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La iglesia de San Lorenzo de Gijón se llena para despedir a "Donvi", con una emotiva homilía escrita por el propio Arzobispo de Oviedo: "Era fácil quererle por su gran humanidad"

La ciudad dedica su último adiós a José Vicente Álvarez Gutiérrez, que fue cura de las parroquias de Granda, Roces, Lavandera y Caldones

Gijón

Con el templo de San Lorenzo lleno de fieles de sus distintas parroquias y numerosos sacerdotes, se celebró este lunes en el centro de Gijón el funeral por el sacerdote José Vicente Álvarez Gutiérrez, "Donvi", fallecido el sábado a los 81 años de edad, tras muchos al frente de las parroquias de Granda, Roces, Lavandera y Caldones y que también colaboraba con la de San Lorenzo. El vicario general de la diócesis, Adolfo Mariño, fue el encargado de leer la homilía que envió escrita el Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. En la misma, Sanz Montes relató cómo cuando la última vez que lo vio, en un centro sanitario, cuando el sacerdote le presentó a la enfermera ésta de le dijo sobre él al Arzobispo: "es un regalo de hombre". Unas palabras que recordó en su carta Sanz Montes para indicar a los asistentes al funeral que "este es Donvi; era muy fácil quererle por su gran humanidad, llena del afecto de alguien que ha entendido la amistad cristiana". Un afecto que ya quedó patente entre los feligreses de Granda, cuya parroquia dedicó a su memoria la misa de este domingo.

El Arzobispo no pudo acudir en persona al funeral al encontrarse en Segovia, en ejercicios espirituales junto a otros obispos españoles. En su misiva recordó sus encuentros con Donvi cuando cada año volvía a principios de diciembre de sus vacaciones en Roma, donde acudía a ayudar en una orden religiosa, recordando sus años de estudiante. En Roma fue donde le detectaron el tumor y el sacerdote enseguida pidió al Arzobispo que alguien se hiciera cargo de sus parroquias.

A su dolencia "le quitaba importancia, me dijo que 'siempre mi vida ha estado en manos del Señor'", recordó Sanz Montes, quien compartió muchos momentos con él en sus últimas semanas, que pasó en la Casa Sacerdotal de Oviedo. "Al visitarle un día en su habitación me decía, 'estoy con mucha paz, porque no saldré de la Iglesia, ya que pasé de esta de aquí, que peregrina, a la del cielo, que es la meta'", agregó.

Funeral en Roces

Natural de El Condado (Laviana), Donvi tenía especial devoción por la Santina y por la virgen del Otero, de Laviana. José Vicente Álvarez Gutiérrez fue ordenado sacerdote en 1968. A Gijón llegó en 2000, como miembro del grupo de sacerdotes de El Coto durante dos años. Entre 2001 y 2005 fu párroco de Viesques. Entre 2005 y 2012 lo fue de Somió. En Granda lo seguía siendo desde 2006 y también oficiaba en otras tres parroquias gijonesas, en la de Roces desde 2010, en la de Lavandera desde 2022 y en la de Caldones desde 2023. Antes de llegar a Gijón había sido sacerdote en varias parroquias de Vegadeo, Avilés, Aller y Oviedo.

El próximo sábado, a las doce del mediodía, se celebrará otro funeral por Donvi en la parroquia de San Julián de Roces.

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