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El auge del tardeo en Gijón revitaliza a la hostelería: nuevos negocios y más reservas en los locales para una nueva era

El formato, con una “gran explosión” de interés desde esta Navidad, “ha venido para quedarse”, afirma Otea

“No compite con el ocio nocturno”, apunta el sector

Ambiente hostelero en Gijón en la tarde de Nochebuena.

Ambiente hostelero en Gijón en la tarde de Nochebuena. / ANGEL GONZALEZ

Con la apertura de nuevos negocios y la sensación de que esta pasada Navidad ha servido para consolidar el formato, el llamado “tardeo” se erige ahora como un modelo de ocio en crecimiento que busca un espacio propio en la ciudad y que apunta con cambiar el modelo tradicional de la hostelería en Gijón. El entorno de Fomento y la zona centro, hasta ahora enfocados sobre todo en el ocio nocturno, empiezan a brindar espacios en horarios de tarde para captar, por ahora, principalmente a clientes que ya no ven con demasiado interés las fiestas de madrugada. Desde Otea vaticinan que el formato “ha venido para quedarse” y aprecian ya a una repercusión en el resto del sector, con más reservas en restaurantes a la hora de comer y una ampliación general del horario de "ambiente" hostelero.

Ángel Lorenzo es el presidente local de Otea y uno de quienes apuntan que el tardeo empieza a consolidarse en la ciudad. “En Gijón quizá ha tardado más en llegar que en otras ciudades, entre ellas Oviedo, pero su gran explosión se ha producido estas Navidades”, asegura el responsable. Elías Sánchez, encargado del Bambara, un local de Marqués de San Esteban que trabaja desde hace un tiempo este formato, comparte la valoración. “Hace dos años habíamos intentado ponerlo en marcha, porque vimos que estaba funcionando en todos lados menos en el norte, y no cuajó. Lo volvimos a intentar el año pasado, por Navidad, y ahora ya parece que la gente se enganchó a esto”, asegura. También él piensa que por ahora el tardeo tiene más recorrido en Oviedo, algo que él atribuye a que allí hay una mayor agrupación de restaurantes que promueven que surjan planes tras la sobremesa.

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El sector le otorga al tardeo gijonés su propia partida de nacimiento: finales de 2024. Aprovechando el tirón navideño, Sánchez empezó a trabajar el formato en el Bambara y, a la vez, Dani Rodríguez, gerente de Perro Viejo, inició su apuesta con este local en la calle Rectoría. “Abrí el 6 de diciembre de ese año, fuimos los primeros, y no hizo falta hacer mucha promoción en redes. Se corrió la voz porque era algo que no había”, cuenta este último, que añade que cerca de su local hay otro negocio, Lord Play, que empieza a tantear este formato, en su caso, en las jornadas del sábado. Rodríguez y Sánchez, por su parte, concentran su apuesta de viernes a domingo y siguen trabajando con normalidad el formato clásico de ocio nocturno.

Al sector se sumó esta pasada Navidad el Gabbana, bajo responsabilidad del hostelero Pablo Buey, con la misma apuesta pero reforzada. “Nosotros ya nos centramos en el tardeo puro y duro: por semana cerramos a la una y, los fines de semana, a las dos y media. Este mes de enero, que suele ser difícil para la hostelería, estamos viendo que la gente sigue viniendo”, explica el responsable de este recién inaugurado local de Marqués de San Esteban. También Buey considera que el formato “llega tarde” a Gijón, y él cree que puede atribuirse a que en la ciudad, con un ambiente sidrero muy arraigado, la sobremesa se alargaba con el café. "La idea de tomarse una copa divertida, de pie y bailando, no existía", dice.

Un "revivir" de las discotecas antiguas

Cuenta Sánchez que el “reto”, ahora, será captar a un perfil de clientes más jóvenes, siguiendo la estela de otras ciudades con un tardeo más arraigado. Coincide Lorenzo en que por el momento en Gijón “este tipo de ocio gusta especialmente a las generaciones que vivieron las noches de su juventud en bares de copas y discotecas” y que a día de hoy busca mantener ese ambiente pero “en un horario que permita cumplir con los compromisos del día siguiente”. “En realidad, estamos recuperando lo que había antes. En Gijón había discotecas para salir por las tardes, en los 90, cuando estaban el Oasis, el Tik, El Jardín. Lo de ahora es un revivir de esos años porque desde hacía un tiempo había un vacío”, añade de nuevo Sánchez.

A juicio del presidente local de Otea, el tardeo está generando una suerte de revulsivo en la hostelería centrada en la restauración. “Esta tendencia ha provocado un notable aumento de las comidas de fin de semana frente a las cenas”, asegura. Dani Rodríguez acredita esa idea. “Yo veo grupos de amigos que se juntan para comer o para tomar el vermú adrede y con la idea de poder hacer un tardeo después. El plan es ese: comer y tardeo. Y luego una semana atiendo a un grupo de hombres y a la semana siguiente vienen sus mujeres con su grupo de amigas. Creo que por ahora es más un formato de amigos que de parejas”, resume. También él percibe que por ahora a la gente más joven le extraña un poco más el formato, sobre todo si entran en el local y ven a gente de otra generación, pero considera que el perfil tiende a ser “cada vez más variado”.

Siguiendo también la estela del tardeo de otras ciudades, el sector hostelero que apuesta por este formato lo hace con un enfoque de ocio distinto, sobre todo, en la música. Rodríguez dice poner especial mimo en esto y se centra en temas del rock-pop español de entre los 80 y los 2000. Sánchez señala que en su local también “se huye algo más del reguetón” y apuestan por versiones conocidas y las combinaciones de los “mashup”. Buey pincha también canciones de los 80, pero en su caso con más toques de House y Afro. Estilos musicales todos ellos conocidos, pero que suenan menos en discotecas de madrugada. Los hosteleros citados vaticinan que el formato pueda crecer en estos próximos años y consolidarse, esperan, con grupos de edades cada vez más diversos. Ninguno teme, sin embargo, que el tardeo pueda acabar siendo "competencia" del ocio nocturno. "No hacemos daños a otros negocios porque no estamos sustituyendo nada en concreto. El que sale de noche va a seguir haciéndolo", dice Rodríguez. "Los que quieran salir antes saben que más tarde, si les apetece, van a seguir teniendo otros locales abiertos como siempre", añade Buey.

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