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Condenado un gijonés por abusar de su sobrina y pedirle vídeos sexuales

El acusado aceptó el veredicto por los tocamientos a la menor en una localidad de Castilla-La Mancha, que empezaron cuando tenía 11 años

Abusos sexuales a menores.

Abusos sexuales a menores. / Shutterstock

Gijón

Un gijonés de 52 años de edad acaba de ser condenado a dos años de prisión por abusar sexualmente de forma continuada de una sobrina en una localidad de Castilla La Mancha. Comenzó a cometer este delito cuando la menor tenía 11 años de edad, según la sentencia dictada por un tribunal manchego. La sentencia es firme, dado que el acusado mostró su conformidad con la misma y alcanzó un acuerdo con las partes durante la vista. Además de pena privativa de libertad, la sentencia también obliga al reo a no acercarse al domicilio familiar de la menor ni a su lugar de estudios o trabajos y a mantenerse en cualquier caso a más de medio kilómetro de distancia de la misma durante siete años. Un tiempo en el que también le prohibe establecer con ella cualquier tipo de comunicación escrita, verbal o visual.

El condenado, según se recoge en la declaración de hechos probados, aprovechó que era la pareja sentimental de la tía de la menor para cometer los abusos en el domicilio de sus suegros, abuelos de la niña, realizando "conductas de contenido sexual sobre la misma" cuando se encontraba durmiendo la siesta. El fallo señala que entre 2013 y 2014 el condenado, mientras la niña dormía, le realizaba tocamientos por encima de la ropa en diferentes partes del cuerpo, en especial en el culo y en el pecho.

El abuso fue a más y llegó en una ocasión a tocarla por dentro de la ropa. En otro de los episodios, la niña se despertó cuando el acusado "había llevado la mano de la menor a su pene" mientras ella estaba dormida y él la movía para masturbarse, señala la sentencia.

El fallo también indica que el condenado decía a la niña que era su sobrina preferida y que le daría "dinerito" si ella lo acompañaba hasta su habitación para echar la siesta con él. En unas navidades, cuando la niña contaba 14 años de edad y estaba viendo dibujos animados en televisión, el acusado se puso tras ella acercándosele mucho, lo que atemorizó a la menor.

Cuando la niña alcanzó los 15 años de edad, el condenado comenzó a enviarle mensajes por WhatsApp pidiéndole que le enviara fotografías y vídeos de índole sexual. Entre estos mensajes está uno en el que el gijonés le decía "sácate una foto sexi para mi, solo lo vamos a ver tú y yo o un vídeo", y cuando la niña le preguntó que para qué lo quería, le respondió que le gustaba por "el morbo de verte sexi" y porque le gustaba "verte en braguitas". Los mensajes que recibió provocaron que la menor sufriera una crisis de ansiedad que precisó atención médica. Fue en el hospital donde relató a los médicos lo que había sucedido.

En la sentencia, el tribunal aplicó al acusado la atenuante de reparación del daño, dado que antes de la celebración del juicio depositó en el juzgado 8.500 euros para indemnizar a la víctima. También le aplicó otra atenuante por dilaciones indebidas.

Los hechos y el fallo

  • El caso. Los abusos comenzaron cuando la niña tenía 11 años. Aprovechaba la hora de la siesta para tocarla. En una ocasión la niña se despertó cuando su tío estaba abusando de ella.
  • Acoso. Comenzó a enviarle WhatsApp pidiéndole fotos o vídeos sexuales.
  • Pena. Aceptó dos años de cárcel.

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