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Sara Menéndez, presidenta de la Unión de Comerciantes: "La solución al problema de vivienda no pueden ser los bajos comerciales"

Para Sara Menéndez una ciudad la define su comercio y "el comercio local es sostenible en lo ambiental, social y económico". Por eso hay que defenderlo

Sara Menéndez, en la calle Marqués de  San Esteban.

Sara Menéndez, en la calle Marqués de San Esteban. / Ángel González

Gijón

Gijonesa del 72, Sara Menéndez empezó en el asociacionismo en sus años de estudiante de Económicas y está vinculada al comercio de "toda la vida". Desde 2019 es la presidenta de la Unión de Comerciantes.

¿Qué se ha hecho y qué toca hacer este año sobre lo fijado en el Plan Local de Orientación Comercial (PLOC) aprobado en 2025?

La realidad es que, por temas de presupuestos, el desarrollo del Plan empieza ahora. Queremos seguir lo aprobado allí en términos de digitalización, de impulso del comercio, de formación...

¿La formación es básica?

Sobre todo a la orientada a la digitalización, que era una asignatura pendiente. Es algo que varía cada año tanto que si no te sigues reciclando, te quedas atrás. Ahora estamos volcados en la inteligencia artificial, en cómo nos puede ayudar en la gestión diaria del comercio y en la promoción de redes sociales, de páginas web y demás. Eso para nosotros es muy importante porque nuestro principal competidor son las plataformas digitales.

¿Y cómo se combina esa digitalización con el trato personalizado de quien conoce casi por su nombre a cada cliente?

Lo que diferencia al comercio local es la experiencia de compra y esa no se pierde por la digitalización, al contrario. Tener el escaparate que suponen las redes y la web abierto todos los días del año no está reñido con una atención personalizada. La experiencia de compra diferencia al comercio local y el comercio local define la ciudad.

¿De que manera?

El comercio local es sostenible. Y decimos sostenible en términos medioambientales, porque tienes tus tiendas en todos los barrios y eso permite que no tengas que coger un automóvil y contaminar, pero también se trata de una sostenibilidad social, con la vertebración que el comercio hace de la ciudad, y económica. Hacemos una aportación altísima de más del 12% del PIB como sector; creamos empleo, además un empleo de calidad y en su mayoría femenino, y pagamos impuestos aquí.

Están siendo muy beligerantes con el proyecto de Costco en Siero.

Se intenta meter Costco en un polígono industrial, lo cual es ilegal. Para poder hacer eso tendrían que considerarlo un proyecto de interés estratégico y como planteamos en nuestras alegaciones ni es estratégico por innovación, ni por sostenibilidad, ni por empleo estable. Se nos repite como un mantra que no podemos ir en contra de la creación de empleo. Desde la Unión de Comerciantes jamás vamos a ir en contra de la generación de empleo. Pero tampoco vamos a apoyar el empleo que destruye empleo. Y este tipo de acción destruye empleo a pie de calle en nuestra ciudad . A eso es a lo que nos oponemos.

¿Para ustedes es importante ganar esta batalla?

Si abrimos esa espita se podrían colocar centros comerciales en cualquier polígono industrial. Y nos consta que hay interés de fondos extranjeros y de otras empresas grandes por hacerlo.

¿Se va repetir la campaña de "Gijón, compra y vuelve"?

Si, ha sido un éxito. En la última edición se generaron más de 3,8 millones en compras y la parte que pone el gobierno municipal es un poquito más de 420.000 euros. Por cada euro público se han provocado 9 euros de consumo.

¿Cuando se hará?

Lo importante de estos proyectos de impulso económico es que se produzcan en épocas valle para el comercio. No se necesita ningún tipo de campaña en Navidad. Se necesitan en febrero y marzo y en octubre y noviembre. El año pasado solo dio tiempo a hacer una fase pero ahora trabajamos con la idea de dos. Luego, la burocracia es la que es.

¿Para el comerciante fue mejor esta acción local que los bonos del Principado?

Con esos bonos hay un problema de gestión. En dos días se acaban los bonos porque la gente se los descarga en sus móviles pero hay tanto tiempo para gastarlos que pueden quedar olvidados. Hay mucho dinero de los bonos secuestrado en móviles.

¿En Gijón le aporta más el comercio al turismo o el turismo al comercio?

Ese comercio local, diferente y experiencial que tenemos aquí le supone un recuerdo tangible al turista, que se lleva un producto y una atención diferente a la que puede recibir en otras ciudades. Y sí, el turista es un ingreso importante para el comerciante de Gijón. Por supuesto mucho más en las épocas estivales y en campañas como la Semana Santa. Además, esos turistas se convierten en nuestros embajadores cuando vuelven a su ciudad y muchos siguen comprándonos desde allí a través del comercio digitalizado.

¿Funciona el turismo de cruceros?

No. Hay muchos estudios económicos sobre ese tema y la conclusión es que solo funciona si es fin de ruta. Si no, lo único que hace es costar a las arcas municipales puesto que se les ponen autobuses, bandas de gaitas o puntos de información turística. Los hosteleros dicen que bajan hasta con la bolsa del té.

Hablando de modelo de ciudad. ¿Qué obras de ciudad necesita el comercio?

Nosotros siempre abogamos por ciudades muy amables y está testado que la plataforma única hace las ciudades más amables. Pero con un diálogo entre las partes para que la opción elegida sea la mejor. Siempre pongo el ejemplo de la calle Covadonga, que no era un eje comercial y se ha convertido en uno de los principales de la ciudad en detrimento de otros. Como Menéndez Valdés, con esas aceras que si pisas mal rompes un tobillo. O San Bernardo.

Ahora llenos de locales vacíos.

Tenemos que tener muchísima precaución con que esos locales comerciales no se transformen en paredes cerradas. Y cuando me refiero a paredes cerradas hablo tanto de pisos turísticos como de trasteros.

¿Cómo ven la conversión de bajos en casas teniendo en cuenta los problemas de acceso a la vivienda que hay ahora mismo?

Está claro que el mercado de la vivienda está supertensionado pero no por ello la solución puede pasar por los bajos comerciales. Los bajos tienen que ser comerciales o de servicios. ¿Muchos negocios que están en los entresuelos podrían pasar a los bajos comerciales? Sí, eso habría que favorecerlo. ¿Entresuelos podrían convertirse en vivienda? Sí, eso habría que favorecerlo. Pero los bajos comerciales en vivienda, no.

¿Ni siquiera en calles secundarias?

Es que hay el riesgo de que esa calle quede condenada de por vida a convertirse en trasteros. En El Coto ya hay manzanas enteras de trasteros.

¿Tiene miedo el comercio al arranque de la zona de bajas emisiones?

La zona de bajas emisiones es obligatoria para cualquier municipio de más de 50.000 habitantes. Nos podemos poner para arriba o para abajo. Dentro de esa obligatoriedad tenemos que hacerlo con la mayor amabilidad posible y con diálogo entre vecinos, comerciantes e instituciones locales. Con ese diálogo no debería haber problema. También hay que tener claro que no podemos convertir al vehículo en el enemigo público número uno. En Gijón lo que hay, que es justo lo que no pasa en Oviedo, es un problema importantísimo de falta de aparcamiento.

Dice ese plan comercial que a su sector le falla el relevo generacional. ¿Van a seguir por siempre viendo carteles de cerrado por jubilación?

Es un problema importante y estamos trabajando en ello. Pretendemos hacer algo que ponga en común ese comercio que se jubila con esos emprendedores que quieren hacer carrera laboral. Y creemos que se puede hacer: las nuevas generaciones cada vez están más concienciadas de lo local y lo sostenible.

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