El tirón turístico de la historia de Gijón, la localización de una trinchera militar y un tramo de refugio antiaéreo consolidan su interés
Los proyectos de recuperación patrimonial están en su recta final

El tirón turístico de la historia de Gijón, la localización de una trinchera militar y un tramo de refugio antiaéreo consolidan su interés / LNE
Dos vestigios históricos desconocidos, un nuevo museo en pleno cerro de Santa Catalina y pequeños sustos con el vandalismo. El plan de recuperación de espacios patrimoniales con fines turísticos, un proyecto heredado del anterior mandato y ejecutado por el gobierno actual, encara su recta final de obras como antesala a una puesta de largo que se formalizará el año que viene con la musealización de todos los nuevos espacios y su apertura al público. Será previsiblemente entonces cuando en la ciudad se entienda mejor el cambio de paradigma que implicará poder visitar un refugio antiaéreo de la Guerra Civil, pasear por una batería militar reconvertida en museo al aire libre y recorrer una vieja trinchera a los pies del mirador de La Providencia. El plan, que cuenta con fondos europeos, conformará una ruta cultural nueva y relacionada con la Campa Torres, que se está recuperando con un proyecto propio –que también financia Europa– y donde un búnker de los años 30 convive con uno de los yacimientos romanos más relevantes de la región.

El refugio de Cimavilla. / ÁNGEL GONZÁLEZ
El refugio antiaéreo de Cimavilla
La aparición de un nuevo túnel
Construido como cobijo durante la Guerra Civil, se sabía de su acceso bajo la Casa Paquet y de que parte de su galería no sufría daños estructurales. Tras varios estudios, se consideró que el resto de la estructura original había perecido en la guerra o en años posteriores y se decidió reconstruir una falsa ampliación del entramado para poder abrirla a visitas. Este mes, recién iniciada esa obra, un tramo nuevo de túnel en buen estado apareció bajo el patio inglés del Revillagigedo. Se conserva también un azulejo que acredita que la galería fue reformada en 1948.
Las obras en el refugio antiaéreo de Cimavilla, iniciadas hace unas semanas, son las últimas pendientes de un proyecto que sin pretenderlo dejó lo más difícil para el final. Desde hace años se estudiaba el estado de esta galería soterrada con entrada bajo la Casa Paquet para valorar su restauración y apertura a visitas, una idea que exigía, por lo estrecho de la instalación, de un segundo acceso que permitiese recorrerla en condiciones de seguridad.

Nuevo museo en el Cerro. / ÁNGEL GONZÁLEZ
La batería alta de Cimavilla
Una sala de interpretación en pleno Cerro
Esta obra de recuperación patrimonial recién terminada no ha cambiado apenas la estética del Cerro como tal. La batería militar sigue soterrada bajo el «Elogio», pero su acondicionamiento, que ahora ha logrado frenar el endémico problemas de filtraciones, permite reabrir este espacio a visitas el año que viene. La relevancia histórica de esta batería -la compra de estos terrenos militares para hacer un parque público no se formalizó hasta 1982- justifica que al pie del Cerro esté ya edificado, por ahora sin uso, el museo que contará toda la historia defensiva de Gijón.
Los sondeos habían dictaminado que más allá del recorrido conocido, que terminaba en un muro con material de derrumbe a su espalda, no había estructuras enterradas que se pudiesen salvar, y desde entonces los técnicos optaron por ampliar y reconstruir de manera artificial la galería para darle una salida en el patio trasero del Revillagigedo. La reciente localización de un nuevo tramo de túnel bajo este patio, adelantada ayer por LA NUEVA ESPAÑA, refuerza ahora el interés de unos pasadizos que se completarán con una sala de interpretación soterrada de nueva construcción. Tras la búsqueda infructuosa de posibles restos del refugio antiaéreo que existió bajo el paseo de Begoña, y que se da por desaparecido en su totalidad, la galería de Cimavilla, ahora más amplia de lo que se creía, se erige como el único resto patrimonial de su estilo que podrá rehabilitarse en la ciudad.

La batería baja de Cimavilla. | ÁNGEL GONZÁLEZ
La batería baja de Cimavilla
Un museo al aire libre al pie del mar
La recuperación de la popularmente conocida como «Casa de Les Pieces» finalizó el verano pasado y desde el Ayuntamiento confían en que la musealización de todos los espacios en 2026 ayude a contextualizar esta instalación, que por ahora sigue pendiente de inaugurarse y ha sufrido un par de actos vandálicos ya reparados. Ayudará también, se espera, la reciente restauración de los cañones, que llevaban meses en un taller. El espacio se quiere configurar como un museo al aire libre.
La aparición de este nuevo tramo de túnel fue una sorpresa tanto para el Ayuntamiento como para los trabajadores de la empresa adjudicataria, pero más aún cuando se tiene en cuenta que existe un antecedente reciente y muy similar. Adelantó también LA NUEVA ESPAÑA en marzo el hallazgo de un tramo de trinchera de la batería militar del Cabo de San Lorenzo en las mismas condiciones: se pensaba que esa instalación o no se había llegado a construir o se había derrumbado y el plan era recrearla, pero al excavar el terreno frente al mirador se encontró casi intacta. Toda esta batería militar está ya recuperada y pendiente de su musealización, que se hará a la vez en todos los espacios que integran el proyecto el año que viene.
Reciente es también la rehabilitación de la batería militar de mayor tamaño, la del Cerro, que exigió de un complejo proyecto de obra para frenar las filtraciones de agua bajo el "Elogio del Horizonte". Es en esta instalación donde se ha creado un nuevo museo, una sala de interpretación de pequeño tamaño en un rincón de la senda peatonal de subida, y que contará toda la historia defensiva de Gijón entre La Campa y La Providencia.

Trinchera de La Providencia. | MARCOS LEÓN
La batería militar de La Providencia
Una trinchera que apareció por sorpresa
De la vieja batería del Cabo de San Lorenzo se sabía que quedaba alguna instalación soterrada -una parte se usaba como almacén municipal- y se decidió que para recuperarla de acuerdo a su valor patrimonial se debía reconstruir la trinchera que la comunicaba en su día con los puestos de tiro. La sorpresa fue mayúscula cuando en marzo, al iniciarse la obra de recreación, la trinchera apareció cubierta de lodo y casi intacta. Cuando se abra a visitas, también el año que viene, se podrá pasear por ella.
A los pies del Cerro, por último, junto al skate park, lleva meses remozada la otra batería militar que tuvo en su día el barrio de Cimavilla. Su configuración como museo al aire libre ha derivado en varios problemas de vandalismo –Emulsa ya ha tenido que ir a retirar varias pintadas– y se confía en que, ahora que sus antiguos cañones ya están restaurados, cuando el recinto se inaugure el año que viene logre ganarse el respeto que como espacio patrimonial se merece.
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