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La película "Los domingos", en Gijón: así es la historia de Sor Jerónima y Sor Haizea, dos monjas de 31 y 27 años que sintieron "la llamada de Dios"

Naturales de Guatemala y Bilbao, aseguran que "aquí nos sentimos muy cómodas y notamos que la gente nos quiere mucho"

Sor Jerónima y Sor Haizea.

Sor Jerónima y Sor Haizea. / Ángel González

En una época en la que las vocaciones no paran de descender, resulta llamativo toparse con religiosas jóvenes en las congregaciones que se mantienen activas en Gijón. Sin embargo, en la ciudad hay distintos casos que recuerdan en cierto modo a la figura protagonista de la aclamada película "Los domingos". En esta obra, Ainara, de 17 años, le anuncia a su familia que se siente cada vez más cerca de Dios y que le llama la atención la idea de ser monja. Dos de las religiosas más jóvenes en Gijón son Sor Haizea Allende y Sor Jerónima, de 27 y 31 años, respectivamente. Pertenecen a diferentes comunidades y las misiones que llevan a cabo son muy diferentes.

Sor Haizea Allende, natural de Bilbao, pertenece al grupo de seis religiosas de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl que se encuentran en la Asociación Gijonesa de Caridad, la entidad responsable de la Cocina Económica. Allende realizó el postulantado en Burgos con 24 años y pasó por el seminario en Madrid. Más tarde, estuvo dos años en un centro asistencial de personas con discapacidad de Mondoñedo y, hace cuatro meses, fue trasladada a Asturias.

El postulantado, con 24 años

Su labor en la Cocina Económica es recibir a aquellas personas que llegan a las instalaciones de la Asociación Gijonesa de Caridad para comer. "También les acompaño al médico y les doy apoyo junto a una trabajadora social", remarca Allende, quien al igual que sus compañeras de congregación renueva sus votos simples cada 25 de marzo.

La superiora en la Cocina Económica, Sor Asunción Echarri, se siente agradecida por haber recibido en su grupo a una religiosa tan joven. "Es muy importante. La sociedad atraviesa momentos de crisis y es difícil que germinen vocaciones, pero es importantísimo que entren personas así", señala Echarri, antes de agregar que "sí que suelen darse más vocaciones cuando las personas tienen 40 o más años".

Entre los jóvenes latinoamericanos no hay ese descenso tan notorio de vocaciones. Un claro ejemplo de ello es que tres de las cinco madres Agustinas de Somió son de Guatemala. Esta es una de las dps congregaciones de vida contemplativa que hay en Gijón. La más joven de las cinco es Sor Jerónima. "Desde que estaba en mi casa siendo pequeña quería ser de Dios, pero no sabía cómo comunicarme con las religiosas. Después, con el paso del tiempo, vi que me sentía muy bien cuando iba a la Iglesia y sentí que Dios me llamaba", explica Sor Jerónima, quien asegura que "en Gijón nos sentimos muy cómodas porque la gente nos quiere mucho y nos ayuda". "Este año hemos empezado a vender rosquillas y pastas para acercanos más a la comunidad", agrega.

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