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La Cocina Económica y el Albergue se alían ante el auge de personas sin hogar en Gijón

Las entidades instan a "reflexionar" un nuevo modelo de atención "que implique a la ciudad"

Elena Suero y Rafa Piñera, ayer, en Rodríguez San Pedro.  | MARCOS LEÓN

Elena Suero y Rafa Piñera, ayer, en Rodríguez San Pedro. | MARCOS LEÓN

Gijón

El cambio en el modelo de atención al sinhogarismo y personas en situación de vulnerabilidad motiva unas jornadas que organizan hoy en la Escuela de Comercio las dos entidades de mayor solera del tercer sector en la ciudad: la Fundación Albergue Covadonga y la Asociación Gijonesa de Caridad, responsable de la Cocina Económica. El Albergue, dirigido por Elena Suero, está a las puertas de una reforma integral que le permitirá atender a personas sin hogar con planes individualizados, estancias más largas y habitaciones más cómodas. La Cocina, con Rafa Piñera como director, empieza a repensar también un plan de futuro, habiendo logrado ya, con un cambio en los turnos de comedor, decir adiós a las colas que hasta ahora se generaban en el recinto. Sus directores defienden que esta transición en curso, no obstante, "debe implicar a la ciudad".

Esta jornada, que comenzará a las 9.30 horas con una mesa institucional presidida por la alcaldesa, Carmen Moriyón, –el Ayuntamiento, a través de la Fundación de Servicios Sociales, colabora con la iniciativa, junto a la consultora Strasocial–, contará con los propios Suero y Piñera como ponentes y con dos mesas técnicas sobre experiencias y modelos aplicados en otras ciudades. "Queríamos una jornada que no fuese demasiado técnica y que suscitase una reflexión también entre la ciudadanía y los vecinos", señala Piñera, que considera que hay ideas que todavía están pendientes de calar. Una de ellas, que el sinhogarismo "no define" a la persona que lo sufre. "Una persona no es vulnerable: está en una situación de vulnerabilidad durante el tiempo que sea. Los servicios sociales tienen que dejar de asociarse a una idea de marginalidad que no es cierta", cuenta Piñera.

Suero añade que para eso será necesario que entidades como el Albergue y la Cocina trabajen de manera "más abierta" con los barrios y administraciones públicas. Pone como ejemplo la atención a la salud mental a personas en situación de calle, que por esa realidad que viven es más difícil que puedan acceder a una atención adecuada. Como el modelo definitivo está por concretar, por ahora Suero y Piñera dicen "soñar" el futuro de sus entidades. Ella se imagina, tras la reforma integral, un Albergue Covadonga "transparente y abierto", con habitaciones dobles en vez de para cuatro personas y baños más privados. "Me imagino que se hagan estancias en las habitaciones durante el día y que las personas no tengan que salir obligatoriamente del recinto hasta la noche, y también un salón de actos que puedan usar los vecinos y los colegios", añade. Parte de esta filosofía ya se aplica hoy en día, pero la infraestructura actual del Albergue impide sistematizar ese cambio. Como ya publicó LA NUEVA ESPAÑA, en el Albergue del futuro ya no estarán las hermanas capuchinas, que abandonan el inmueble a finales de mes, y que ahonda en un proceso de "profesionalización" que lleva un tiempo en marcha.

Piñera, por su lado, por ahora sueña más en abstracto y entiende que en el futuro la Cocina tendrá que debatirse en comunidad, pero entiende que el cambio que ha suprimido ya las colas es un buen comienzo: ahora las personas que lo deseen se llevan la comida en un táper en grupos separados a los de los asistentes al comedor. Ambos señalan que el debate de hoy, bajo el título "Acompañar para volar", surge en un momento en el que los perfiles del sinhogarismo están cambiando, con más jóvenes, mayores, mujeres y familias en situaciones cada vez más precarias.

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