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Crónicas gijonesas: "Semana parroquial"

Una revista gratuita distribuida en las parroquias y en los asilos benéficos de Gijón desde la década de 1910 hasta la guerra civil, incluyendo los años de la II República, con el presbítero Valentín Sainz como director al frente

Crónicas gijonesas

Crónicas gijonesas

Luis Miguel Piñera

Luis Miguel Piñera

Cronista oficial de Gijón

La revista "Semana Parroquial" fue distribuida, gratuitamente, en las parroquias y en los asilos benéficos de Gijón desde la década de 1910 hasta la guerra civil. El director era el presbítero Valentín Sainz y la redacción estaba primero desde la calle Uría nº 33, más tarde pasó a la que se llamaba entonces calle de Benito Conde, es decir la actual calle de La Muralla, y por fin durante la República pasó a la calle de Blasco Ibáñez (San Bernardo). En la portada de cada número, sin faltar nunca, vemos esta leyenda: "El Excelentísimo Señor Obispo de Oviedo bendice esta publicación y concede cincuenta días de indulgencia a quien la lea".

Repasamos algunos ejemplares de la década de 1930. Un habitual firmante llamado Fray Adauto reflexiona, en el ejemplar del día 4 de enero de 1931, sobre el asalto a la Iglesia del Sagrado Corazón, la Iglesiona, cuando el mes anterior el templo fue incendiado "por chusma que pagará la destrucción de imágenes en tan macabra orgía". No obstante, aunque la revista se mantuvo durante la República muy crítica con el gobierno en principio fue lealmente recibido y en abril de 1931 la revista expresaba en el editorial que: "Al margen de toda idea política, todo católico debe acatar a las nuevas autoridades y pedir a Dios inspiración a los gobernantes y sumisión a sus gobernados".

Muy interesante resulta el hecho de incluir todas las esquelas con los fallecidos en la ciudad. Se entiende con los fallecimientos católicos, ya que en aquellos años no eran pocas las esquelas –sobre todo las publicadas en "El Noroeste"– que no llevaban cruz y anunciaban el entierro en el cementerio civil de Ceares. Uno de los últimos números de Semana Parroquial" cuenta el entierro del carismático sacristán de la iglesia de San Pedro Julián Álvarez Pérez, "Julianón". Fue Julianón sacristán de San Pedro desde que tenía 22 años, con José Frade y Sierra como párroco, y lo fue efectivamente hasta 1930 cuando enfermó y hubo de ser sustituido. Cuentan las crónicas locales que Julianón siguió figurando como sacristán hasta el día de su muerte y que incluso el día antes de aquel 7 de noviembre de 1932 cuando murió había acudido a la iglesia a "supervisar la marcha de los asuntos". Era "Julianón" porque era grande. Con grandes pies, "lo menos que del cincuenta", según Pachín de Melás, y "del cuarenta y ocho" para Fabriciano González, "Fabrico".

No nos resistimos a detenernos en la sección "La moralidad en el cine" en la que "Semana Parroquial" analizaba los estrenos cinematográficos en Gijón. Copiamos textualmente: "La película ‘El demonio del mar’ es inmoral; ‘Ivan El Terrible’ tiene escenas en las que se acentúan groseramente las bajas pasiones, además de ser tendenciosa; ‘Drácula’ es una película desagradable en su asunto y tiene escenas un poco libres y la película ‘Aurora dorada’ está ambientada en las colonias africanas, en las que las pasiones de aquellas latitudes se presentan demasiado vivas".

Cuando se estrenó la obra de teatro "Dos mundos" en el Dindurra "Semana Parroquial" apuntaba "presenta escenas de seducción demasiado detalladas". Cuando se proyectó en Gijón "El doble asesinato de la calle de Morgue" (con Bela Lugosi de protagonista, se estrenó el 2 de agosto de 1935 en el cine Goya), la crítica era muy escueta: "No se puede ver".

Las teorías de la revista en cuanto al baile eran parecidas. En el número del día 26 de febrero de 1933 teoriza sobre el hecho de que danzar bailes profanos significa ser enemigo de Dios ya va en contra de todos los sacramentos: "Contra el matrimonio, por ejemplo, si es que los que bailan (o al menos uno de ellos) es casado". El último número conservado (en la biblioteca del padre Patac) es del 21 de junio de 1936. Es el número 1.008 de "Semana Parroquial".

Dando un salto de treinta años hacia adelante (pero hablando de bailes y de la biblioteca del padre Patac) destacamos un estudio que se conserva en la misma Biblioteca. Hablamos de "El baile, el cine y el deporte en la adolescencia gijonesa" que realizaron en el año 1967 las alumnas del Aula de Técnicas de Investigación Social de la Escuela de Asistentes Sociales "Pio XII" de Gijón. Ejemplar mecanografiado y muy interesante. Veintidós alumnas, cuyos nombres se relacionan en la publicación, son las autoras de este estudio que sirvió de trabajo fin de carrera en el curso 1966-1967. Las investigadoras entrevistaron nada menos que a 630 jóvenes de Gijón (315 de cada sexo) con edades comprendidas entre los 14 y los 17 años. Las conclusiones reflejan una radiografía posiblemente muy certera, de ese espectro social en Gijón, en la mitad de un tiempo que no en balde fue llamada la "década prodigiosa".

Por ejemplo, refleja la gran afición que había al baile entre la juventud de Gijón, más en las mujeres que en los hombres, con la contradicción de que ninguno y ninguna llegaba a la edad mínima de 18 años para poder entrar las discotecas. No pasaba nada. Para eso existían los guateques (en el trabajo llamados eufemísticamente "bailes en casas particulares y en locales alquilados") que la encuesta concluía "estaban muy concurridos".

Retrato de Gijón

"Semana parroquial" | MUSÉU DEL PUEBLU D´ASTURIES. FONDO JAVIER SÁNCHEZ SUÁREZ

"Semana parroquial" | MUSÉU DEL PUEBLU D´ASTURIES. FONDO JAVIER SÁNCHEZ SUÁREZ / .

Rascacielos

Con la hipérbole de "rascacielos" se conoce en Gijón a este edificio pegado a la iglesia de San José. Edificio Bankunión, con setenta metros de altura ―(lo vemos en construcción en la imagen de la derecha) se terminó muy poco después de realizada esta foto por Javier Sánchez Suárez en el año 1959. El fondo fotográfico de Javier Sánchez Suárez (Gijón, 1907-1982), con 4.600 imágenes, se adquirió el año 1999. Trabajó Javier Sánchez Suárez como topógrafo en el Ayuntamiento de Gijón hasta su jubilación en el año 1976 y por las tardes era aparejador por cuenta propia colaborando con los arquitectos Luis Menéndez Pidal, Manuel del Busto, Juan Manuel del Busto, los hermanos Somolinos y Miguel Díaz Negrete.

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