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El estrecho vínculo entre Gaspar Melchor de Jovellanos y San Pedro: un eterno lazo que se renueva cada 6 de enero

La emblemática iglesia acogió en 1744 el bautismo del ilustrado: "Siempre tuvo afinidad con la parroquia"

La iglesia de San Pedro.

La iglesia de San Pedro.

Gijón

La magia de Sus Majestades de Oriente se transformó ayer en infinidad de regalos para pequeños y mayores de Gijón. Es lo que tiene cada 6 de enero. Hay que remontarse mucho en el tiempo, hasta 1744, para encontrarse con otro significativo 6 de enero. Aquel día tuvo lugar en la iglesia de San Pedro el bautismo de una de las figuras más relevantes de la historia de la ciudad, Gaspar Melchor de Jovellanos. Sus padres también le pusieron el nombre de Baltasar. Los tres Reyes "en uno". Todo parece conectado.

"Jovellanos siempre tuvo afinidad con San Pedro", asegura Orlando Moratinos, director de la Fundación Foro Jovellanos. Apenas hay fuentes históricas que permitan conocer los detalles de aquella jornada de 282 años atrás. Entre otras cosas, porque se perdió el libro parroquial de bautismos. Ahora bien, hubo reproducciones posteriores, como un trabajo del fallecido Julio Somoza, quien fuese cronista oficial de Gijón.

El prócer nació el primer domingo de 1744, año bisiesto, en la casa solar de sus progenitores, en Cimavilla. Al neonato le administraron el bautismo con agua de socorro, es decir, fue un bautismo de emergencia. Un rito católico habitual en aquellos tiempos, ya fuese por el riesgo de mortandad –teniendo en cuenta, además, la época invernal de los acontecimientos– o, simplemente, por celo de fe. Así lo atestigua el historiador Agustín Guzmán Sancho en su obra "Jovellanos. Retrato íntimo".

La iglesia de San Pedro. |

La reproducción de Julio Somoza del acta de bautismo de Gaspar Melchor de Jovellanos. / LNE

De hecho, incluso hubo un "segundo" bautizo en San Pedro. Los padres deseaban que Gaspar Melchor de Jovellanos recibiese "las bendiciones de bautismo solemne" de manos de Fabián Tuñón, excusador de la parroquia, que examinó a Ángel González de Celis para comprobar si había bautizado bien al niño. "La familia estaba muy unida a la parroquia e iba mucho a misa; también cedieron terrenos y donaron dinero y propiedades", señala Orlando Moratinos.

El orden que aparece en la partida de bautismo marca que al prócer le pusieron de nombre Baltasar, Melchor, Gaspar y María. Fue "Gasparín" el que le dieron en la intimidad de su casa y familia.

Gaspar Melchor de Jovellanos, retratado por Francisco de Goya.

Gaspar Melchor de Jovellanos, retratado por Francisco de Goya. / LNE

Relata Orlando Moratinos, profundo conocedor de la vida y obra de Jovellanos, que, cuando este retornó a la villa en 1811 tras su encarcelamiento, uno de sus primeros destinos fue la iglesia de San Pedro. En el cementerio de La Visitación, anexo al templo, fue enterrado su cuerpo, si bien ahora reposa en la capilla de los Remedios, en el barrio Alto.

"Era un hombre católico, pero crítico con la Iglesia como estamento", recuerda Orlando Moratinos. El prócer "veía injusticias en la educación de las universidades o en el poder de la Inquisición", prosigue el director del Foro Jovellanos. En ese sentido, Gaspar Melchor de Jovellanos "compaginaba la crítica con sus creencias y su religión", indica Moratinos sobre el ilustrado, que era "reformista, no revolucionario". Cada 6 de enero es un recordatorio del indisoluble vínculo entre dos iconos gijoneses, Gaspar Melchor de Jovellanos y la iglesia de San Pedro.

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