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El doloroso testimonio de Jesús Fernández, un taxista de Gijón que tuvo que llevar él mismo a su padre a Urgencias con un posible ictus: "El 112 me colgó el teléfono"

El conductor lamenta el trato recibido: "Debe prevalecer la vida al protocolo"

Un gijonés denuncia que el 112 le colgó el teléfono sin atender a su padre: "Les pedí que activasen el protocolo icturs y tuve que llevarlo yo a Urgencias"

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

"Vente a tu casa corriendo que tu padre se ha desmayado". El pasado lunes Jesús Fernández Huergo recibió una llamada de teléfono que le puso los pelos de punta. Taxista de profesión, se encontraba en medio de una carrera cuando su madre le llamó muy alarmada porque su padre se había desplomado en su casa, fruto de lo que parecía ser un ictus. A toda prisa, Fernández Huergo puso rumbo a Tremañes, donde vive, y se encontró a su padre desplomado. Asustado, se puso en contacto con el 112 para solicitar de urgencia una ambulancia. Una ambulancia que al final no hizo falta porque él mismo tuvo que llevar a su progenitor a Urgencias. ¿La razón? Denuncia que en el 112 no le daban solución y hasta le colgaron el teléfono.

"Me empezaron a hacer preguntas sobre cómo se había caído y a preguntarme una serie de datos. Entiendo que hay un protocolo, pero debe prevalecer la vida", explica este profesional a LA NUEVA ESPAÑA. La situación ocurrió a última hora de la noche del lunes y para más inri, Fernández Huergo asegura que no es la primera vez que se encuentra en una parecida. Resulta que su vecina es una paciente que padece del corazón y que ya tuvo que acudir a él para salvar la papeleta. "En ese caso también llamamos al 112 y al final la tuve que llevar yo en el coche. Se llegó a desmayar y empezó a echar espuma por la boca. Fue un susto tremendo", añade.

Respecto a lo sucedido con su padre, el taxista lo tiene claro. "Me trataron de forma despectiva y yo me puse tenso. Les expuse el caso, pedí que activaran el protocolo y me pasaron con una central. Al final, me colgaron el teléfono", insiste. Ante eso, y con el susto en el cuerpo, este gijonés explica que no tuvo más remedio que poner él mismo las soluciones. "Yo vivo en Tremañes, en la zona de Lloreda. Y si para mi casa fui disparado para el hospital de Jove lo mismo. Tuve que ir con el coche volado y a toda prisa", relata sobre una situación que, tratándose de una emergencia, le puso contra las cuerdas.

La crítica del taxista viene con la atención en el teléfono de Emergencias, pero en ningún caso con los profesionales sanitarios. De hecho, aplaude cómo trataron a su padre en el Hospital de Jove. "Fueron muy empáticos con él y con toda la familia. Le hicieron todo tipo de pruebas y al final todo quedó en un susto", añade. Resalta que lo que tenía su padre no era un ictus, sino una especie de síncope. "No es la primera vez que nos pasa una cosa así. Él tiene 65 años y padece diabetes. Es la típica persona que nunca se queja", explica. Fernández Huergo tampoco tiene quejas con el trato que, en otras situaciones, ha tenido con los técnicos sanitarios que operan en las ambulancias. "Ellos ya bastante hacen. Son pocas ambulancias para toda la población que hay en Gijón", opina.

La situación tiene todavía una vuelta de tuerca. Finalmente, pese a que él insiste en que no le comunicaron nada, la ambulancia terminó apareciendo por su casa media hora después de que la hubiera solicitado. Claro que, para ese momento, ya no era necesaria porque Jesús Fernández ya había tomado cartas en el asunto y llevado a su padre a Jove por su cuenta y riesgo. El taxista entiende e insiste en que hay un protocolo para este tipo de casos, pero echa en falta más empatía y celeridad a la hora de gestionar casos de urgencia. Por si acaso, aprovecha para lanzar un mensaje de compañerismo. "El taxi también para está momentos de emergencia. Que la gente no lo dude", zanja Jesús Fernández Huergo sobre este asunto.

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