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Emotivo último adiós en Valdesoto al popular hostelero de Gijón Eduardo Fanjul: "Marcó nuestra vida y lo seguirá haciendo"

El funeral, oficiado por el sacerdote y hermano del fallecido Manuel Fanjul, llenó las bancadas del templo para despedir a un hombre que fue "un regalo" para su familia y amistades

"De un modo misterioso, pero real, Edu, que marcó sin duda nuestra vida, la va a seguir marcando". Con estas profundas palabras se podría resumir el sentir general que este lunes por la tarde se respiró en la iglesia parroquial de San Félix de Valdesoto, en Siero, para dar el último adiós al conocido hostelero Eduardo Fanjul, que falleció el domingo pasado de forma repentina y con tan solo 42 años de edad. El hombre, dueño del pub Colonial que durante más de tres lustros fue referencia del ocio nocturno la calle Claudio Alvargonzález, en Cimavilla, y que desde 2020 regenta la sidrería La Volanta, en la calle Teodoro Cuesta.

La multitudinaria ceremonia, de la que cuyo oficio fue parte activa el hermano del fallecido, el sacerdote Manuel Fanjul, abarrotó las bancadas del templo, donde mucha gente tuvo que quedar de pie al fondo de la iglesia para despedir a un hombre que fue "un regalo" y "buena persona", según se comentaba en los corrillos, donde abundaron los abrazos y las lágrimas entre los asistentes, entre los que se vieron numerosas caras del sector hostelero gijonés.

Precisamente, las palabras con las que se abre esta crónica pertenecen a su hermano, Manuel, que nada más comenzar el funeral tomó la palabra para hablar largo y tendido -y muchas veces en clave religiosa, dada su condición de prior- ante la urna de las cenizas de su hermano sobre la terrible pérdida del que era el menor de los cuatro que forman la parentela.

Manuel Fanjul vivió esta misma mañana del lunes, uno de los momentos "más duros" de su vida, el de proceder a la incineración de los restos mortales de Eduardo, al que la familia llamaban cariñosamente como "Dudú". Junto con sus otros hermanos y la madre, Ana María García, rezaron el credo "más difícil", pero, a la par y en opinión del cura, "el más auténtico, gozoso y consolador", ya que refuerza "la fe en Jesucristo y la resurrección de los muertos". "Hacerlo ante el cuerpo sin vida de alguien a quien amas tanto es la prueba del algodón de la fe", señaló.

El prelado relató un emotivo momento vivido con su cuñada Begoña, la esposa de su hermano Felipe, el último mensaje de WhatsApp que Eduardo le había enviado. En la conversación, Manuel le daba una buena noticia, aunque el resto de la familia se había adelantado y aguado la sorpresa. "Qué alegría más grande Lolo, ahora a vernos los cuatro juntarnos y reírnos", fue la réplica del fallecido, un deseo que "se cumplirá en el cielo". "Fuimos cuatro, seguimos siéndolo y lo seremos en la eternidad; hasta el cielo, 'Dudú'".

"Todo lo que hemos recibido de la vida de Edu fue un regalo de Dios y es justo que os demos las gracias por tantas señales de amor, cariño y respeto por Eduardo, pero también pro nosotros que tanto las estamos necesitando", agradeció Manuel Fanjul, antes de proceder a la bendición de la urna de las cenizas y recibir sagrada sepultura.

La ceremonia, que tuvo larga duración y se extendió casi una hora, fue presidida por el obispo auxiliar de Madrid, el sierense Juan Antonio Martínez Camino, acompañado del párroco de Valdesoto, Juan José Llamedo, y una docena de sacerdotes de distintas áreas de Asturias.

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