoria y López Castro en la boca del nuevo túnel. | ÁNGEL GONZÁLEZ / .

Contar con una salida para el refugio, sin embargo, era imprescindible para que esta instalación soterrada pudiese abrirse a visitas en condiciones de seguridad –para poder hacer un recorrido lineal con entrada y salida diferenciadas– y, por eso, se había optado por simular un ampliación del túnel y crear, de paso, una sala de interpretación para despedir a los visitantes. Este pequeño museo de nueva construcción quedará soterrado bajo el patio inglés, que será reconstruido y no sufrirá cambio alguno. Como la hornacina de piedra de esta plazoleta, situada al fondo de unas escalinatas, quedaba también por bajo del nivel del patio, se incorporó al proyecto. Fue al quebrarla y al iniciarse las labores de excavación cuando saltó la sorpresa a inicios de mes. Y, pese al cambio, los trabajos para recuperar el refugio, mantienen su previsión de terminar en abril. "Después se hará el trabajo de musealización", aclara Villoria, que cuantifica la inversión de la actuación en 475.000 euros.

Un viejo azulejo de los años de dictadura y un moderno robot para picar piedra en la galería

El curioso robot que está ayudando a las labores de picado de piedra en la galería, muy estrecha. / .

A grandes rasgos, el recorrido principal del refugio empieza bajo la Casa Paquet y terminará en el patio discurriendo bajo la muralla romana y trazando una curva. El planteamiento original, por lo tanto, se mantiene con la única modificación de que parte de la salida que iba a recrearse ya existe. Con los trabajos de adecuación en marcha desde hace unas semanas, se ha podido comprobar también a pie de terreno que en el entramado soterrado existen refuerzos estructurales –como vigas de madera– instalados en la galería en los años 40. Son añadidos que los expertos vinculan a las órdenes del dictador Franco de mantener operativo el refugio antiaéreo y por miedo a que el país fuese atacado por los aliados. Un detalle que no deja de ser un extra más para el potencial atractivo turístico del complejo, pero que además en este caso se constata con elementos como la presencia de un azulejo que anuncia estas actuaciones y que data del año 1948.

Un viejo azulejo de los años de dictadura y un moderno robot para picar piedra en la galería

Estado actual del refugio en su trazado conocido, con un azulejo en primer término, datado de 1948, que atestigua el uso del complejo tras la guerra. / .

No es una obra al uso la que se está realizando estos meses en Gijón. El refugio de Cimavilla es lo que era entonces: una construcción estrecha, pensada con prisa, priorizando la utilidad frente a la comodidad. En JCN están constantemente drenando agua y ya tienen la solución definitiva para remediar las filtraciones: habrá una canalización de desagüe hacia el exterior y un sistema de bombeo interno. Hoy, con los trabajos en marcha, se pasea aún por un refugio con fondo de lodo y con tablones de madera para salvar las partes más inestables.

Un proyecto "singular"

Acompaña estas semanas a los operarios, además, un "invitado" especial: un pequeño robot capaz de picar piedra y del que, según la empresa, apenas existen modelos en España. Lo extraño de la máquina es su tamaño, de menos de un metro de ancho, y esto le permite moverse por la galería con más soltura que los humanos. Hay tramos por donde una persona de estatura media no puede caminar de pie y por momentos la sensación de estar en un recinto cerrado puede resultar un tanto angustioso para los más aprensivos, sobre todo cuando se entra bajo la Casa Paquet y se empieza a avanzar sin ver todavía la luz de la salida. "El recorrido va a ser así, entrar por aquí y salir por el patio, porque esa sensación de estar escondido que se tiene al inicio es lo que se sentía entonces", razona la directora general de Infraestructuras.

"La actuación se contrató en proyecto y obra, que es algo poco habitual. Participaron varios expertos porque desde el inicio supimos que esto era algo singular", aclara Villoria. Eso permite que los encargados de la obra, al ser también sus inventores, puedan actuar hoy como guías turísticos para el concejal y la directora general: saben reseñar a qué altura de la galería el paseante camina bajo la muralla romana y pueden señalar el montón de escombros de los restos del bombardeo. En total, el refugio tendrá unos 135 metros de galería paseable; 120 originales y 15 reconstruidos. La sala de interpretación ocupará unos 27 metros cuadrados.

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