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"Conoce a tu vecino": la estrategia de Gijón contra la soledad no deseada en mayores

Las asociaciones ponen el foco en el aislamiento de la zona rural y en el abuso de los ansiolíticos vinculado a la falta de socialización

Ponentes y público en las jornadas contra la soledad no deseada en Gijón.

Ponentes y público en las jornadas contra la soledad no deseada en Gijón. / Juan Plaza

Las primeras jornadas de debate organizadas por la mesa de trabajo local contra la soledad no deseada llenó esta tarde el aforo reservado en el salón de actos del Antiguo Instituto y obligó a habilitar una sala extra con la proyección de las distintas ponencias. Un gesto que ejemplifica, a juicio de los organizadores, el interés ante un problema social que se define ahora como una "lacra" y que afecta especialmente a comunidades autónomas envejecidas como Asturias. Los representantes políticos, que defendieron la importancia de un abordaje comunitario, recibieron como respuesta la mano tendida de las dos federaciones de asociaciones vecinales de la ciudad, la rural y la urbana. La primera alertó de que la soledad no deseada en pueblos aislados se agrava por la falta de servicios de transporte y la segunda pidió reflexionar sobre los problemas de salud que pueden derivarse de esta situación, poniendo como ejemplo el abuso en el consumo de ansiolíticos. "Desde las instituciones tenemos la responsabilidad de implicarnos de forma activa frente a la soledad no deseada, porque no es solo una realidad social, es una cuestión de dignidad y de justicia", señaló, por su parte, la alcaldesa Carmen Moriyón, que clausuró el acto.

El problema en la zona rural

Fue interesante la aportación de Miguel Llanos, presidente de la federación rural "Les Caseríes", que señaló que a su juicio está ocurriendo un "vertiginoso cambio social" a raíz de la pandemia. "La población general está cada vez más sola", dijo. Esta tendencia, según él, se puede agravar en el entorno rural, sobre todo, en pueblos con una alta dispersión de viviendas. "Hay mucho desconocimiento de quiénes son tus vecinos y al final parece que cada uno se busca la vida", lamentó. Sin esa red de vecinos que se conocen y puedan ayudarse entre ellos, añadió, las personas que se encuentran solas, sobre todo si son mayores y no pueden desplazarse por sus propios medios, se adentran en un callejón sin salida.

Puso Llanos como ejemplos la dificultad de muchas personas a la hora de dar paseos por caminos rurales "sin luz ni aceras" o la presencia aún notable de jabalíes. También, que aquellas personas mayores que no pueden o no saben conducir, si viven en un pueblo aislado, deben recurrir obligatoriamente a un servicio de taxi. Cuantificó Llanos en 20 euros la media de un trayecto desde la zona rural de Gijón hasta el casco urbano, y explicó que ese precio no siempre es asumible, sobre todo para citas que pueden considerarse no urgentes, como ir a la peluquería. "Estas personas se acaban atrincherando en sus casas", razonó. Y añadió que "los menores de 18 años están en la misma situación" por esas complicaciones de moverse por sus medios o en transporte público.

El papel de las asociaciones vecinales

Por su lado, María José Cuervo, vicepresidenta de la federación de asociaciones vecinales (FAV) de la zona urbana, por su parte, señaló que es en parte "fruto de los nuevos tiempos" que la soledad no deseada deba abordarse ahora como un problema de primer orden. Definió esta tendencia como "una epidemia silenciosa" que, insistió, afecta también a los jóvenes, y que en general puede derivar en problemas de salud mental y procesos de ansiedad. Se mostró preocupada por "las recetas de tantos ansiolíticos" y señaló la importancia de las asociaciones vecinales para actuar mano a mano con las administraciones. "Somos quienes mejor conocen a nuestros barrios y nuestros vecinos", dijo.

Más de 9.800 personas mayores viven solas

Guzmán Pendás, edil de Servicios Sociales, hizo una especial mención al abordaje comunitario de este problema social. "La soledad no deseada no se combate solo desde los despachos, sino desde la escalera, desde las parroquias, desde los comercios, desde los centros de salud", explicó. En ese sentido, hizo un llamamiento a los presentes: "Conoced a vuestros vecinos; saludad, preguntad, ved las señales. No lo dejéis pasar". Defendió la necesidad de "crear una alianza entre administraciones y el tejido vecinal", en la misma línea que la vicepresidenta de la FAV, y recordó que la mesa de trabajo local contra la soledad deseada aglutina ya a más de 40 entidades. Recordó también los números: el 28 por ciento de la población gijonesa tiene 65 años o más y hay más 23.000 vecinos de más de 80 años. De ellos, 9.862 viven solas, y el 80 por ciento son mujeres. Por su lado, la consejera Marta del Arco avaló también dar "una respuesta colectiva y comunitaria" ante una situación que pidió "visibilizar". Defendió que Gijón "ya ha dado pasos importantes" para paliar la soledad no deseada y recordó la puesta a disposición de cuatro millones de euros a entidades locales para activar programas específicos.

Tras este apartado institucional, tomaron voz esta tarde en el Antiguo Instituto técnicos de servicios sociales que trabajan de primera mano con personas que se sienten solas y también entidades vecinales y sociales que ayudan a paliar el problema con proyectos de barrio. Participaron representantes de la asociación vecinal "La Serena" de El Llano y Serín, y también responsables de Cáritas, Cuantayá y Adafa, entre otras. La clausura la protagonizó la Regidora, que insistió en la misma idea que ya había aportado Pendás: "Se combate desde los barrios, desde las parroquias rurales, desde los centros de salud, desde las asociaciones, desde el voluntariado y desde cada gesto cotidiano. Se combate tejiendo red, escuchando, acompañando y estando cerca".

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