Opinión
El chapuzón regio que no fue en San Lorenzo
El belén monumental contiene una recreación del pabellón de baños que tenía el rey Alfonso XII frente a la ensenada de la desaparecida playa de Pando

Pabellón de baño flotante de Alfonso XII (1877). / José Bastide / Muséu del Pueblu d’Asturies
Durante estas semanas y hasta hoy, que termina la Ruta Belenista, puede visitarse en el Centro de Cultura Antiguo Instituto el nacimiento de la Asociación Belenista de Gijón. El diorama destaca tanto por el virtuosismo de su ejecución como por su originalidad compositiva, articulada entorno a la recreación del balneario Las Carolinas combinada con otras referencias históricas vinculadas a la bahía de San Lorenzo, salvo una excepción.
Así, en este pesebre playero se suman la versión tridimensional de la vista del Campo Valdés pintada a finales del siglo XVIII por Mariano Ramón Sánchez –el original puede contemplarse en el Museo Casa Natal de Jovellanos–, la mitad del citado balneario que estuvo en uso entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siguiente, al igual que las casetas de baño que lo acompañan, además de la ballena recogida por el pesquero "Sultán" en 1895 ya muerta frente a la costa y que fue varada en las proximidades del Mayán de Tierra para su despiece.
La aludida excepción presente en el montaje es un elemento especialmente llamativo: el pabellón de baño realizado para las visitas de Alfonso XII y su familia en los veranos de 1877 y 1884. La presencia de este singular artefacto en esta ubicación genera sorpresa ya que resulta un elemento desconocido para mucha gente, pero también plantea un desajuste histórico ya que el mismo nunca se utilizó en la playa de San Lorenzo. Esta construcción efímera y flotante tuvo su origen en una primera estancia estival del citado monarca y su hermana la infanta Isabel de Borbón, princesa de Asturias, durante los meses de julio y agosto de 1877.
Diseñada por el ingeniero de la Armada Calixto Romero, esta construcción se emplazaba sobre una gabarra y se componía de un cuerpo central que albergaba un salón flanqueado por dos estancias laterales destinadas a vestuario una y, probablemente, a tocador la otra. En la parte frente a tierra contaba con una escalera que permitía el acceso desde una chalupa y en el lado contrario, menos visible, de un balconcillo con otro acceso al agua para uso de los bañistas con cierta intimidad.

La recreación hecha por la Asociación Belenista de Gijón del pabellón de la caseta de baños. / Marcos León
Esta estructura se montó de nuevo en el mes de agosto de 1884 con motivo de la siguiente visita de Alfonso XII, acompañado en esta ocasión por María Cristina de Habsburgo –su segunda esposa–, y por sus hermanas Isabel y Eulalia.
La peculiar casa de baños se fondeaba al oeste de la dársena del puerto local –cabe deducir en los días en los que el mar estaba en calma chicha– y a escasa distancia de su bocana, frente a la ensenada de la playa de Pando. Este arenal, hoy sepultado bajo las manzanas porticadas de la calle Marqués de San Esteban y la calle Rodríguez San Pedro, era el mejor con el que contaba la villa en sus proximidades. De ahí que también los dos pabellones de baño previos a este, el de María Cristina de Borbón en 1852 y el de su hija Isabel II en 1858, fuesen construcciones móviles asentadas sobre esa misma playa.
La progresiva desaparición de Pando durante la década de 1870 como consecuencia de la construcción de los muelles de Fomento hizo que San Lorenzo, hasta entonces un lugar marginal azotado por el nordeste y con una mar mucho más movida, fuese finalmente la playa en la que arraigó la moda de los baños en el Cantábrico. En todo caso, hasta la fecha, ningún monarca chapoteó en sus aguas aunque sí lo hizo un miembro de la familia real.
En la citada visita de 1884 la infanta Eulalia dispuso de un pabellón de baño móvil ubicado un poco más al este de la actual Escalerona. No se conoce ninguna imagen de esta construcción pero en la prensa local quedó consignada su descripción: "por la parte que mira al mar, tiene un ‘verandah’ (porche o corredor) cubierto, el interior esta lujosamente alhajado y para mayor comodidad se halla montado sobre unos rollos de madera que la permiten avanzar y retroceder según sube o baja la marea".
Volviendo al pabellón de baño flotante de Alfonso XII, todo apunta a que, reformado y con ligeras variaciones en su fachada, acabó emplazado sobre una plataforma móvil en la playa donostiarra de La Concha, en la que estuvo en servicio durante los veranos de 1887 a 1893.
Respecto al belén que trae todo esto a cuento, es obvio que su diseño es una composición libre que no tiene como objetivo recrear literalmente el pasado ya que ese no es su fin. Precisamente esta obra sobresale por el acierto en establecer ese juego con elementos históricos locales singulares y además lo logra –sin duda tras ingentes horas de trabajo, ilusión y esfuerzo para su materialización– generando curiosidad y sorpresa. Enhorabuena a sus artífices.
Suscríbete para seguir leyendo
- Tienen 15 años, son gijoneses y han sido elegidos por Amancio Ortega para estudiar en Estados Unidos y Canadá: 'Será una gran oportunidad
- La Policía Nacional emite un aviso urgente que afecta, en mayor medida, a Gijón: 'No tengas todas las ventanas abiertas
- Habla el conductor del coche que comenzó a arder en pleno centro de Gijón: 'Sentí una explosión
- Caminar por la calle Menéndez Valdés de Gijón, 'deporte de riesgo' 25 años después de su reforma
- La cafetería de los peluches, las tortitas de osito y los cupckaes de unicornio ya tiene sitio en Gijón: aquí abrirá Cafe Kawaii
- La popular tienda de Amancio Ortega que echa el cierre en pleno centro de Gijón
- Susto en Gijón: vuelca un coche al intentar adelantar a un camión... y un peatón resulta herido
- Luto en Gijón: fallece 'Donvi', histórico párroco de Granda durante dos décadas
