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Entre abrazos, lágrimas y reencuentros inesperados: así fue la despedida del Albergue Covadonga de Gijón a sus monjas

La entidad agradece la labor desarrollada por las Hermanas Terciarias Capuchinas con un acto entrañable: "Es un día triste"

Lágrimas, abrazos y agradecimientos en el adiós del Albergue Covadonga a las Hermanas Terciarias Capuchinas: "Tenemos el reto de cuidar su legado"

VÍDEO: Nico Martínez / FOTO: Marcos León

"Han sido el alma del Albergue Covadonga". Esta fue la frase más repetida por las decenas de voluntarios y profesionales del recurso que se dieron cita en el entrañable acto de despedida a las Hermanas Terciarias Capuchinas, la congregación que siempre había estado presente desde los inicios de la institución en 1988.

El adiós era previsible desde que la congregación decidió reubicar a las cuatro religiosas que aún vivían en el edificio que ellas mismas vieron nacer en 1995. Además, desde 2014 ya habían abandonado la gestión del recurso. Sin embargo, ninguno de las personas vinculadas al Albergue que durante este tiempo han compartido vivencias con las Terciarias Capuchinas estaban preparados para despedirlas de manera oficial.

Aunque la marcha de las religiosas se producirá a finales de enero, el Albergue Covadonga decidió impulsar este domingo un acto para poner el broche de oro a esta etapa en el recurso, que está a las puertas de su anhelada reforma integral y en pleno proceso de reorganización interna.

Las protagonistas del encuentro fueron una decena de hermanas que han pasado por el Albergue a lo largo de estas décadas. Entre ellas no faltaron tres de las cuatro religiosas que todavía viven en el edificio, la superiora María Tomasa Jimeno, Anunciación y María Jesús. Maribel no pudo asistir por cuestiones de salud. Junto a todas ellas, además, estuvieron la superiora provincial de la congregación, Matilde Mena, y la secretaria, Juana Murcia.

Fue en torno a las 13.30 horas cuando se produjo su llegada a un comedor en el que ya estaba todo listo para brindar por lo vivido. Desde que entraron hubo palabras cariñosas, abrazos constantes, sonrisas de oreja a oreja e incluso alguna lágrima inevitable por el cúmulo de emociones.

"Es un día triste. Si algo les caracterizaba a todas ellas era su vocación de servicio, tener un trato excelente con los usuarios y el cariño que le cogían a Gijón. Cuando las trasladaban, se convertía en un drama", expresó Álvaro Díaz, vocal del Patronato del Albergue y expresidente de la entidad.

No fue el único exlíder que se acercó a la comida de confraternización. A escasos metros se encontraba Cristina Avella, la actual directora de la Fundación Hogar de San José. "Es un día muy emotivo. Es imposible que no caigan algunas lágrimas porque su implicación ha sido tremenda desde el inicio de esa obra. Se merecían ser homenajeadas", señaló.

Muchos años de "misión compartida"

El encargado de organizar el acto fue José Ángel Huidobro, un gijonés que acumula treinta años como voluntario en el Albergue. "Su marcha supone una pena muy grande y se va a notar porque estaban disponibles en todo momento", afirmó Huidobro, quien aseguró que "desde que empezamos a organizar este encuentro, todo aquel que ha pasado por aquí quiso venir a despedirse de ellas".

Para Susana Pérez, quien entró como voluntaria con tan solo 18 años, las Hermanas Terciarias Capuchinas "eran el nexo entre voluntarios, usuarios y trabajadores". "El reto que tenemos ahora es mantener el espíritu que ellas dejan aquí", subrayó Pérez.

Otros voluntarios remarcaron que "vamos a echarlas mucho de menos". "Lo bueno es que en el Albergue hay personas que están muy comprometidas y que serán claves para que esto siga adelante", comentó Luciano Rodríguez, un vecino de La Calzada que pasó por el Albergue como usuario y, más tarde, prestó apoyo como voluntario.

Por su parte, la superiora provincial de la congregación, Matilde Mena, reivindicó las labores desarrolladas por las religiosas a lo largo de la historia del Albergue. "Han sido muchos años de misión compartida con los voluntarios y trabajadores. Es un día en el que toca hacer un cierre triste porque esto supone una pérdida para nosotros. Lo más importante es que ellas han dejado aquí unas semillas que quedan como legado para el presente y el futuro", desarrolló Mena, que confirmó que las religiosas del Albergue serán reubicadas en otras residencias europeas de las Hermanas Terciarias Capuchinas.

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