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Fallece en Gijón a los 79 años Lola Aguado, viuda del periodista y escritor Dioni Viña

Profesora de inglés jubilada era una activa integrante del coro del Grupo Covadonga

Dolores Aguado entre Juan Ramón Pérez Las Clotas y Dioni Viña, su marido.

Dolores Aguado entre Juan Ramón Pérez Las Clotas y Dioni Viña, su marido. / ANGEL GONZALEZ

Profesora de inglés jubilada, activa socia del Grupo Covadonga de cuya coral era miembro y viuda de Dioni Viña, escritor y periodista de LA NUEVA ESPAÑA, esta mañana fallecía en su casa María Dolores Aguado Costales. Tenía 79 años. Nacida en Gijón, en «les cases barates» de El Coto, Lola estudió y pasó gran parte de su juventud en Londres. Allí se había ido a vivir con su madre, que trabajaba como cocinera en la capital de Inglaterra. Su padre había emigrado a Argentina.

Pero a Londres decidió no volver tras conocer en una de sus estancias en Gijón a Dioni Viña. Un encuentro en la discoteca ElJardín fue el primer contacto con quien acabaría siendo su marido. Sociables, disfrutones y muy de Gijón los dos estuvieron juntos hasta la prematura muerte de Viña en febrero de 2007, con solo 64 años. Además de sus trabajos como periodista, Viña había logrado el reconocimiento público como escritor con una obra muy centrada en Gijón. Suyos son los libros «Como nos explayamos los playos: decires, refranes y cantarinos de chigre de Gijón» y «Nordestes, nordestinos y nordestazos». Este último una recopilación de textos de «El Nordeste», sección dominical que tuvo en la edición gijonesa de LA NUEVA ESPAÑA. Viña fue también pregonero de las fiestas de Begoña y un gran protagonista en la Cabalgata de los Reyes Magos. Un parque de El Coto lleva su nombre.

Lola Aguado, junto a Antonio Corripio, tras recibir una distinción del Grupo Covadonga.

Lola Aguado, junto a Antonio Corripio, tras recibir una distinción del Grupo Covadonga. / MARCOS LEON

Mientras su marido ejercía el periodismo, Lola Aguado trabajaba de profesora de inglés en una academia de Ceares. Y juntos creaban una familia a partir del nacimiento de sus hijos David y Marina. Una familia que ahora suma Laura, Miguel y Rocío: sus tres nietos.

Dolores había sufrido un leve ictus en noviembre, de cuyas secuelas se había recuperado casi en su totalidad. Ya había vuelto a participar en las sesiones del Coro del Grupo Covadonga. Una entidad a la que estaba íntimamente unida. Sobre todo a su grupo de amigas del parchís. La vuelta a la normalidad se truncaba esta mañana con su inesperado fallecimiento. Sus restos mortales serán incinerados en el Tanatorio Gijón-Cabueñes a las nueve y media del martes, día 20. El funeral por su eterno descanso se oficiará en la iglesia parroquial de San Lorenzo, a las doce de la mañana del miércoles, 21. La capilla ardiente está en la sala 12 del tanatorio de Cabueñes.

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