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De comer sin pagar un bollo en un supermercado del centro de Gijón a acabar en busca y captura

La mujer, de 70 años, terminó agrediendo al guardia de seguridad que la reprendió

Un supermercado.

Un supermercado. / Freepik

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

De un caso que se podría considerar un hurto anecdótico a un proceso judicial por lo que puede ser un delito de lesiones leves. Una gijonesa de unos 70 años ha tenido que declarar recientemente en sede judicial por, supuestamente, agredir a un guardia de seguridad de un supermercado del centro de la ciudad. ¿Por qué tuvo esta reacción la señora? Según indican las fuentes consultadas, porque la investigada accedió al negocio, se comió una pieza de bollería valorada en poco más de un euro y medio y cuando fue recriminada por el empleado por esta actitud la emprendió a golpes con él.

Los hechos, explican fuentes cercanas al caso, tuvieron lugar el pasado 19 de mayo. Si bien, no ha sido hasta mitad de enero cuando la señora ha tenido que declarar ante el juez por lo sucedido. Se acogió, por cierto, a su derecho a guardar silencio. La situación, que ya de por sí es enrevesada, tiene todavía una vuelta de tuerca.

Según explican estas mismas fuentes, la mujer no acudió a declarar cuando fue llamada en un primer momento así que tuvo que ser puesta en busca y captura. No le llevó mucho tiempo a la Policía dar con ella, puesto que los agentes que acudieron a buscarla fueron a su casa. Y allí estaba.

Niega los hechos

La mujer, de avanzada edad, se encontraba muy nerviosa por lo sucedido cuando acudió al juzgado. Niega completamente lo que pasó. El guardia de seguridad la observó por las cámaras de seguridad. Es decir, por el monitor vio cómo la señora cogía la pieza de bollería y se la comió en el momento. La investigada explicó que lo hizo porque llevaba un día sin comer y tenía hambre. La mujer, por lo que indican las fuentes consultadas, vive de una pequeña pensión y no tiene nadie en la ciudad que se haga cargo de ella, lo que podría ser el origen de tal circunstancia.

La situación se fue de las manos cuando el guardia de seguridad, en cumplimiento de sus funciones, la recriminó su actitud. Le habría dicho que, ya que se había comido la vianda, debería abonar su coste, como haría cualquiera de los clientes del establecimiento. Algo que la mujer se negó a hacer. Y no solo eso, sino que agredió al trabajador. Según su parte de lesiones, recibió patadas en las rodillas, golpes en los pómulos y también en la cabeza. Tras los hechos, este acudió a un centro de salud cercano a tratarse de las heridas. Fruto de esta situación, el día del suceso, es decir, el 19 de mayo, se avisó a la Policía.

El empleado, de baja

Hasta el supermercado se acercó una patrulla. La cosa se iba a quedar a priori en una anécdota, pero el guardia de seguridad informó a los agentes de que iba a plantear denuncia. Por lo sucedido, incluso, llegó a estar un tiempo de baja. Al ir a presentar denuncia, los policías tomaron los datos de los dos para tenerlos localizados. La mujer, en todo este tiempo, no acudió a los requerimientos del juzgado. Según dijo, porque no se lo habían notificado hasta que la Policía acudió a su domicilio. Al final, fue hacia mitad de enero cuando tuvo que ir al Palacio de Justicia por estos hechos.

Tal y como ya se reseñó, se acogió a su derecho a no declarar. La cosa, de momento, ha quedado ahí. Según las fuentes consultadas, la mujer podría, como mucho, enfrentarse a un delito de lesiones leve. Esta por ver, por otro lado, si se la puede juzgar ya que, por lo visto, estaría medicada y en tratamiento.

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