Andrea Cuesta, supervisora de Pediatría en Cabueñes: "Salvar la vida de un niño es lo más gratificante que hay"
"Siento la satisfacción de haber dado incluso más de mi 100%", afirma Cuesta, que se jubila y lamenta que "desde la pandemia hubo un paso atrás, ya que el servicio perdió el aula hospitalaria y habitaciones"

Andrea Cuesta, en el Muelle de Gijón. / Juan Plaza
La vida de Andrea Cuesta Ablanedo (Gijón, 1961) cambiará a partir del 17 de enero, fecha en la que tendrá lugar su más que merecida jubilación tras décadas como profesional sanitaria. Desde hace 15 años, Cuesta ha llevado a cabo las labores de supervisora de Pediatría del Hospital Universitario de Cabueñes, al que llegó en 2007. "¿Qué mejor manera de despedirme que con el galardón en los Premios Hospitales Top 20?", se pregunta esta apasionada de su trabajo, que no puede evitar emocionarse al recordar su trayectoria.
¿Qué siente al cerrar esta etapa?
Va a ser un cambio enorme porque durante toda mi vida me he dedicado a tratar con calidad e intentar dar lo mejor aplicando mis conocimientos. Por un lado, siento esa satisfacción de haber dado incluso más de mi 100%. Por otro, me da pena porque voy a echarlo de menos, pero ahora es tiempo de dedicarme a otros proyectos y de pensar en mí, que es necesario.
¿Por qué se decantó por Pediatría?
Al ser la hermana mayor de una familia numerosa, siempre cuidé de los pequeños. A partir de ahí decidí que tenía que meterme en Sanidad. Después hice las prácticas en Vigo, la ciudad en la que nos encontrábamos en aquella época por motivos laborales de mi padre (el piragüista Gonzalo Cuesta), y me apasionó ver lo gratificante que es ayudar a esos críos en un momento en el que están sufriendo, pasándolo mal y siendo vulnerables. Vi que una sonrisa lo llenaba todo y eso me animó a seguir por ahí.
¿Qué le ha aportado trabajar con niños durante tantos años?
Salvar la vida de un niño es lo más gratificante que hay. Encontrarte con todos los problemas, los miedos y la angustia de sus familias y poder dar tus conocimientos para que vuelvan a casa en el menor tiempo posible, es lo mejor.
¿Qué momentos le vienen a la mente ahora?
He vivido experiencias muy distintas. Antes de venirme a Gijón en 2007 había estado 20 años en Madrid, donde trabajé en Atención Primaria y siendo enfermera escolar. Después, aquí todo se centró en el nivel hospitalario.
¿Cómo ha cambiado la pediatría desde sus comienzos?
Ha habido muchísimos avances. En un principio no teníamos aparataje y teníamos que trabajar con nuestra capacidad de valoración, centrándolo sobre todo en lo que nos decía la vista. Ahora hay muchas más comodidades y hay un abismo respecto a lo que teníamos antes, aunque con el covid dimos un paso atrás a nivel pediátrico.
¿A qué se refiere?
En el Hospital de Cabueñes teníamos un espacio físico dedicado a los niños antes de que llegara la pandemia. Había unas habitaciones mucho más amplias y un aula hospitalaria. Ahora no hay esa facilidad de poder moverse o salir al pasillo. Y respecto a Neonatología, ya no tenemos la sala de estar para los padres. Entonces, no podemos tener esas actividades lúdicas con nuestros niños, que es algo fundamental.
¿Por qué no se han podido recuperar esos espacios?
Desde la pandemia hemos hecho once traslados desde la sexta impar a zona de lactantes, que es donde estamos ubicados. Hemos pasado de tener veinte habitaciones a tener nueve. El hospital se queda pequeño y se nos ha arrinconado en el centro. Confío en que la obra mejore esto y podamos volver a recuperar esos espacios.
¿En qué momento se encuentra el servicio más allá de estas situaciones?
El personal intenta facilitar todo y no perder el trato con los niños. Hace unos meses recibimos el galardón en los Premios Hospitales "Top 20", siendo el único hospital asturiano finalista, y esa es la muestra de que lo estamos haciendo bien a pesar de todas las dificultades. Hay que seguir trabajando en esta línea y colaborando entre todos.
También ha trabajado como tutora clínica de los estudiantes de la Facultad de Enfermería. ¿Cómo ve el traslado a la Universidad Laboral?
Es necesario que tengan salas de demostración y aulas mucho más cómodas para realizar las actividades. Ahora mismo, tienen pocas prácticas clínicas y mucha teoría, que es algo que no corresponde. El traslado a la Laboral va a ser un cambio a mejor, seguro, y ojalá se lleve a cabo con la mayor celeridad posible.
¿Cómo le gustaría que le recuerden como profesional?
Me resulta muy complicado no emocionarme. Siempre he intentado que mi equipo tuviera lo mejor y facilitar todos los medios dentro de mi tarea como gestora. He pasado por seis directores de Enfermería y todos han apoyado mis iniciativas, que son muchas. He impulsado actividades como las visitas navideñas a los niños y muchas jornadas, por ejemplo. Siempre he intentado hacer equipo y actuar sabiendo que teníamos que luchar desde un mismo barco, yendo todos a una. Ahora, como jubilada, aprovecharé para pensar en mí, viajar y disfrutar de mis padres (Gonzalo, de 92 años, y Marina, de 90), que están estupendamente.
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