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Las metas de Medio Ambiente para 2026 en Gijón: rebajar el ruido y subir el reciclaje

La entrada en vigor de los nuevos planes de residuos cero y de acción contra la contaminación acústica marca la estrategia municipal a seguir este año

Tráfico rodado en la avenida de la Constitución.

Tráfico rodado en la avenida de la Constitución. / Ángel González

Gijón

La publicación en las últimas horas de vida de 2025 en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) de la aprobación definitiva del Plan Municipal de Residuos Cero de Gijón y el Plan de Acción en materia de contaminación acústica fija negro sobre blanco la hoja de ruta que marcará la acción de la concejalía de Medio Ambiente, con el popular Rodrigo Pintueles al frente, ante dos problemas de envergadura para la ciudad sobre los que se ha decidido poner el foco. El foco, la voluntad política, el trabajo técnico y mucho dinero.

En el caso del plan Residuos Cero, que le tocará ejecutar a Emulsa y cuyo desarrollo se prolonga hasta el año 2030, se fijan 31 medidas distribuidas en cuatro líneas estratégicas y dos fases temporales que suman casi 34 millones de inversión. El documento habla de campañas de sensibilización, de más contenedores y papeleras, de reforzar acciones con sectores clave como la hostelería y el comercio, de apostar por el compostaje comunitario o de poner en marcha puntos limpios, pero también plantea una modificación de las ordenanzas fiscales para usar el bolsillo como vía de enganche al reciclaje. El reto aquí es cumplir con los porcentajes que marca Europa y de los que Gijón está más que lejos.

Puerta abierta al pago por generación desde 2027

En una primera fase, la A, se incluirían en la ordenanza unas bonificaciones por buen comportamiento. Por ejemplo, por el uso de los puntos limpios o de los contenedores de orgánica. El sistema de pago por generación llegaría en una fase B tras haber evaluado el resultado de las acciones previas. La actual tarifa fija de basura sería sustituida por otra donde habría otra tarifa fija según el número de empadronados en la vivienda y otras variables en función de los residuos en cada hogar. Para conseguir el control se opta por un sistema de bolsas específicas para cada residuo y controladas con un código alfanumérico. Este sistema solo llegaría a partir de 2027 y si entonces se sigue sin alcanzar el porcentaje que exige Europa.

El plan de residuos plantea para el año que ahora comienza una propuesta económica de 3,7 millones, que se van fundamentalmente a la compra de contenedores y papeleras y al impulso a los puntos limpios y la puesta en marcha de puntos limpios móviles, pero también al desarrollo de servicios de recogida de residuos puerta a puerta y al compostaje comunitario.

En el caso del plan de acción contra el ruido no hay una estimación de costes en el documento, pero si un largo listado de medidas repartidas en siete ejes estratégicos. Un compromiso con rebajar el uso del coche privado en favor del transporte público y avanzar en la movilidad eléctrica son los elementos centrales en materia de movilidad. Incorporar criterios acústicos en el planeamiento urbanístico, mejorar la gestión de obras y maquinaria y reforzar el aislamiento acústico de los edificios son medidas en el ámbito del urbanismo. Igual que hay un apartado de medidas que imponen al propio Ayuntamiento reducir el ruido que hacen sus servicios, por ejemplo al recoger la basura.

El reto de compatibilizar el ocio con el descanso vecinal

El plan no evita, al contrario, el problema del ruido que genera el ocio. Y más tras los contundentes datos que dejó el estudio sobre contaminación acústica en las zonas hosteleras de Fomento, la Ruta de los Vinos y Cimavilla. El plan aquí es controlar los niveles sonoros de los locales echando mano de más vigilancia policial y sanciones y restringiendo nuevas licencias en ámbitos especialmente delicados. ¿El objetivo? Compatibilizar el ocio con el descanso vecinal.

Esa lucha contra la contaminación acústica ya llevó a la concejalía de Medio Ambiente a concretar los horarios para las celebraciones de eventos en zonas urbanas y modificar el cuadro de sanciones por ruido vecinal, ruido de animales domésticos o ruido en la vía pública, con multas que tienen que ver con la gravedad real del ruido y no con la repetición de la infracción como ocurría antes.

Ruido y basura serán, por tanto, dos ejes de trabajo para la concejalía de Medio Ambiente y la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente (Emulsa) en un 2026 lleno de retos para todo el gobierno local.

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