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La hostelería asturiana llora la muerte de Eduardo Fanjul: "Siempre tuvo don de gentes; es una gran pérdida para Gijón"

Vinculado al ocio nocturno y aficionado taurino, su repentina muerte a los 42 años deja tocada a la hostelería local

"Un chaval espectacular", recordó Manu Ordiales, que le acogió en el Astur King en sus inicios en el sector

La hostelería de Gijón perdió este domingo a uno de sus referentes con el fallecimiento de Eduardo Fanjul, impulsor del mítico pub Colonial que regentó durante 16 años y dueño de la sidrería La Volanta. A sus 42 años deja huérfano a una generación de gijoneses que vivieron durante los 2000 el fulgor del Colonial, ubicado en la calle Claudio Alvargonzález. "La primera copa era allí y siempre estaba él detrás de la barra con una sonrisa y gastando bromas", recordaba su buen amigo Borja Fernández López esta tarde en un multitudinario velatorio.

Aficionado también a los toros, era frecuente verlo en la feria de Begoña, como recordó Aquilino Tuya, amigo y presidente de la peña Cocheras. "Era un gran chaval. Le traté de crío y siempre fue una persona seria y trabajadora. Es una pena", acertaba a decir Tuya a primera hora de la mañana cuando conoció la noticia de que había fallecido de madrugada después de encontrarse indispuesto el día anterior.

Fanjul estudió en el Corazón de María y deja atrás a una hija, Aitana, a su madre, Ana María y a sus tres hermanos, Manuel, Tino y Felipe. Sus primeros pasos en el ocio nocturno los dio muy de joven, en el popular local Astur King de La Arena donde Manu Ordiales lo acogió como a un hijo. "Siempre tuvo un gran don de gentes, era capaz de estar en cualquier conversación sin desentonar. Un chaval espectacular", apuntaba Ordiales en la multitudinaria despedida que le ofrecieron a "Edu" en el tanatorio de Cabueñes.

"Como empresario es un modelo, buena gente con los empleados. Como amigo el mejor. Joven, pero con la cabeza muy bien amueblada, educado y con los pies en la tierra", resumía Borja Fernández López. En 2005, Fanjul abrió las puertas del Colonial, que rápidamente cogería fama entre los locales del Muelle. Así fue durante 16 años, hasta que llegó la pandemia y "tuvo que reinventarse", como señala Fernández. "Era muy buena gente, trabajador y peleón. Todo lo que cogía lo hacía con ganas y muy bien", expresaba Javier Rodríguez, dueño de La Bodeguita.

De la noche a la sidrería

Tras el cierre del Colonial, abrió en el mismo sitio la sidrería La Rula, antes de pasar a la calle Teodoro Cuesta donde actualmente regentaba la sidrería La Volanta. "Después de la pandemia, vio que la noche iba para abajo y decidió reinventarse para el día con la sidrería", rememoraba su amigo Borja Fernández. "Nos conocimos de jóvenes y seguíamos manteniendo buena amistad. Siempre que podía iba a visitarle por sus locales y él hacía lo mismo con los míos", mencionaba Pedro Heres, encargado del Mamaguaja y vecino de Fanjul que habló de su amigo como una "persona agradable, cercana y que todo el mundo le quería". "Siendo muy joven es una pérdida muy, muy grande para sus amigos, para los gijoneses y para el mundo de la hostelería", finalizó Heres.

Eduardo Fanjul será incinerado mañana lunes a las 10.30 horas en el tanatorio de Cabueñes, que este domingo se quedó pequeño para arropar a su familia, y su funeral se celebrará a las 17.00 horas del lunes en la iglesia de San Félix de Valdesoto.

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