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El mercado de La Camocha, con una nueva pescadería

El puesto tardó meses en abrir porque su dueño había ofertado por error un céntimo menos de lo que se exigía por contrato

Hugo González le estrecha la mano a Abel Junquera en la nueva pescadería de La Camocha.

Hugo González le estrecha la mano a Abel Junquera en la nueva pescadería de La Camocha.

"Es un buen día para el mercado de la Camocha. La apertura de esta nueva pescadería no es solo la llegada de un puesto más, es más vida, más actividad y más servicio para el barrio". El popular Abel Junquera, edil de Atención a la Ciudadanía y Distritos se felicitaba así ayer tras visitar la recién abierta pescadería de Hugo González en el mercado de La Camocha, primer caso de éxito en el plan del gobierno local por revitalizar el recinto.

González había intentado abrir el puesto en marzo, pero, tal y como contó a LA NUEVA ESPAÑA en su día, su oferta económica quedó excluida de la primera licitación por haber ofertado por error un céntimo por debajo del límite. Este tipo de errores administrativos motivaron que el gobierno impulsase un nuevo sistema de adjudicación más laxo y que sigue en curso. "Animamos a otros negocios a seguir este ejemplo", defendió Junquera, que cree que este mercado de La Camocha, el único municipal, tiene "potencial".

El pescadero, tras esta semana de puesta en marcha, señala que por ahora el negocio "no está yendo mal" y celebra poder empezar a trabajar en un proyecto que llevaba meses en su cabeza. Su caso había sido un ejemplo claro de cómo a veces las licitaciones públicas se atragantan para aquellos no acostumbrados a lidiar con ellas. En la pasada primavera, se estaba resolviendo un contrato público para dotar de nuevos negocios los puestos vacíos del mercado municipal, y González vio con sorpresa que su oferta, la única que se había presentado para el puesto que él pedía, quedaba rechazada por un error de bulto: él rellenó la ficha con una oferta de 206,50 euros al mes creyendo que así cumplía con el canon mínimo exigido, pero éste era en realidad de 206,51 euros. La mesa de contratación, al ver que ese criterio no se cumplía, tuvo que excluir la oferta ni González ni la administración pudieron reclamar ni revertir esa tramitación. Esa licitación, de hecho, quedó desierta, con otras dos ofertas descartadas.

El Ayuntamiento, después, y viendo que sí había interés por el mercado municipal, lanzó una licitación nueva, más laxa, permitiendo una adjudicación directa y ofreciendo también asesoramiento e información a los interesados. González logró hacerse con el contrato y desde hace unas semanas gestionó los preparativos para poder abrir al público. Contaba con el apoyo de la asociación de vecinos, que sabía de su interés por entrar al mercado y lamentaba la ausencia de una pescadería en el barrio.

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