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La figura de la semana: Orlando Moratinos Otero, el militante jovellanista

Tres décadas, desde su fundación en 1995, lleva vinculado a la Fundación Foro Jovellanos, donde ha sido de todo, ahora su director y patrono de honor.

Orlando Moratinos Otero.

Orlando Moratinos Otero. / Mortiner

Gijón

Uno puede ser de un partido, un sindicato, un club de fútbol, una coral... Orlando Moratinos Otero es de Jovellanos. Un militante jovellanista nivel top que ha dedicado gran parte de su vida a estudiar, investigar y divulgar la obra del gijonés más grande de la historia: Gaspar Melchor de Jovellanos y Jove Ramírez. Por eso cuando hace unos días quien fuera vocal, secretario y tesorero antes que actual director de la Fundación Foro Jovellanos fuera nombrado patrono de honor de la institución recibió el reconocimiento con la humildad de quien, confesó, simplemente ha intentado mantener vivo el "faro con luz de Jovellanos en su propia ciudad".

Moratinos nació el 8 de julio de 1954 en Cigales (Valladolid). A Gijón llegó con ocho años para convertirse en uno de esos gijoneses que conocen la ciudad como la palma de su mano. En su caso la ciudad que le tocó vivir a él y la ciudad en la que vivió Jovellanos: sus dos "gijones". Ha confesado que le hubiera gustado ser periodista o abogado, y de hecho comenzó Derecho en la Universidad de Oviedo, pero las circunstancias de la vida le llevaron por otros derroteros. Orlando supo desde bien joven lo que era trabajar. De hecho, empezó con 14 años para ayudar en el sustento de la familia.

El grueso de su trayectoria profesional lo desarrolló en Hidroeléctrica del Cantábrico. Allí, aunque ya con otro nombre, se jubiló hace unos años. Recuerdan algunos otros colegas jovellanistas que en su oficina de la plaza de la Fábrica de Gas les citaba para hablar de asuntos relacionados con don Gaspar Melchor. Es lo que tienen los hinchas que todo lugar y momento es bueno para ejercitar la pasión por su ídolo.

A Jovellanos llegó Orlando Moratinos de la mano de otro hombre que ha dejado huella en la historia local y no solo por dar nombre a un colegio: Manuel Martínez Blanco. El histórico docente fue su profesor en, como no, el colegio Jovellanos.

Un Orlando de diez años escuchaba de Martínez Blanco historias de aquel hombre que él conocía por su estatua y le fue entrando el gusanillo de saber más cosas del tal Jovino. La jovellanista no fue la única enseñanza que Moratinos recibió de quien además de ejercer de profesor lo hizo casi de figura paterna del jovencito huérfano de padre. Moratinos nunca se olvidó de Manuel Martínez Blanco y estuvo entre el comprometido grupo de exalumnos que decidió festejar los 100 años del docente publicando el libro "Liber alumnorum II-Maestro don Manuel Martínez Blanco".

Hombre de acción, inquieto por naturaleza, trabajador infatigable, colaborador todoterreno y abierto a aprender de todo y de todos, Moratinos estuvo desde el minuto uno en el proceso de nacimiento del Foro Jovellanos. Una idea que surgió en 1994 durante las celebraciones del bicentenario de la creación del Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía y el 250º aniversario del nacimiento de Jovellanos y que se materializó el 6 de agosto de 1995 en lo que ahora es el Museo Casa Natal de Jovellanos. Un lugar y un día más que simbólicos. En marzo de 1998 se transformó en fundación cultural sin ánimo de lucro.

Fue ese año cuando Moratinos, junto a Vicente Cueto Fernández, inició la "Bibliografía jovellanista" con 1.984 referencias jovellanistas de todo tipo. Una obra a la que fue sumando con el paso de los años una veintena de adendas hasta sumar más de 6.000 registros.

Y un trabajo al que ha añadido sus numeros artículos en medios de comunicación, la dirección desde 2013 del Boletín Jovellanista –donde también firma alguna de sus colaboraciones–, la responsabilidad compartida con Rafael Antuña Egocheaga en "Almanaque", una revista que es casi un libro con sus 200 páginas, y su presencia en el consejo editorial de los "Cuadernos jovellanistas".

Toda una dedicación a Jovellanos que Moratinos ha compaginado a lo largo de los años con su interés por el cine, la música, los viajes y, sobre todo, con su compromiso con su mujer, Marta Garcia, y con su hija Helena.

Su proceder en la vida lo marca una reflexión que Moratinos luce como presentación en sus redes sociales: "Bien están los buenos pensamientos, pero resultan tan livianos como burbuja de jabón, si no los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción". Palabra de Jovellanos.

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