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El cirujano gijonés que donó su riñón a su esposa: la historia tras el primer trasplante en Asturias de este órgano entre sangres incompatibles

El HUCA culmina con éxito la primera operación de trasplante de riñón entre personas de grupos sanguíneos incompatibles : "No lo pensé dos veces"

Eusebio López-Mosquera, en  la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón.  | LUISMA MURIAS

Eusebio López-Mosquera, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. | LUISMA MURIAS

Gijón

El cirujano gijonés Eusebio López-Mosquera guarda en su teléfono fotos de su riñón izquierdo. Tiene buen color y buena forma. Se lo inmortalizaron hace poco, a inicios de mes, y en la imagen el órgano yace sobre unas manos enguantadas en algún quirófano del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). La foto se hizo cuando ese riñón izquierdo, recién salido del cuerpo de López-Mosquera, de 68 años, estaba a punto de entrar en el abdomen de su esposa, de 63, y en mitad de la que ha sido la primera operación que se hace en Asturias de donación de riñón en vivo entre personas de grupos sanguíneos incompatibles. La cirugía ha sido posible tras meses de preparativos y ambos pacientes, donante y receptora, se recuperan sin problemas. "Un avance médico de esta importancia no puede pasar desapercibido", se felicita el gijonés, agradecido a sus compañeros de profesión.

López-Mosquera, jubilado de su puesto en el Hospital Universitario de Cabueñes el año pasado y ejerciente hoy en la sanidad local privada, ya está de nuevo trabajando y dice encontrarse perfectamente. Su esposa, que prefiere vivir su recuperación más en privado, también se recupera al ritmo previsto y sin contratiempos. Ella, enferma renal desde hace ya años, había visto empeorado su estado de salud hasta el punto de precisar diálisis y un riñón nuevo, un cambio que afectaría a irremediablemente a su calidad de vida y su rutina habitual. "La hemodiálisis suponía ir al hospital tres veces por semana y la diálisis peritoneal, aunque se puede hacer en casa, es compleja", explica López-Mosquera.

Respecto al trasplante, las ideas conocidas hasta ahora eran esperar por el riñón de una persona fallecida o participar en un trasplante cruzado, que supondría en este caso que el cirujano donase su riñón a un desconocido compatible de su grupo sanguíneo y que su esposa recibiese otro apto para ella. Son una suerte de "cadenas de favores" que funcionan desde hace tiempo en el mundo de las donaciones de órganos. Pero no fue necesario. "Surgió esta oportunidad, nos lo plantearon y no lo dudé. Era algo que había que hacer. No me lo pensé dos veces", cuenta el gijonés.

El grupo sanguíneo de López-Mosquera es A positivo y el de su esposa es 0 positivo. Lograr que la donación entre ambos fuese posible –no es tan simple como se contará en estas líneas; la donación entre personas de grupos sanguíneos incompatibles es ahora posible, pero no en todos los casos, y debe ratificarlo un médico– exigió meses de pruebas y un preoperatorio especialmente complejo para ella. "Durante dos semanas, cada día, y con una vía central en la yugular, su sangre pasaba por unos filtros para limpiar sus anticuerpos contra el grupo A positivo, el mío. Yo veía aquello y me imaginaba lo que podía costar cada filtro. Es increíble lo que se puede lograr hoy en día y aquí en Asturias", valora el cirujano.

La logística de todo este proceso recayó en los servicios de Nefrología, Hematología y Urología del HUCA. El matrimonio está agradecido a todos ellos, pero quizás especialmente a la hematóloga Eva Martínez y al cirujano que los operó, Miguel Ángel Hevia. También a Emilio Sánchez, jefe de Nefrología, y a la nefróloga Natalia Ridao, que llevó su caso.

La operación fue el día 3 de diciembre. López-Mosquera entró en quirófano a las tres y media de la tarde y a las cuatro horas ya estaba de regreso a su habitación tras una cirugía realizada por laparoscopia. Su esposa pasó la noche en reanimación, pero al día siguiente ya estaba de nuevo también en planta. A la semana ya estaban los dos en casa. "Fue todo tremendamente bien", agradece él. Ahora afrontan el resto de la recuperación con calma, vigilando sobre todo que ella, por el tratamiento inmunodepresivo que tuvo que superar, no coja ningún virus. "Ella siempre se cuidó mucho y esas cosas se notan", valora el cirujano, que agradece el trabajo del HUCA y, sobre todo, se muestra "orgulloso" de que "Asturias esté en primera línea" en intervenciones quirúrgicas como esta.

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